EN EL MARCO DEL PROGRAMA CIENCIA EN JUEGO DEL CONICET

Científicas del CENPAT intercambiaron cartas con alumnos de Olavarría



Bautista, estudiante de sexto grado de la escuela San Antonio de Padua de la localidad bonaerense de Olavarría, preguntó: «¿Cómo se hace para ingresar al CONICET?». Tal vez lo preguntó porque es eso lo que va a hacer en el futuro, porque lo cree posible; tal vez lo preguntó porque la ciencia está cada vez más cerca y, para acceder al conocimiento que se genera en esta institución pública de ciencia y tecnología, solo tuvo que hacer click.
«Ciencia en Juego: intercambio de cartas», nació a finales de 2020 en plena pandemia con el objetivo de acercar a científicos y científicas con estudiantes de escuelas de todo el país e iniciar un diálogo. Todo comienza con una carta que envían las escuelas al buzón electrónico de VocAr y el investigador o investigadora seleccionada responde; y entonces solo resta encontrarse. Este camino transitaron maestras y alumnos de la escuela de Olavarría y las investigadoras del Instituto Patagónico Para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET) en el CCT CENPAT de Puerto Madryn, Natalia Pessacg y Ana Liberoff.

Las preguntas

A las 10:15, las autoridades de la Escuela y las maestras tenían todo preparado. Podía observarse un aula grande ocupada por sus estudiantes prolijamente sentados y además ver a otros alumnos conectados desde sus casas y de esta forma cumplir con los protocolos sanitarios vigentes. Minutos después, compartieron pantalla y presentaron el colegio a través de un video institucional que ellos mismos prepararon. Finalmente se dio inicio a las preguntas.
El interés particular de este sexto grado apuntaba a temas relacionados con la contaminación ambiental y el agua, es por eso que habían elegido conversar con Natalia que es Doctora en Ciencias de la Atmósfera, y con Ana que es Bióloga y se especializa en conservación y manejo de agua dulce. A medida que la charla avanzaba las ganas de conocer más y más acerca de la vida de las investigadoras, empezaron a hacerse notar en el cuestionario.

Mucho por conocer

«¿Les gusta lo que estudian?», preguntó Valentina y Ana contestó que sí. “Pero me di cuenta con el tiempo que lo que yo estudiaba antes no estaba relacionado con el bienestar de las personas y entonces cambié de tema de estudio y comencé a investigar sobre temas vinculados al agua y a la conservación”, confesó y agregó: “A veces me pongo contenta de haber iniciado este camino, pero otras, creo que es un montón de trabajo y me agarra miedo de no poder con todo; pero lo hago porque sé que se trata de temas muy importantes”.
Las preguntas fueron tantas, tan diversas y variadas durante este intercambio, que las científicas no tenían todas las respuestas. “A veces, los y las investigadoras no sabemos. A veces, tengo la sensación de que sé bastante poco, y es por eso que estamos estudiando todo el tiempo. Todo el tiempo nos preparamos, todo el tiempo estamos leyendo, todo el tiempo estamos investigando, porque hay tanto para conocer que estamos en un proceso de aprendizaje que es continuo”.


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