EL CASO TESTIGO DEL BALNEARIO CAMBORIU DE BRASIL

¿Qué pasa cuando los edificios tapan todo el sol de la playa?


Una de las grandes inquietudes ante el crecimiento de las ciudades balnearias, como puede ser Puerto Madryn, es la proliferación sin control de grandes edificios contra la costa, con el impacto que estos tienen tanto sobre el turismo como sobre el medio ambiente.
Y la ciudad brasilera de Camboriu es el ejemplo perfecto de las malas consecuencias de los desarrollos inmobiliarios.
Desde hace años, el balneario Camboriu es uno de los destinos preferidos de los argentinos, que en tiempos cuando el COVID-19 sólo era una pesadilla de ciencia ficción, inundaban sus playas verano tras verano.
Hasta fue apodado como el “Dubai brasileño”, situada en el sur de Brasil y con poco más de 145.000 habitantes, a pesar de ser mucho más pequeña que las megaurbes de Sao Paulo o Río de Janeiro, alberga seis de los 10 edificios residenciales más altos de América del Sur.
En 2019, casi un millón de personas visitaron la ciudad, lo que la convierte en uno de los lugares más visitados de todo Brasil.

Sin sol

Es de destacar que la construcción vertical es la forma más común para este balneario, y ayuda que la legislación local no impone límites a la altura, al tiempo que, con la popularización como destino de vacaciones durante las últimas cuatro décadas, la demanda de inmuebles se disparó.
Sumado a eso, la mayoría de los rascacielos se encuentran a lo largo de Praia Central, la playa más famosa de la ciudad. Esta concentración de edificios gigantes ha hecho que la playa pierda, casi literalmente, el sol.
“Después de las 2 de la tarde, los rascacielos bloquean la luz del sol y sumergen la playa en la sombra. Es así de simple”, le explicó a la cadena BBC la residente Sabrina Silva.
La sombra de los rascacielos que se proyecta sobre la playa hace que esta sea más fría y oscura. “Lo que es peor es que la gente tiene que amontonarse en los estrechos espacios soleados que deja el espacio entre los edificios para tomar el sol. Es un infierno”, agregó Silva.
Aun así, Praia Central sigue siendo la playa más popular de la ciudad. Incluso en tiempos de coronavirus, está siempre abarrotada en los días soleados.
De todas formas, algunos lugareños como Isaque Borba, un historiador especializado en el pasado del balneario, cree que hay demasiado alboroto por nada. “Los tiempos han cambiado. Mucha gente no quiere permanecer bajo el sol porque podría ser peligroso para su salud. Las sombras permiten que la gente haga ejercicio en el paseo marítimo y no sudar”, aseguró, y agregó: “Si los rascacielos fueran realmente un problema, ¿por qué la gente sigue viniendo? Tal vez realmente disfruten de Praia Central como es ahora”.

¿Solucionarlo con más arena?

Pero, contradiciendo a Borba, el alcalde Fabricio Oliveira anunció un plan de remodelación para Praia Central. El objetivo es duplicar los 25 metros de ancho actual de la playa colocando más arena.
“No estamos haciendo esto por las sombras, pero es obvio que con una playa más ancha tendremos más luz solar”, dijo Oliveira a la BBC.
De todas formas, no sólo el sol es el problema, el científico ambiental y profesor universitario Marcus Polette advirtió que Camboriu podría enfrentar una grave escasez de agua para 2028 debido al crecimiento y la densidad de su población.
“La población de la ciudad ya aumenta en casi un 3% cada año y esto solo empeorará una vez que la remodelación de Praia Central la haga más atractiva”, cree Polette.
En los últimos años se han producido crisis de oferta, especialmente en el pico de las vacaciones de verano. “Durante este período, la población local aumenta considerablemente con la llegada de turistas y veraneantes; puede llegar fácilmente a más de 800.000 personas”, y advirtió: “Comparado con esto, la sombra en Praia Central es meramente un problema estético”.


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