Página de cuento 812

La Historia – Parte 10


El Diario | Contra Tapa

Por Carlos Alberto Nacher
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-Este documento nos va a servir de mucho. Es muy revelador.
Frente a mí se encontraba Aseret, otra de mis ayudantes quien, junto a Atram, me han acompañado y colaborado conmigo durante años.
-Veamos qué traducción hemos obtenido, y si podemos establecer el año de escritura y la autora.
-Ya mismo lo verificamos por el scanner linguístico. Veamos esta frase descifrada en primer lugar, parece hacer referencia a algo que está muy emparentado con sus conceptos religiosos de la época:
“¡Ay, ay, cómo culpan los mortales a los dioses!, pues de nosotros, dicen, proceden los males. …
-Al parecer. Ave, es un texto ficticio. Una mentira. Hemos hallado innumerables textos falsos, incluso apócrifos, que nos desorientan y obstaculizan la investigación. Los seres humanos antiguos escribían cosas sin sentido, falsedades, inventos, y a todo lo envolvían en un mismo nombre, que de por sí justificaba cualquier mentira: la ficción.
-Así es Aseret, y como si esto fuera obra de una asombrosa Diosa del Destino, que podríamos llamar La Diosa Providencia, según vimos en algunos fragmentos del Dante, somos nosotras las escogidas para dilucidar la verdad y separarla de la falsedad, para saber escoger las fuentes, las palabras, la sintaxis y armar con ellas una historia antigua que se parezca lo máximo posible a la verdadera historia, y en caso de no lograr este sublime objetivo, que al menos sirva para generar un recuerdo, un leve recuerdo de nuestros orígenes. O bien, en el peor de los casos, obtener una historia que nos permita, sesgadamente, sacar una conclusión acerca de la razón de toda esta sucesión de hechos que derivaron, al final del tiempo, en un pequeño grupo de mujeres, una reducida tribu como último bastión donde reside el genoma humano.
-Dime, Aseret, ¿conocemos año y autor de esa frase?
-Proviene de un libro muy antiguo llamado “La odisea” y su autor lleva por nombre “Homero”, según lo comprobamos en nuestro tesauro catalogado de autores y obras. Su antigüedad es muy extensa, imposible de determinar exactamente, pero se trata de miles de años atrás, quizás mil o dos mil antes de Cristo..
-Sin embargo, no difiere demasiado con los escritos del siglo 21. Se repite el mismo patrón de pensamiento de los últimos: asignar culpas a otros seres (incluso mejor aún si esos seres son imaginarios) de sus propios males, de sus propias maldades. Echar la culpa a los dioses de los desastres humanos era la mejor forma de justificar su propio inoperancia o su propia maldad, y al parecer, estos escritos persistían, atravesaban los siglos como si nada y la historia se repetía una y otra vez como si el tiempo fuera cíclico, como si los hechos del presente fueran copiados de los anteriores y, a la vez, fueran proféticos en sí mismo y sin necesidad de pregonarlo, ya que el ser humano casi sabía, o intuía, que iban a volver a ocurrir, con otra gente, con otros líderes, en otras regiones, en otros contextos, pero era seguro que se repetirían. Leemos La Odisea, La Historia de Roma, La Conquista de América, La Segunda Guerra Mundial, La Guerra de Vietnam o cualquier otra y es como si alguien creara un mundo imaginario para escribir un cuento bélico, lo desarrollara según sus propios conceptos del conflicto, creando naciones inventadas, formando un ejército y su tecnología armamentística. En definitiva, crear una estructura narrativa novedosa y luego tomar el corazón de la historia contada en La Odisea, o en alguna narración de guerra escrita hace 5000 o más años, y copiarla tal cual. Es decir, copiar una y otra vez el corazón de la trama. Así, los manuales escolares podían contar la historia antigua, la medieval, la moderna, la del siglo 20, la de Asia o la de Europa o América, cambiando su contexto y repitiendo el corazón de la trama: un bando matando al otro, y viceversa.
Continuará…


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