Todos los hombres (en problemas) del Presidente


El Diario | Opinion

*Por Gabriel Michi

Cada vez son más los allegados a Donald Trump que están comprometidos en la Justicia por distintos tipos de delitos. Esta semana fue detenido Steve Bannon, ex estratega de la campaña que lo llevó a la Casa Blanca. Pero la lista es extensa y con crímenes diversos, muchos de ellos relacionados con lo que hicieron para que el magnate alcance su objetivo.

Una película de terror se proyecta sobre el inquilino de la Casa Blanca. Donald Trump, hoy en campaña para su reelección, ve cómo los fantasmas de la anterior carrera de 2016 se proyectan sobre esta nueva etapa. Aquellos que hicieron lo imposible para que el magnate llegue al Salón Oval sea como sea, cueste lo que cueste, hoy atraviesan un destino incierto por aquellas maniobras o por otras: algunos de ellos incluso terminaron tras las rejas. El último ejemplo fue el de Steve Bannon, ex estratega de aquella campaña y un hombre muy influyente en el perfil populista y nacionalista que Trump le impuso a su discurso desde ese momento. Bannon fue, ni más ni menos, el creador del slogan «Estados Unidos Primero», que fue el sello de la maquinaria electoral del empresario, y que iba acompañado de un discurso anti inmigratorio muy fuerte. De hecho, eso fue clave en su reciente detención. Bannon, junto con otras personas, encabezó una organización que se llamó «We Build The Wall» («Nosotros construimos el muro») que recaudó unos 25 millones de dólares para levantar esa famosa barrera en la frontera con México. Hubo 330.000 donantes que pusieron su dinero. Pero muchos de esos billetes nunca llegaron a destino. Y la Justicia acusa a Bannon y sus secuaces de haberse quedado con esa plata, cometiendo un «fraude». A él en particular lo señalan de guardarse en su bolsillo un millón de dólares y por eso, lo fueron a buscar a su yate de 29 millones de dólares, y se lo llevaron preso. Fue liberado horas después en Manhattan, tras el pago de una fianza de 5 millones de dólares.

Como Bannon, hoy todos los hombres del Presidente, o al menos aquellos que se involucraron en una campaña que de limpia tuvo poco, están en problemas. Además del mencionado, los nombres que se suman a esa lista son los de Roger Stone, Michael Cohen, Paul Manafort, Rick Gates, Michael Flynn y George Papadopoulos. MundoNews se sumerge en el Planeta Trump y cuenta quién es cada uno de estos personajes, de qué se los acusa y qué rol cumplieron en torno al actual Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

El 20 de agosto de 2020, junto a Steve Bannon fueron detenidos otros tres involucrados en el escándalo de «We Build The Wall»: Brian Kolfage (un ex veterano de la invasión a Irak, que sufrió una triple amputación), Andew Badolato, agente financiero de Florida y Timothy Shea, de Castle Rock (Colorado). Están acusados de fraude bancario y conspiración para lavar dinero, delitos que tienen una pena máxima de 20 años de cárcel. Todos ellos formaban parte de la conducción de la organización mencionada, la que recaudó 25 millones de dólares para construir el muro y evitar la inmigración desde México, pero que se supone esos fondos fueron desviados a sus finanzas personales y a sus lujosos placeres.

No es la primera polémica que envuelve a Bannon. Este hombre, antes de involucrarse en la campaña de Trump, dirigía una web de extrema derecha llamada Breitbart News, que fue una especie de usina donde abrevó y se nutrió el discurso nacionalista del futuro Presidente antes de 2016. A su creador lo llamaban el «Príncipe de las Tinieblas», por sus prácticas oscurantistas en materia de estrategias políticas.

Rápidamente, al conocerse la detención de Bannon, Trump salió a despegarse de la maniobra de recaudación de fondos para el muro con México. «No sé nada sobre este proyecto», dijo. «No he tenido contacto con él desde hace mucho tiempo. Creo que es algo muy triste para Bannon. Creo que es sorprendente», sostuvo. Y señaló sentirse «muy mal» por su ex asesor.

Paul Manafort

Dos días antes de que Bannon fuese detenido, otro hombre clave de la llegada al poder de Trump también vivió un mal momento. Se trató del jefe de la campaña electoral, Paul Manafort, un importante y experimentado consultor del Partido Republicano, quien fue acusado por el Senado norteamericano de haber compartido secretamente información con un funcionario de inteligencia ruso, lo que representó una amenaza de espionaje «grave» para su país.

