HISTORIAS CURIOSAS PARA CONTAR EN DÍAS DE LLUVIA

De caminante del cielo a asesino de estrellas


El Diario | Contra Tapa

Por Javier Arias
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Dicen que el orden de los factores no altera el producto, y así debe ser, sino cómo sería posible que pueda seguir leyendo estas líneas. Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun así pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra cmoo un tdoo. Pesornamelnte me preace icrneilbe….
Y de cosas increibles se trata justo esta columna ¿no? Tal vez se acuerden de esa primera entrega donde hacía mención de la imposibilidad de lamerse el codo, bueno, acá les quería acercar otras perlitas.
Por ejemplo, y entrando en terrenos peligrosos, solo porque debe ser un tanto dificil demostrarlo empíricamente, los cocodrilos no pueden sacar la lengua. Eso habla muy bien de la educación en la naturaleza. O, por ejemplo, es físicamente imposible que los cerdos volteen la mirada hacia el cielo, hecho que vendría a aclarar el porqué de la escasa espiritualidad de los porcinos. También dicen que el sonido que emiten los patos (sí, el ¡cuac!) no hace eco, y nadie sabe la razón. Y esta, un tanto escatológica, que asegura que la orina de los gatos se ve fosforescente con luz-negra. Si alguno de los lectores tiene a bien llevar a un gato a cualquiera de los boliches de la zona le agradecería si pudiera confirmármelo. Aclarando que estamos hablando de gatos con pelos, garras y que hacen ¡miau!
Cambiemos de tema antes de embarrarla mal y comiencen a censurarme los escritos.
Hace un tiempo que ando con ganas de escribir sobre los errores en las películas, algunos son tan burdos como relojes pulseras en batallas de cuadrigas romanas. Pero no, que ande con ganas hace un tiempo no significa que hoy vaya a comenzar. Lo que sí quería dejarles es una pequeña anécdota de la película “Volver al Futuro”. ¿Quién no disfrutó con Michael Fox saltando de un año a otro? El caso puntual es el siguiente: En «Regreso al Futuro 2», tal vez se acuerde de que en el almanaque de los records decía que en 1997 el equipo de Florida ganaría La Serie Mundial de 1997. En la época en que la película fue hecha (en los años 80), Florida ni siquiera tenía equipo. Sin embargo, el día 26 de octubre de 1997, Florida quedó campeón de las Series Mundiales, tal y como decía el almanaque de la película. Me imagino que esto, además de convertirse en una divertida anécdota cinematográfica debe haberse transformado en la peor pesadilla del productor de la película. Me lo imagino en una sala acolchada sin ventanas, con un precioso mono blanco calculando en una pizarra cuánta plata hubiera ganado de haberle apostado.
Unos años antes George Lucas estaba escribiendo el guion de la primera (hoy cuarta, ¡santas paradojas temporales, Batman!) de las entregas de Star Wars. Y acá tengo la prueba irrefutable de que el resto de las secuelas son sólo productos de las ansias comerciales del bueno de Lucas y no de un plan maestro pergeñado hace años.
El protagonista de la zaga es el personaje de Luke Skywalker (traducido brutalmente, Caminante del cielo), pero esa no fue la primera opción, el nombre original habría sido Luke Starkiller (Asesino de Estrellas), muchísimo más afín si de entrada hubiera sabido que el rubiecito bonito iba a ser el que hiciera explotar a esa pelota enorme desde donde atacaba el Imperio y que se llamaba “Estrella de la Muerte”. ¿Qué se piensan? ¿Qué retorcido puede ser solo George Lucas?
¡Ah! Antes de despedirnos hasta la semana que viene, si está pensando en encerrar a un pato en un hangar para ver si hace eco, no olvide invitarme, nunca vi una persona, dentro de un hangar, huyendo de un pato enfurecido.


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