LA CUARENTENA Y LA FALTA DE VISITANTES ATENTAN PARA SU MANTENIMIENTO

Se suman apoyos para que el Ecocentro continúe en Madryn


El año pasado, en plena pandemia por el coronavirus, el Ecocentro, el edificio icónico de Puerto Madryn, celebró sus veinte años. Un festejo completamente alejado de lo que alguna vez pensaron sus creadores que podría haber sido, limitados por las medidas sanitarias para contener un virus que alteró la vida de todo el mundo.
Y hoy, casi un año después, esa labor de años trabajando por la concientización ecológica que lo posicionó como uno de los referentes mundiales en la materia, podría llegar a su fin. Lo cierto es que el Ecocentro de Puerto Madryn corre grandes riesgos de cerrar definitivamente sus puertas.
Es que las medidas de aislamiento social y la cuarentena, que afectaron notablemente a todos los servicios turísticos, también perjudicaron directamente las finanzas de la Fundación Ecocentro, la responsable para que este emprendimiento se mantenga y que le da trabajo actualmente a siete personas, pero que en su mejor momento integraban más de 35 colaboradores.
Por este motivo, muchas de las exposiciones permanentes del edificio ya no están accesibles, entre ellas su famosa pileta de invertebrados, que disponía de un hábitat único para una muestra viva de fauna y flora intermareal.

Ocupación y preocupación

En este marco de incertidumbre, ya se alzaron muchas voces de alarma, tanto desde el área científica, como desde la cultura, el turismo y el conservacionismo.
Y por este motivo, las autoridades ya se habrían reunido con funcionarios municipales y provinciales, en busca de una solución que permita que se mantenga la labor de esta fundación en la ciudad.
También se han realizado consultas con autoridades nacionales, tanto de cultura como de turismo y ambiente, quienes no se habrían mostrado reacios a colaborar en la búsqueda de alternativas para que el Ecocentro no se vaya de Puerto Madryn.
Todo esto considerando que en el año 2018 se vencía el comodato de los terrenos fiscales que había otorgado el Municipio para su funcionamiento, y que luego de varias idas y vueltas, se renovó por otros cinco años, venciendo en 2023. Y que el Municipio, debido a la pandemia, no estaría cobrando el canon que fija el mismo desde ese momento.

Historia

Si bien el propio edificio del Ecocentro fue inaugurado el 15 de junio del 2000, la fundación comenzó a trabajar en 1994, creada por un grupo de científicos y naturalistas, encabezadas por Alfredo Lichter y José Manuel Eliçabe. Y desde ese momento presidida por el mismo Lichter, ambientalista y escritor, quien le imprimió a la fundación una propuesta integral que apela al descubrimiento, a la sensibilidad y a la reflexión sobre la relación que los seres humanos tienen con la naturaleza, y sus ejes de acción apuntan a desarrollar actividades en el ámbito cultural, educativo y científico.
Por sus salas pasaron exposiciones, conciertos, charlas, conferencias y encuentros con personalidades del mundo del arte y de las ideas, desde los científicos y naturalistas Roger Payne y Jane Goodall, de Santiago Kovadloff a Juan Falú, desde Gabriel Senanes a Marcos Aguinis, Liniers, Valeria Román o Eduardo Belgrano Rawson, y alberga obras de Clorindo Testa, Luis Beneditt y decenas de otros artistas. Ha recibido distinciones otorgadas por la Administración de Parques Nacionales, la Municipalidad de Puerto Madryn y la Revista Lugares y el mismo Lichter fue reconocido por la Embajada de Holanda en Argentina por su labor como naturalista y al frente de la organización.
Por sus instalaciones, hasta la pandemia, cada año concurrían alrededor de 50.000 personas, entre residentes locales, turistas de otros lugares del país y muchos visitantes extranjeros.
El museo posee un auditorio, una confitería, una biblioteca, una sala de lectura, y una torre con un mirador al mar. Enclavado cerca de Punta Cuevas, fue diseñado por el arquitecto James Donaldson, posee alrededor de 2000 m2 y su fachada está construida con un estilo galés, similar a las viviendas y edificios de la colonia galesa, mientras que en su interior es de estilo moderno.
La sala de máquinas, sólo para el mantenimiento de la pileta de agua marina, ocupa gran parte de todo su subsuelo y es comparable a los mejores acuarios del mundo. Dispone de un auditorio con un sistema audiovisual único en la región y en sus salas conviven grandes muestras, como la de la nave central, que recorre aspectos físicos, biológicos, ecológicos y humanos del Mar Patagónico; “Sombras y rumores de ballenas”, una exhibición integral sobre la ballena franca austral; y obras como “Tursiops truncatus” de Luis F. Benedit, “Apparatusgommatus testianorum” de Clorindo Testa, y “Columna de Agua” de Luis Felipe Noé.

Consecuencias de la pandemia

A fines de marzo del 2020, como el resto de las instituciones argentinas, tuvo que cerrar sus puertas y congelar todos los proyectos, entre ellos los festejos por sus primeros 20 años. Recién el 15 de agosto anunciaron su reapertura, sólo en el horario de 15 a 19, los fines de semana y con fuertes medidas de restricción sanitaria, con una permanencia máxima de 45 minutos y un máximo de 10 visitantes o grupos familiares.
En el mes de septiembre, y ante las circunstancias sanitarias de la ciudad y el país, elaboraron una propuesta para permitir el acceso de visitantes locales, en forma gratuita. El programa «Familias en el Ecocentro» permitía que cada grupo familiar solicitara turno previo telefónico, con un recorrido acotado a un circuito demarcado conforme a las medidas de seguridad adoptadas para el distanciamiento social obligatorio de cada grupo familiar.
Al tiempo que los eventos culturales, una marca registrada del Ecocentro, se vieron drásticamente reducidos, y este año sólo se realizaron dos, la inauguración de la muestra «Naufragios» de la artista Maria Laura Bratoz con la presentación de Martín Martínez y Agustín Urrutia; y a mediados de marzo, un concierto de Ed Ethereo y la banda imaginaria.


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