Manafort encabezó la campaña de Trump en 2016 durante seis meses. En ese período se comunicó directa e indirectamente con Konstantin Kilimnik, un oficial de inteligencia ruso, y Oleg Deripaska, un hombre muy cercano a Vladimir Putin. Según el informe del Senado «en numerosas ocasiones, Manafort buscó compartir en secreto información interna de la campaña con Kilimnik». Entre el material compartido se encuentran las encuestas que manejaba el equipo de campaña de Trump, como también estrategias para llevarla adelante. No queda en claro cuál era la razón ni qué se buscaba con ese intercambio de información, pero marcan una coincidencia más que llamativa: cuando eso ocurría, según la comisión de la Cámara Alta estadounidense, el servicio de inteligencia ruso (GRU) se estaría involucrando (a través de redes sociales y otros mecanismos) en favor de la campaña del neoyorquino, en detrimento de su rival demócrata, Hillary Clinton. Manafort «se estaba comunicando en secreto con un oficial de inteligencia ruso (…) mientras la operación de inteligencia rusa para ayudar a Trump estaba en curso», describen en el informe, en el que señalan que eso constituyó «una grave amenaza de contrainteligencia» contra el país.

Este informe del Senado, que llevó una elaboración de más de tres años, indica que los responsables de la campaña de Trump buscaron activamente la ayuda de Moscú y WikiLeaks para perjudicar a Clinton. A todo esto, el actual Presidente de los EE.UU. lo calificó como una «caza de brujas» ya que, según sus dichos, nunca existió esa incidencia rusa en su campaña. Es más, cuando el martes 18 de agosto de 2020, se conoció el contenido y las conclusiones de la comisión del Senado (unas 1.200 páginas), Trump utilizó su arma preferida, Twitter, para señalar que en realidad el Gobierno de su antecesor, Barack Obama, lo estuvo «espiando» para demostrar esa supuesta «colusión», tal como se identifica a esta figura penal. La que rápidamente le respondió fue la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, quien señaló que el informe «expone aún más los alarmantes extremos hasta los que Donald Trump y su campaña dieron lugar y confiaron en la interferencia de una potencia extranjera hostil en las elecciones de 2016».

Michael Cohen

Otro de los allegados a Trump que recibió un beneficio judicial en los últimos días fue Michael Cohen, el ex abogado personal del Presidente. El 21 de agosto un juez ordenó la libertad del letrado. En este caso la historia fue un poco distinta. La decisión de su excarcelación fue porque la Justicia consideró que el Gobierno tomó represalias en su contra por escribir un libro demoledor acerca se su ex cliente.

El juez federal Alvin K. Hellerstein entendió que se violaron los derechos de Cohen al ordenarse su regreso a prisión porque las autoridades sostuvieron que atropelló las condiciones de su libertad al intentar publicar ese libro. El abogado se encontraba en aislamiento en el campo penitenciario de Otisville, Nueva York, y había recibido el permiso de salida en mayo pasado cuando las autoridades intentaban frenar la propagación del Coronavirus en las prisiones federales. Pero ahora, tras la publicación de este libro que dejaba muy mal parado a Trump, las autoridades que tutelaban su libertad provisional decidieron que vuelva a la cárcel. En ese contexto es que llegó el fallo del juez que ordenó volver atrás con esa medida. La postura del magistrado se basó en la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense que tutela la Libertad de Expresión en ese país.

El ex letrado de Trump había empezado a cumplir el primero de los tres años de prisión que le dieron tras declararse culpable de violación de las leyes de financiación de campañas, mentirle al Congreso y otros delitos. Según la acusación en su contra, durante la campaña de 2016, Cohen arregló una serie de pagos a la actriz porno Stormy Daniels y la modelo Karen McDougal buscando que desistieran de hablar públicamente de sus supuestas relaciones extramatrimoniales con Trump. Vale decir que el actual Presidente desmiente esos vínculos.

El abogado dio a conocer, a mediados de este año, un adelanto de su libro «Desleal» donde reveló una serie de hechos que serían escandalosos sobre Donald Tump, como prácticas sexuales conocidas como “lluvias doradas en un club de Las Vegas”. Pero otras incluso más graves desde lo político y lo legal, como por ejemplo que el magnate cometió fraude fiscal e “hizo trampa en las elecciones con la complicidad de Rusia”. Y aseguró en esas páginas que: «no sólo fui testigo del ascenso del Presidente: fui un participante activo e impetuoso”.

Es más, en un párrafo señala: “Trump se coludió con los rusos, pero no en las formas sofisticadas que imaginan sus detractores. También supe que la investigación de Mueller no fue una cacería de brujas. Trump hizo trampa en la elección con la complicidad de Rusia, tal como se descubrirá en estas páginas, porque hacer lo que sea (sí, lo que sea) para ‘ganar’ siempre ha sido su modelo de negocios y su estilo de vida”. Cohen también señaló que él mismo, como abogado del magnate, le tuvo que mentir a la esposa de Trump, Melania, para guardar los secretos del mandatario. El libro aún no salió a la calle pero Cohen desea que lo haga antes de las elecciones del 3 de noviembre, aunque los actuales letrados del Presidente están presentando todo tipo de recursos para frenarlo.

Michael Flynn

El que tuvo un respiro en los últimos meses fue Michael Flynn, ex asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump. En junio pasado la Corte de Apelaciones ordenó archivar el caso en el que estaba involucrado y donde se había desatado una fuerte pelea entre el Poder Judicial y el Ejecutivo. La decisión de esta Corte generó bastante polémica ya que el propio Flynn se había declarado culpable de haber mentido acerca a los servicios de inteligencia norteamericanos cuando fue indagado por sus contactos con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, mientras trascurría la transición presidencial entre Obama y Trump.

