INFORME DE LA RED DE SEGURIDAD ALIMENTARIA DEL CONICET

Aseguran que no hay pruebas que el COVID-19 se transmita a través de los alimentos


El Diario | Salud

Frente al avance de la sobreinformación falsa y a su rápida propagación, y ante consultas y requerimientos de importadores de alimentos de la República Argentina, investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que forman parte de la Red de Seguridad Alimentaria (RSA) del Consejo presentaron un informe técnico sobre COVID-19 y SARS-Cov-2, donde se recopiló la última información científica disponible sobre COVID-19 y si existe riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 por los alimentos.
“Partiendo de la consideración que el suministro de alimentos es una actividad esencial que debe ser asegurada y es necesario disponer de acceso a fuentes seguras y suficientes de alimentos básicos –como las de Argentina-, y de esta manera garantizar el funcionamiento y operatividad de la cadena de producción y suministro para llevar tranquilidad a los consumidores internos y externos. Este informe está en línea con los objetivos de la Red de Seguridad Alimentaria de acercar el conocimiento científico a la población, autoridades y empresas productoras y exportadoras”, sostiene Carlos Van Gelderen, director de la RSA, miembro del Directorio del CONICET y parte del grupo de trabajo que realizó el informe.

No hay evidencias científicas

Por su parte, Gerardo Leotta, investigador del CONICET en el Instituto de Genética Veterinaria (IGEVET, CONICET-UNLP), miembro del Consejo Directivo de la RSA y partícipe del informe explica que del trabajo se destaca que: “COVID-19 no es un problema de inocuidad alimentaria, sino de salud pública. Hasta el momento no existen evidencias científicas que demuestren que la COVID-19 se transmita por alimentos. Aunque es necesario respetar y reforzar las buenas prácticas de higiene y manipulación de alimentos; que los animales destinados a la producción de alimentos (bovinos, porcinos, aves y peces, entre otros) no son reservorios de SARS-CoV-2, y que la sobrevida de este nuevo virus en superficies no supera los 7 días”.
En referencia a la importancia del informe y a los actores involucrados, Van Gelderen, sostiene: “En cuanto al grupo de los investigadores que trabajaron en su elaboración sin lugar a dudas, sirvió para ampliar sus conocimientos sobre el tema al enriquecerse con el intercambio de conocimientos con especialistas de distintas áreas, además de la trascendencia en el ámbito del sector agroindustrial y del consumo. En cuanto a los importadores, para brindarles la confianza de que nuestro país cuenta con un sistema científico tecnológico que está preparado para respaldar desde la ciencia nuestra producción.

La elaboración del informe

Después de una exhaustiva búsqueda de trabajos científicos publicados en los últimos meses se realizó una selección de las publicaciones más sólidas que pudieran dar respuesta a las consignas planteadas.
Para la elaboración del informe los especialistas se fundan en publicaciones científicas y documentos publicados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y agencias estadounidenses como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA / FSIS), entre otros. Además, de recomendaciones nacionales del Ministerio de Salud, Ministerio de Trabajo, Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
“Inclusive para poder estimar el riesgo asociado a una eventual contaminación con ARN viral, utilizamos información publicada en la prensa internacional. Si bien, no se trata de datos científicos, la información más robusta a campo fue realizada en China. Desde el pasado mes de junio, se analizaron más de 200 mil muestras de superficies y alimentos importados en los puertos de este país. Las muestras de alimentos fueron todas negativas y entre las muestras ambientales se habría encontrado rastros de ARN de SARS-CoV-2 en la superficie interna de un par de contenedores”, sostiene Leotta quien hace hincapié en la exhaustividad y rigurosidad con la que fue elaborado el informe. (Fuente: CONICET)


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