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The Wild: La leyenda del Rock – Parte 34


Por Carlos Alberto Nacher
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Marzo de 1976: A volar

El escenario contaba con una explanada de unos 200 metros cuadrados para la banda y una pasarela adelante, de dos metros de ancho y unos 30 de largo, donde Frank se paseaba, entre los fans, mientras cantaba. Era la primera vez que se utilizaba este tipo de estructura en un concierto, por supuesto, ideada por el genial Frank.
Los temas se sucedían y la gente enloquecía a los costados de la pasarela. Incluso como mínimo 3 personas debieron ser hospitalizadas por sofocamiento y otros por aplastamiento contra la estructura de hierro.
Pero esto, a pesar de su contenido trágico, es un dato menor, siempre había accidentes graves en los conciertos de THE WILD y no parecía importarles demasiado. Se acumulaban los juicios en su contra, pero nadie parecía sentirse preocupado, era demasiado esta vida delirante como para detenerse en estas nimiedades.
Casi finalizaba el recital, y en medio del solo de Rosmarie en “Take Me Out Of The World (Sáquenme del mundo)”, Frank apoya el micrófono en el pie, se va para atrás como para hablar con el baterista, y de pronto gira, toma carrera, atraviesa a toda velocidad la pasarela y se tira como si quisiera volar, sobre el mismísimo público.
La banda, al ver este sorpresivo y no anunciado acto circense de un circo lunático, casi deja de tocar, por primera vez en su vida Rosmarie dudó alguna nota, todos se quedaron estupefactos mirando a este prodigio, arriesgando incluso su vida para hacer de este acto la gran metáfora del artista de rock: “Me debo a ustedes, soy de ustedes, confío en ustedes. Aquí estoy, tómenme.” Tal fue el significado de aquel salto al vacío para aterrizar en la marea humana.
Podía haber caído tres metros abajo, en el piso, y haber sido arrollado por los miles de pies que allí trataban de equilibrarse, pero no. Fue recibido, como un ramo de flores que le regalan, por cien manos abiertas, como si todo hubiera estado preparado, estudiado y ensayado. El cuerpo de Frank, boca arriba, iba pasando de unas manos a otras, como si fuera una ofrenda al sagrado Dios Del Rock And Roll.
Muchos, más adelante, trataron de imitarlo, pero nunca fue lo mismo.
Aquella noche, Frank se entregó simbólicamente a su público.
Aquella noche, Frank fue el ser más amado de la Tierra.

* Este suceso dio lugar al tema de Frank “Holy God Of Rock (Sagrado Dios Del Rock)”

Continuará…


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