LAS AUTORIDADES ANALIZAN UN PROTOCOLO DEL "ÚLTIMO ADIÓS"

Derecho al último adiós: Martín Garay murió y no lo dejaron ver a sus hijas


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Victoria y Antonela Garay solicitaron el permiso de viaje unas 10 veces al gobierno de San Luis para despedirse, pero no las dejaron entrar por la estricta cuarentena y finalmente su papá falleció. Estos casos obligan a las autoridades a pensar en la necesidad de un protocolo del “último adiós”

Otro caso donde se impide el derecho al último adiós conmociona al país. Martín Garay murió de cáncer y sus hijas, Victoria y Antonela no pudieron despedirlo. Fue luego de que el gobierno de San Luis les negara 10 veces el acceso a la provincia. Cuando el permiso llegó, era demasiado tarde. “Todo el tiempo nos rechazaron el ingreso. En el último formulario nos plantearon hacer una cuarentena en un hotel que nos pedía 73.500 pesos para alojarnos, pero no tenemos ese dinero”, había denunciado Victoria.
La historia comenzó en abril, cuando Martín fue diagnosticado con un cáncer de pulmón con metástasis ósea. La enfermedad avanzó tan rápido que el 10 de agosto los oncólogos le informaron que ya no había más por hacer. Martín se refugió en su casa de Quines, pueblo situado al norte de San Luis, bajo cuidados paliativos.
Fue entonces que Victoria y Antonela Garay decidieron viajar desde su domicilio en Río Grande, Tierra del Fuego, para acompañar a su papá. El permiso provincial fueguino llegó en 24 horas. Sin embargo, los problemas comenzaron en la jurisdicción de San Luis.
En diálogo con Cadena 3, Victoria contó que desde el 11 de agosto había completado «diez formularios» pidiendo que le concedan el permiso para ingresar a San Luis. Las primeras solicitudes «fueron rechazadas por no tener domicilio en la provincia», mientras que en otras ocasiones le «cambiaron los motivos».
Finalmente, las hijas y el nieto de Garay, Eloy Turri, de 5 años, debieron someterse y aceptar los protocolos que impone San Luis: PCR negativo para los tres y estar siete días en cuarentena en las residencias de la Universidad de La Punta. Sin embargo, cuando estaban de viaje para cumplir esas condiciones, Martín, de 61 años, murió.
«Les faltaban dos días para llegar. Victoria y Antonela están desbordadas. Llevan más de 10 días sin poder descansar. Están muy afectadas. Espero que terminen de recuperarse para poder contactarme con ellas para ver cómo seguimos», sostuvo Emma Matorras, abogada de las hermanas.
Matorras, quien había presentado una medida cautelar, confirmó que recibieron la noticia del fallecimiento de su padre a la altura de la localidad santacruceña de San Julián y Victoria tuvo que ser atendida por una ambulancia debido a que «se descompensó».

La necesidad de un protocolo del “último adiós”

Los casos como el de Solange Musse y Martín Garay sacudieron el tablero gubernamental y pusieron sobre la mesa las restricciones a las garantías democráticas. Estas situaciones obligan a establecer medidas sanitarias que garanticen el derecho al último adiós de familiares de enfermos terminales.
Es por eso que desde distintas instituciones sanitarias del país, entre ellas el Sanatorio Mater Dei, consideraron que es necesario que los familiares puedan despedirse de un ser querido a pesar de la pandemia. Con eso en mente desarrollaron un protocolo que permite, con cuidados, decirse las últimas palabras cara a cara. (Fuente: A24)


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