HISTORIAS CURIOSAS PARA CONTAR EN DÍAS DE LLUVIA

En busca de la buena fortuna II


Ya pasó una semana y nadie, pero nadie, se contactó conmigo para ofrecerme el cincuenta por ciento de las ganancias que ha obtenido por el uso de los amuletos de los cuales estuve hablando la semana pasada. Esto me lleva a pensar o que efectivamente estas cosas no tienen efecto, por lo menos debajo del paralelo 42 o que son todos unos terribles tacaños que se olvidan de los pobres y andan viviendo la vida loca por el Caribe, cuando uno, que tan desinteresadamente les ha abierto el camino de la fortuna está acá, chupando frío.
Pero de todas formas les cuento que soy una persona la mar de paciente y voy a seguir aguardando que venga la distribución equitativa de las riquezas, de las riquezas de los otros por supuesto.
Pero como dicen las abuelas, que a la suerte hay que ayudarla, vamos a seguir dando algunos datos interesantes para encauzar a la buena fortuna. Y si no podemos andar coordinando que caiga la bolilla de la ruleta en el número que nosotros habíamos forrado de fichas, por lo menos busquemos que no nos caiga a nosotros encima el maldito rayo de la desgracia. Para eso también hay, no se preocupe, atento lector, porque para esto los amuletos no alcanzan, tenemos que echar mano de otros artilugios esotericos, los talismanes; que no tienen nada que ver con los talibanes, que a esos mejor tenerlos lejos, no vaya a ser que se encabronen con uno y a la miércoles la buena suerte, las patas de conejo y cuanto ande dando vueltas a cincuenta metros a la redonda.
Para ir sabiendo, no vaya a ser que nos tilden de ignaros, la palabreja esta de “talismán” parece derivar de las expresiones árabes “tilasm” y “tillasm”, que vendrían a significar algo así como “imagen mágica”, pero como siempre hay contreras para todo, también existen otras versiones etimológicas que la hacen derivar del griego “telesma”, que significa “objeto sagrado”. Usted es libre de elegir la que mejor le venga en gana, que sobre gustos etimológicos no hay nada escrito, y si lo hay no creo que haya sido muy leido.
Pero dejando de lado la etimología, es bueno saber que es necesario llevarlos encima para que su influjo benéfico nos pueda afectar, porque parece que de nada sirve tener una elaboradora fabril de talismanes en casa si después vamos y los dejamos a todos en la mesita de luz. Pero igual no se engolocine con la idea de ponerse a producir talismanes, porque para su confección es necesario tener una serie de conocimientos específicos, hace falta saber de astrología, de teología y metalurgia, así que eso que le dije de la planta elaboradora no va a caminar por ahora, por lo menos hasta no adquirir acabados conocimientos sobre las materias antedichas, porque al parecer es muy importante conocer la influencia de los astros, las deidades y genios del panteón correspondiente y los materiales adecuados. No vaya a ser que mezclemos demasiado de un panteón con otro tanto de azufre sin refinar y volemos todos y ya no necesitemos mentar a los talibanes para autoinmolarnos frente a las costas patagónicas.
Otros artilugios de connotaciones también similares son los fetiches, y no, no tienen nada que ver con mujeres con catsuits y señores con látigos en mano, sino que son muy similares a los talismanes y suelen ser de origen orgánico, compuestos de polvo de hierbas secas a los que se les atribuye una virtud especial de protección por tradición o encantamiento muy utilizados en algunas tribus y regiones
Y, con temor ya de internarme demasiado en terrenos poco firmes y desconocidos, leo por allí que el “pentáculo” es la forma más evolucionada del talismán. Algunos atribuyen su nombre al número cinco, creyendo que pentáculo deriva de “penta”, identificándolo con el pentagrama de cinco puntas, pero parece que esto no es tan así, sino que en realidad la palabra deriva del griego “pan”, que significa “todo” y procede de la idea de un objeto que contiene todo, la síntesis del microcosmos y el macrocosmos, transformándose en algo así como una especie de emisor de energía canalizada… ¡tomá mate!
Pero paremos acá, que de tantas energías, hierbas, talismanes y gurúes se me pusieron los pocos pelos que tengo de punta; y además no creo que lo vayan a dejar entrar a la vieja casa de piedra portando diferentes enseres de estos tipos en las manos y mucho menos comenzar a arrojar extraños polvos sobre la ruleta, ni que fuera un casino indio como los de Estados Unidos.

Nota del autor: Información recogida de la página http://www.portalplanetasedna.com.ar

Por Javier Arias
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