Página de cuento 819

La Historia – Parte 17


Por Carlos Alberto Nacher
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Al fin pude salir del aislamiento. He vuelto a mi rutina a mi trabajo, a mis papeles antiguos, enigmáticos. Fueron pocos los días de ausencia, pero el laboratorio está algo renovado. Los muebles están cambiados de lugar, y creo notar que la posición de los archivos fue modificada, las carpetas fueron revisadas.
Sobre mi escritorio alguien dejó un fragmento nuevo:
“Lo esencial es invisible a los ojos”
Puedo leer en el centro del papel. Una nueva frase para analizar, muy breve, pero muy significativa. Estos textos son los que me hacen dudar de todo. No puedo establecer características claras de la idiosincrasia de esos hombres antiguos. Me refiero específicamente a ellos, no en este caso a las mujeres, evidentemente la maldad o la bondad no era cuestión específica de uno de los sexos.
-Buen día, Ave, qué bueno que estás de vuelta. En tu ausencia han sucedido cosas extrañas. Encontramos papeles revueltos, anotaciones que desaparecieron, en fin, sospechamos que alguien está en hurgando nuestro trabajo.
-Es increíble que esto suceda, Atram, nuestro trabajo es el sacrificio de muchos años. Años de penurias, de abstinencias, de sufrimientos, de soledad. Años de soledad, eso lo define todo. Y esta dedicación, casi enfermiza, fue en pos del bienestar de todas nosotras, de toda la tribu.
-Así es Ave, ninguna de nosotras buscó nunca un premio individual. Pero al parecer, la situación es mucho más grave. Se habla de el fin de la tribu, Ave. Dicen que la producción de aire, agua y alimentos está disminuyendo y es cuestión de tiempo para que se suspenda, y eso significará el fin de todas nosotras. Las Mujeres cercanas a la Madre Superlativa están muy inquietas, dicen que tratan con violencia e intolerancia a todas aquellas que, aunque sea con actitudes mínimas, cuestionen los cánones morales que nos enseña la Madre Superlativa.
-Pero Atram, nosotras no cuestionamos nada, somos científicas, y como tales, solamente nos limitamos a los hechos demostrables, trabajamos con tesis de clara comprobación a través del método científico. No tenemos, ni debemos tener, una visión subjetiva sobre los hechos.
-Dicen que hay mujeres de rangos superiores que no están muy de acuerdo con nuestras conclusiones, no comulgan con nuestras referencias a la igualdad entre hombres y mujeres, no aceptan ningún tipo de religión que no sea reverenciar únicamente a la Madre Superlativa. Para peor, piensan que nuestras investigaciones están teñidas de nuestra propias ideologías revolucionarias, que somos el germen de una nueva generación que intenta destruir los mandatos éticos de siglos de historia propia.
-Atram, sabes muy bien que no es así. Lo nuestro es imparcial, y está basado precisamente en principios propios de la tribu. Amamos y veneramos a la mujer, y somos mentes sobresalientes dentro de nuestro propio grupo. Sabemos muy bien que tenemos la obligación de descubrir, de conocer la historia antigua, de saber quiénes somos, de dónde venimos, cómo llegamos hasta aquí, y en última instancia, hacia dónde vamos. Aunque nuestra existencia sea efímera, aunque todo se destruya y desaparezca, en el último momento de vida la humanidad, debemos saberlo. Y todos los secretos están aquí, en estas cuevas milenarias.
Continuará…


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