PROVOCADO POR INTENSAS NEVADAS Y FUERTES VIENTOS

Qué es el “efecto galloping” que derribó 55 torres de energía en Chubut


El Diario | Regionales

El tremendo temporal de viento y nieve que azota a la Patagonia no amaina. En la meseta chubutense, donde se registraron temperaturas de hasta 39 grados bajo cero y más de un metro de nieve acumulada, la combinación de estos factores sumados a un intenso viento provocó la caída de 55 torres de alta tensión en la línea que une la ciudad de Puerto Madryn con la central de Futaleufú, ubicada en la zona de Trevelin, y quedó operando a un 5% de su capacidad. Dicho tendido recorre 550 kilómetros y las torres de 25 metros de altura sostienen el cable que transporta 330 kilovatios y abastece de energía la planta de Aluar, que produce aluminio y es dueña del 20,4% de Transpa y del 60,2% de Hidroeléctrica Futaleufú. Por esta razón, la caída de estas torres no afectará el consumo domiciliario. Desde la empresa aseguraron que la producción de aluminio tampoco se verá afectada.
El colapso se produjo por lo que se conoce como “efecto galloping”, que según se explica en un documento publicado por CITE Energía, “consiste en una vibración de las líneas eléctricas de baja frecuencia y gran amplitud inducida por la acción de vientos fuertes y constantes y la acumulación de hielo sobre los conductores. A partir de esas condiciones, el perfil transversal del cable se ve modificado y se hace aerodinámicamente inestable”. El viento que se registró en la zona del paraje El Escorial, en un área de 15 kilómetros cercana a la zona de Sierra Rosada (donde cayeron 37 torres) y Sierra Caracol (donde colapsaron 18) hizo que se produjeran oscilaciones con una amplitud y frecuencia tales que las estructuras fueron destruidas.
Es el peor escenario que produce el “efecto galloping” sobre las líneas de alta tensión. Según el mismo informe de CITE Energía, “en una primera etapa puede provocar que dos conductores o más de distintas fases se acerquen demasiado llegando a producir cortocircuitos. Esto, en el mejor de los casos, tiene como consecuencia una interrupción del suministro por la operación de las protecciones. En otro caso, más extremo, el efecto galloping puede llegar a una amplitud tal que los esfuerzos dinámicos en las cadenas de aisladores superen la resistencia mecánica de estos provocando que uno o más aisladores se rompan. Esto puede significar la interrupción del suministro por varias horas debido a las maniobras que requiere cambiar un aislador de la línea de alta tensión”.
La línea que sufrió el derrumbe pertenece a la empresa Transpa S.A. Su director, Fernando Guerra, se asombró por los daños que causó el temporal: “La verdad que es un hecho inédito, estas torres están construidas desde 1973 y preparadas para condiciones extremas. Son dos líneas que tienen 600 kilómetros de distancia desde la central Futaleufú hasta la estación transformadora en Madryn… hubo una climatología extrema de mucho hielo, nieve y viento”, dijo en declaraciones reproducidas por Infobae. Asimismo, informó que preparan un vuelo para evaluar la totalidad de los daños y el tiempo que demandará la reparación. “Enviamos gente con equipos especiales. Ahora ya preparamos equipos abocados a evaluar los daños y estimar las reparaciones necesarias y preparar los suministros e insumos para la zona, con un campamento de reparación con todos los protocolos COVID-19 –explicó Guerra–. Esto tendrá un costo importante, no es una reparación que se realice en tres días, estaremos en el orden de los 20 o 30 días para repararlo”.


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