OYARZO ACUSÓ A VARGAS DE SER LA HOMICIDA Y DIJO: “NO ES LA PRIMER MUERTE QUE TIENE”

Declararon los imputados en el juicio por el crimen de Rosa Acuña


El Diario | Judiciales | Trelew

Las palabras de Lorena Oyarzo, una de las acusadas por la muerte de Rosa Acuña hacían referencia a Laura Vargas, ya en el final de una intensa jornada durante el juicio oral que se realiza en la sala de la cámara penal, sexto piso de tribunales en Trelew. Los dichos de Lorena ampliaban la declaración que efectuó el 29 de octubre de 2018 y que fueron reproducidas en esta audiencia, junto a las de Karen Campusano, Luis Samusik y la propia Laura Vargas.
Previamente, en la primera parte de este día se pudo escuchar los audios rescatados del teléfono de la acusada por homicidio donde confirma que prendió fuego al cuerpo y expresa sus temores respecto a las consecuencias. Entre el mismo 2 y el 4 de septiembre de 2018 intercambió audios con un hombre allegado al cuál le decía: “ si se quemó bien no se, había colchón, ropa y nylon, no se si se quemó entera” , y le respondían: “la tendrías que haber rociado con nafta o alcohol, aunque si agarra completo el colchón quema todo”. En otros de los audios se justificaba diciendo: “la tenía que quemar para borrar las huellas, está bien, lo que hice está mal pero ella habló mal de mis hijos…la reventé a piñas y a palos, todo, no sabés como la dejé…”
También manifestaba: “yo digo que se recocinó así que no sé, si se prende fuego queda como cenizas nada mas, no queda nada, no va a pasar nada, que descanse en paz, ella mismo buscó la muerte si hasta el otro día quiso tirarse del auto…” mientras el hombre la tranquilizaba: “tratá de estar tranquila, ya te la mandaste así que tranqui, lo importante es que no estás sola pero la próxima pensá las cosas, sos una leona, yo te entiendo pero pensala bien”, son partes de los numerosos diálogos reproducidos.

“Rosita se iba con cualquiera”

Después del cuarto intermedio habitual las partes solicitaron escuchar las declaraciones realizadas por todos los involucrados, y así pudo verse a Laura Vargas en una audiencia de septiembre de 2018 donde aseguraba que aquella noche todos se fueron a las 6,30 y ella quedó sola en su casa y no eran suyos los celulares secuestrados, así como las manchas de sangre que tenían que ver con el “violín”, refiriendo a quien habría violado a sus hijos. Mas adelante dijo que la fue a ver una tal Lorena, que había conocido durante la fiesta, y la amenazó con que no dijera nada porque sino la prendía fuego. Indicó que Rosa se había ido junto al resto, entre ellos Lorena, y estaba tomada y empastillada, además de desmentir que haya atracado un auto al día siguiente en el portón de su vivienda. “Rosita se iba con cualquiera” aseveró en aquellas declaraciones y según ella, estaba atemorizada ya que el marido de esa tal Lorena estaba preso y tenía gente pesada afuera. “En ningún momento discutimos con Rosa y jamás le levanté la mano. Eramos amigas, no comadres y hacía un mes y medio que vivía conmigo porque se había peleado con la madre” manifestó en otro tramo.

El traslado del cuerpo

A su turno, Luis Samusik, en el mismo septiembre contaba que recibió llamados de su novia Karen y él estaba durmiendo, así que cuando se comunicó le pidió que la ayudara con el auto para sacar basura de una casa. Ese domingo cerca del mediodía pasó por la casa de Lorena en barrio Constitución y allí lo esperaban las tres y fue Vargas, a quien llamaba la señora, quien lo condujo hasta una casa en barrio primera junta, haciendo poner el coche marcha atrás en el portón: “yo y Karen nos quedamos en el auto mientras Lorena y la señora bajaron y fueron a cargar el baúl” señaló, aunque luego admitió que durante la espera bajó a fumar un cigarrillo. Después relató como la misma Vargas lo guió hasta el descampado y entre unas lomas paró para que descendieran las mismas mujeres a descargar y le dijeron: “salí para adelante que vamos a prender fuego”. Después las volvió a dejar a las tres en el barrio Constitución.
A los pocos días estaba en el comedor de la fábrica y vi por televisión lo que había pasado y la casa del allanamiento que era la misma de la señora donde habían ido. Ante el temor llamó a un primo oficial de policía y le contó, pero me mandó a la brigada: “no sabía que hacer, estaba asustado, sentí que me habían hecho una trampa, no se porque me lo hicieron, quedé helado ya que no me pueden hacer esto, no se si Karen sabía” declaraba Samusik agregando que solo había visto una bolsa con yuyos arriba y cuando se iban del descampado pudo ver que se prendía fuego: “nunca dije que había visto unos pies”, finalizó.

