INAUGURAN NOVEDOSO “ESPACIO DE ATENCIÓN DE VIOLENCIA LABORAL Y DE GÉNERO” EN EL CENPAT

La contención a víctimas de violencia machista, en clave científica


El Diario | Politica | Puerto Madryn

El espacio de mujeres trabajadoras “Ciencia sin Machismo” inauguró recientemente el Espacio de Atención de Violencia Laboral y de Género en el CCT Conicet-Cenpat, el cual busca informar, contener y recibir denuncias de personal femenino que haya atravesado o se encuentre atravesando algún tipo de violencia en el ámbito laboral.
La iniciativa fue impulsada por el espacio integrado por becarias, administrativas, investigadoras y personal de apoyo, que funciona desde 2018 con el fin de abordar las acciones necesarias para desnaturalizar la violencia machista dentro de la institución.
En diálogo con El Diario, la investigadora y doctora en Ciencias Biológicas, María Soledad Leonardi, explicó el funcionamiento del espacio y trazó un análisis sobre una de las problemáticas más persistentes en los distintos espacios de la sociedad, donde el ámbito científico no constituye una excepción y continúa manteniendo los denominados “techos de cristal” en los cargos jerárquicos más altos.

Diario: – Se cumplen cinco años de la primera marcha “Ni Una Menos”, y también se entiende que la violencia machista en su máxima gravedad está reflejada en el femicidio. Sin embargo, otros tipos de violencia están presentes en el día a día. ¿Este fue el puntapié inicial para la conformación de el nuevo Espacio de Atención?

María Soledad Leonardi: El espacio surge de una militancia que tiene mucho que ver con esta movilización feminista que está teniendo la sociedad, la cual se sensibilizó aún más a partir de esa primera marcha, aunque ya se venía de una lucha muy anterior. Entonces, empezamos a llevar ese abordaje a nuestro lugar de trabajo y en 2018 hicimos una encuesta en el Cenpat, para tener información respecto de las situaciones de violencia machista que teníamos en nuestro lugar de trabajo, y ese fue el puntapié inicial que nos llevó a constituirnos como colectiva y a lograr un montón de acciones, que terminaron formando este espacio de atención que hoy estamos inaugurando para la sociedad.

D: – Además de brindar información y asesoramiento, ¿se reciben denuncias?

MSL: El espacio está pensado para que cualquier persona que esté viviendo una situación de violencia pueda acercarse, canalizar y en principio contar la situación que está viviendo y, en función de ello, ver posibles soluciones. Siempre, pensando que lo primero, principal y urgente es sacar a la persona de esa situación que está atravesando, ya que el contexto de violenta genera una angustia importante. Por eso, primero se busca sacar a la persona de esa situación, luego se analiza cómo proceder, y ello depende mucho ya que cada caso puede ser muy distinto del otro.

D: – ¿Qué modificaciones o avances han visto desde la encuesta realizada hace dos años?

MSL: En principio, este espacio es un gran logro porque institucionalmente viene desde la sede central del Conicet, y es un reconocimiento a la militancia porque ninguna de nosotras tiene al género como objeto de estudio, la mayoría somos biólogas, tenemos compañeras que se dedican a las Ciencias Sociales pero en otras áreas, con lo cual todo esto es un producto de la militancia que empezó con la encuesta de 2018, a partir de la cual realizamos un informe. De ese modo, logramos que el Cenpat conformara un comité de políticas de género, y a partir de ahí nos dieron distintas herramientas que sirvieron para generar cambios relativos a la inclusión, a la propuesta de paridad en las comisiones del Cenpat.

D: – ¿Qué otros proyectos surgieron a partir de la consolidación del Espacio de Atención?

MSL: Ahora estamos trabajando en una iniciativa que tiene que ver con abrir un espacio de lactancia, siempre con la idea de volver a tener el Jardín Maternal, que supo funcionar hasta 2013.

D: – ¿Qué sucede con la paridad y los “techos de cristal” en el área de CyT?

MSL: Sucede en el sistema científico y también en el Cenpat, donde existe una estructura jerárquica piramidal, donde la base está integrada por becarias y becarios, investigadores en las primeras instancias de la carrera: la mayoría somos mujeres hasta que llega un punto en que la tendencia se revierte hasta llegar a la categoría máxima de investigadores e investigadoras superiores, donde la gran mayoría son varones.


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