MIENTRAS LA OPS RECOMIENDA NO USARLOS, LOS ESPECIALISTAS DESESTIMAN LOS RIESGOS

¿Es seguro o no viajar en los aviones durante la pandemia?


Acercándose la temporada de verano, y la apertura gradual de las fronteras provinciales para propiciar el turismo y de esta forma alivianar la precaria situación económica de gran parte de la población del interior, sigue estando en debate si es seguro o no viajar en avión en época de pandemia.
En este marco, desde la Organización Panamericana de la Salud recomendaron evitar los viajes en avión a menos que sean esenciales, y hacer turismo nacional para reducir el riesgo de contagiarse de COVID-19. Pero, por otra parte, especialistas de todo el mundo desestiman los riesgos, comparándolos con otros ambientes cerrados de uso común de la población.

En contra

Desde la OPS aseguraron que los países latinoamericanos que reabran sus fronteras al turismo deben tener en cuenta que nunca podrán evitar el riesgo totalmente y por eso deben tomar medidas para detectar y controlar los casos. En este sentido, el epidemiólogo líder de la OPS, el doctor Marcos Espinal, explicó que a la hora de salir de vacaciones es necesario mantener las medidas de prevención como el uso de las mascarillas, el distanciamiento social y evitar las multitudes.
“Los aviones solamente deben ser utilizados para viajes esenciales, y principalmente se deben evitar los viajes largos ya que las aeronaves son lugares cerrados. Se puede viajar tomando precauciones, pero, si podemos hacer turismo doméstico mucho mejor. Podemos irnos por tierra a la playa, al campo o a las montañas”, aseguró Espinal.
El experto agregó que también deben evitarse los restaurantes cerrados, donde el riesgo es más alto que en aquellos que tienen terrazas o patios al aire libre.
“También hay que evitar las aglomeraciones, por ejemplo, si se va a la playa, tratar de ir a un lugar aislado para disfrutarla. Pero hay que tener en cuenta que el riesgo siempre va a existir mientras haya muchas personas. También se debe considerar, si es necesario, posponer las vacaciones”, señaló.
Por su parte el doctor Ciro Ugarte, recordó a los países que están exigiendo pruebas de diagnóstico negativo de COVID-19 antes de iniciar el viaje, que ese resultado solo se aplica en el momento en que se tomó la muestra, que algunas veces son varios días antes.
“Es un falso sentido de seguridad. Las medidas de detección de casos tienen que estar implementadas en todo momento”, dijo.
Ugarte recalcó que los riesgos de propagación del COVID-19 a través de viajes internos o internacionales no pueden ser eliminados, por lo que aquellos países de la región que decidan reanudar los viajes deben estar conscientes de tal riesgo y tomar todas las medidas necesarias para proteger a su población.

A favor

A su vez, se hizo público un documento de un grupo de especialistas de la Asociación Médica Aeroespacial de Alexandria en Virginia, Estados Unidos, con un análisis especialmente pensado para la industria aérea y los pasajeros. En el mismo insisten en algunas condiciones que ya se han convertido en reglas como que los viajeros deben practicar estrategias de seguridad, como usar una máscara, mantener la distancia física, desinfectar las superficies y lavarse las manos a menudo y bien.
“El riesgo de contraer la enfermedad del coronavirus durante un viaje aéreo es menor que en un edificio de oficinas, aula, supermercado o tren de cercanías”, sostuvieron.
En este sentido, explicaron que el aire ingresa a la cabina desde las entradas aéreas y fluye hacia las salidas a nivel del piso. El aire entra y sale de la cabina en la misma fila de asientos o filas cercanas. Hay relativamente poco flujo de aire hacia adelante y hacia atrás entre las filas, por lo que es menos probable que se propaguen las partículas respiratorias entre las filas. El flujo de aire en los aviones de pasajeros actuales es mucho más rápido que en los edificios interiores normales. La mitad es aire fresco del exterior, la otra mitad se recicla a través de filtros HEPA del mismo tipo que se utilizan en los quirófanos.
Por otra parte, explican que cualquier riesgo restante a gestionar es el del contacto con otros pasajeros que puedan ser infecciosos. Los respaldos de los asientos proporcionan una barrera física parcial y la mayoría de las personas permanece relativamente quieta, con poco contacto cara a cara.
Al tiempo que recordaron que, a pesar del gran número de viajeros, la cantidad de casos sospechosos y confirmados de transmisión de COVID-19 en vuelo entre pasajeros de todo el mundo parece pequeño, de lo que se sabe oficialmente 42 en total.
Destacando que las medidas que se están tomando en los aeropuertos y a bordo son numerosas. Pruebas de temperatura o preguntas sobre síntomas; limpieza y desinfección mejoradas; embarque sin contacto de equipaje; uso de barreras físicas y saneamiento en aeropuertos, distanciamiento físico en aeropuertos y durante el embarque; uso de cubiertas faciales o máscaras; separación entre pasajeros a bordo cuando sea posible; ajuste del servicio de alimentos y bebidas para reducir el contacto; control de acceso a pasillos y baños para minimizar el contacto; limitar la exposición de los miembros de la tripulación a infecciones; facilitación del rastreo de contactos en caso de que un pasajero desarrolle una infección.


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