LA PRIMERA VEZ QUE SE INTENTÓ IMPLEMENTAR FUE EN LA INDIA EN 1890

Pasaporte sanitario, un debate que lleva 120 años sin solución


Desde que comenzó la cuarentena mundial debido a la pandemia por el coronavirus, se han buscado cientos de soluciones a fin de darle un respiro a los sectores productivos, especialmente al del turismo, uno de los más golpeados en este último año. Y una de esas posibles herramientas es el del pasaporte de vacunación o pasaporte sanitario, que genera tantos apoyos como resistencias.
Pero esta polémica, que en un primer momento puede parecer totalmente novedosa, lleva décadas debatiéndose, remontándose a más de hace 120 años.
La primera vez que se requirieron certificados de vacunas, los funcionarios de salud estaban luchando contra una pandemia de peste. En la década de 1890, el gobierno de la India británica promulgó una serie de medidas en un intento por detener la propagación de la plaga, que incluían pedirles a los viajeros que demostraran que habían sido vacunados contra la enfermedad bacteriana.
Pero las personas colonizadas que vivían en la India vieron los certificados de vacunas exigidos por el Gobierno como una medida invasiva destinada a frenar los viajes y controlar los movimientos de los ciudadanos. Los funcionarios lucharon para hacer cumplir el requisito, ya que eran superados en número por personas que viajaban por todo el país.

Certificado de “sanidad”

El concepto actual de un “pasaporte sanitario” no es muy diferente: es una prueba de vacunación, ya sea en papel o en forma digital, que le otorga a alguien el acceso o entrada a lugares, destinos en el extranjero y otros lugares. Está destinado a mantener a quienes no han sido vacunados fuera de las áreas públicas donde podrían transmitir el coronavirus, y recompensar a las personas que han sido vacunadas con un regreso a una vida algo normal.

En estados Unidos

Por ejemplo, el gobierno federal de Estados Unidos adelantó que no requerirá pasaportes de vacunas ni los emitirá, por lo que la viabilidad de los pasaportes depende de los estados. En ese sentido, Nueva York ya está probando su pasaporte de vacuna digital con la aplicación de Excelsior Pass. Mientras tanto, los gobernadores republicanos de Florida y Texas firmaron decretos que prohíben los pasaportes, ambos citando problemas de privacidad. Los tres estados han visto algunos de los números más altos de casos de COVID-19 del país, según datos de la Universidad Johns Hopkins.
Si la historia es un indicador, la adopción de pasaportes de vacunas no sucederá sin problemas o de una vez. Fueron difíciles de hacer cumplir en la década de 1890, y si más estadounidenses y ciudadanos internacionales se resisten, lo mismo podría suceder en 2021 y más allá.

¿Qué dice la historia?

El debate sobre la verificación de las vacunas se remonta a la década de 1890, durante la tercera pandemia mundial de peste. El científico que creó la primera vacuna eficaz para una enfermedad bacteriana, el doctor Waldemar Haffkine, se unió al Gobierno de la India mientras estaba bajo el dominio británico y recibió el encargo de evitar la propagación de la plaga en el país.
Haffkine finalmente repitió el éxito de su vacuna contra el cólera con una vacuna para la peste, que inicialmente usó para inocularse a sí mismo y a personas encarceladas en una cárcel de Bombay. Pero las tensiones entre los funcionarios del Gobierno y los pueblos colonizados ya eran altas en ese momento, y llegaron a un punto crítico en 1897, cuando se aprobó la Ley de Enfermedades Epidémicas. La legislación otorgó a los funcionarios permiso para tomar medidas de salud pública que los ciudadanos consideraban “muy intrusivas”.
Los funcionarios de salud obligarían a los pacientes con peste a salir de sus hogares, a menudo con la ayuda de la policía local o el ejército, y quemarían edificios infestados de ratas, ya que se sabía que los roedores propagaban la peste. Los ciudadanos también debían portar certificados de vacunación.
Estas medidas provocaron disturbios civiles en todo el país, a través de huelgas laborales y manifestaciones que a menudo se tornaron violentas. Como resultado, muchas personas comenzaron a dejar los centros urbanos abarrotados por hogares por regiones donde el Gobierno colonial estaba menos presente.
Más allá que los funcionarios de la India británica también estaban preocupados por los lugares de peregrinaje hindúes y musulmanes, donde miles de personas podrían reunirse a la vez.


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