Flynn había sido imputado por el fiscal especial Robert Mueller -el que investigó el llamado «Rusiagate»- al que en su investigación dio un lugar central en ese supuesto entramado por el que el país liderado por Vladimir Putin habría terciado en la campaña en favor de Trump y en perjuicio de Hillary. Flynn se declaró dos veces culpable de haberle mentido al FBI sobre las conversaciones con el entonces embajador de Rusia.

Conocida la decisión de la Corte de Apelaciones de cerrar el caso, el Presidente de los Estados Unidos no tardó en salir a festejar en su Twitter: “¡Excelente! La Corte de Apelaciones Ratifica el Pedido del Departamento de Justicia de suspender la causa criminal contra el general Michael Flynn”, manifestó Trump.

Roger Stone

Otro de los allegados a Trump que recibió buenas noticias en los últimos meses fue el consultor político y amigo personal del primer mandatario Roger Stone. En este caso la buena nueva no fue de parte de la Justicia, sino del propio Trump, quien el 11 de julio de este año decidió indultarlo. En febrero del 2020 había sido condenado a 40 meses de prisión por varios delitos, entre ellos, la obstrucción de la investigación del Congreso sobre posibles vínculos entre el equipo de campaña de Trump y Rusia. Fue encontrado culpable de siete cargos de obstrucción, mentirle al Congreso y manipular testigos.

La condena contra Stone a tres años y cuatro meses de prisión incluía también la obligación de hacerse pruebas de abuso de sustancias, realizar un servicio comunitario y pagar una multa de US$ 20.000. Sin embargo, apenas cuatro meses después, recibió el perdón presidencial de su amigo Donald Trump.

Rick Gates

El 17 de diciembre de 2019, Rick Gates, uno de los asesores más cercanos a Donald Trump en aquella campaña de 2016 donde el magnate llegó a la Casa Blanca (pese a haber obtenido casi 2 millones menos de votos de su rival Hillary Clinton), fue condenado a 45 días de cárcel y tres años de libertad condicional. Gates se había declarado culpable de varios delitos financieros. Lo hizo en el marco de la investigación del fiscal especial Robert Mueller, algo que puso en una situación muy complicada al jefe de dicha campaña, Paul Manafort:

Gates fue la mano derecha de Manafort durante más de una década, a tal punto que conocía todas las maniobras durante esa carrera hacia la Presidencia y, de hecho, se quedó en la órbita de Trump después de la salida de Manafort.

Los fiscales acusaron a Manafort y Gates de ser socios comerciales y de haber presuntamente blanqueado 30 millones de dólares; además de evadir impuestos por casi 10 años, entre otros delitos financieros.

George Papadopoulos

El 7 de septiembre de 2018, el ex asesor de Donald Trump, George Papadopoulos, fue condenado a 14 días de prisión y pagar una multa de 9.500 dólares por mentir al FBI. Eso ocurrió en medio de las investigaciones sobre la presunta conexión con Rusia para que el candidato del Partido Republicano gane las elecciones de 2016. «Cometí un error terrible por el que pagué un precio terrible y estoy profundamente avergonzado», dijo al defenderse.

Papadopoulos es un consultor en materia de petróleo y gas. Y, pese a las presiones, fue el primer allegado a Trump que se declaró culpable de los delitos que se le asignaban, allá por octubre de 2017. Admitió que le mintió al FBI en una declaración sobre las conversaciones que mantuvo con el profesor Joseph Mifsud, una persona cercana al Kremlin, quien le prometió sacar a la luz supuestos «trapos sucios» sobre la entonces candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton. Si bien en un principio lo había negado, Papadopoulos reconoció los hechos cuando el FBI le mostró sus mensajes.

Cuando Papadopoulos realizó esa confesión, Trump no tardó en reaccionar. Lo tildó de «mentiroso». Se ve que el enojo permaneció presente porque, tras conocer la sentencia, Trump tuiteó: «14 días por 28 millones de dólares menos dos millones por día, sin colusión. ¡Un gran día para América!».

Entorno en problemas

En el libro «Todos los hombres del Presidente» (que luego se convertiría en película) los prestigiosos periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein describían con lujos de detalles su investigación sobre el «Watergate», escándalo político que derivó en la renuncia del presidente norteamericano Richard Nixon en 1974. En él relataban también los pormenores del entramado y los círculos que rodeaban al jefe de la Casa Blanca de aquel entonces. Parafraseando aquella pieza fundamental de la historia del periodismo, hoy se podría hablar nuevamente de ese entorno lleno de sombras que rodea (o rodeó) al actual primer mandatario de la principal potencia del Mundo. Y cómo ese círculo, como en el caso de Nixon, hizo lo imposible para que su líder se quede con el Salón Oval. Lo imposible. Quizás por eso, hoy todos los hombres del Presidente están en problemas.

*Director de Mundo News

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