La confesión

Karen Campusano declaró que en aquel momento se encontraron en el domicilio de Vargas y ratificó que tomaron mucho, además del episodio cuando va la policía y bajan la música, y dio detalles de la pelea generada entre Rosa y Laura, debido a que esta última le reclamaba haberse acostado con el “violín”, es decir el padre de sus hijos, y la culpaba por eso. Se empezaron a pegar adentro, siguieron afuera y era imposible separarlas y luego se empezaron a ir todos, haciendo lo propio ella y Lorena cerca de las cinco de la mañana. Después ratificó la forma en que fueron en el auto de Luis a cargar y luego a tirar la posible basura, pero después cuando junto a Lorena se dirigían en colectivo al instituto penitenciario a ver su marido, dijo que la notó rara y le preguntó que le pasaba, y allí llorando Lorena le confiesa que no era basura sino el cuerpo de Rosa Acuña: “no le pregunté mas nada por miedo”. Según indicó Vargas volvió a verlas en casa de Lorena el martes 4 de septiembre y les pidió que si preguntaban por Rosa dijeras que se había ido de su casa con ropa.

“Tremenda pelea entre Rosa y Laura”

Después llegó el momento de escuchar la declaración de Lorena Oyarzo quien coincidió en cuanto a los momentos en que se fueron encontrando y quienes asistieron aquella noche, así como los detalles de lo que fue una tremenda pelea entre Rosa y Laura, retirándose del lugar a las cinco de la mañana y caminando. Cerca de las once llega Laura a su casa con la excusa de vender cosméticos y ahí pide ayuda para sacar basura en un auto, porque debía poner la casa en condiciones para que vinieran sus hijos. Cuando llegaron a la casa llevadas por Luis, Lorena bajó a ayudarla e inclusive la hizo entrar por la ventana para abrir desde adentro y una vez allí observa el envoltorio dándose cuenta que era algo mas que basura, por lo que ante tanta insistencia Vargas le dice: “no digas nada, necesito que me ayudes, se me fue la mano y maté a Rosita, necesito sacarla porque está largando olor…no es la primera vez que hago esto” Lorena explica que allí se desesperó y se negó terminantemente a ayudarla, pero la amenazó con contarle a su marido a través de allegados que estaban detenidos juntos: “me puse renerviosa y al final ayudé a cargar”. Aseguró que a Vargas siempre se la vió tranquila y cuando llegaron al baldío le pidió que la ayudara a tirar la mugre, para después de hacerlo, agarrar un papel y prender fuego todo lo que había acumulado envolviendo el cuerpo de Rosa. Luego señaló que había mentido con la policía porque tenía mucho miedo.

Oyarzo amenazada de muerte

Tras la proyección de las declaraciones la única que quiso ampliar sus dichos fue Lorena Oyarzo, que llorando confirmó lo que había declarado: “no lo hice a propósito, fui amenazada constantemente por Vargas y varias veces lo hizo donde estábamos detenidas y donde me pegaron y me trataban de vigilanta, amenazó de muerte a mi y mis hijos”, para luego expresar: “me dijo que no era la primera vez que mataba a una persona, yo trabajo y me las rebusco, la lucho siempre, pero esta mujer mató a la madrina de sus hijos y no es la primera muerte que tiene, se mata de risa. Estoy pasando por un mal momento y tengo mucho miedo porque es capaz de llamar y hacer que caguen a tiros mi casa”, y ya dirigiéndose a la madre de Rosa en medio del llanto exclamó: “perdón, no lo hice a propósito”. (Fuente: MPF)


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