EE.UU.: El crimen racial que pega en Argentina


El Diario | Opinion

*Por Gabriel Michi

Sean Monterrosa era un joven norteamericano, hijo de una santacruceña. Lo fusiló la Policía de Vallejo, California, en medio de incidentes tras una protesta por el asesinato de George Floyd. Estaba arrodillado y con sus manos en alto cuando le dispararon. Hay marchas en reclamo de Justicia. Su familia cuenta el dolor que viven y cómo la fuerza intenta encubrir y ocultar pruebas. El sueño del chico era poder conocer la tierra donde nació su madre.

Sean Monterrosa tenía 22 años y un sueño: conocer la Argentina. Le gustaban las empanadas y las pastas que su mamá, Laura Monterrosa (57), le dedica a la familia con nostalgia. También el asado. Y había empezado a disfrutar el compartir un mate. Laura, nacida en Caleta Olivia, en la provincia argentina de Santa Cruz y que había vivido en Córdoba, le solía regalar esos placeres. Neftalí (57), el papa de Sean y de sus dos hermanas, Michelle (24) y Ashley (20), es salvadoreño pero le tomó el gusto a los sabores criollos cuando estuvo por estas tierras por sus estudios para recibirse de cirujano. Fue en la provincia mediterránea donde conoció a Laura. Y nunca más se separaron. Juntos se instalaron en San Francisco, EE.UU., donde nacieron sus tres hijos. Hoy la tragedia tocó a la puerta de la familia Monterrosa. Y aquel sueño de Sean de poder ver jugar a su ídolo Lionel Messi y conocer la tierra de su madre, se hizo añicos.

El 2 de junio pasado la Policía de Vallejo, localidad cercana a San Francisco, en los Estados Unidos, le arrebató la vida. En medio de incidentes que ocurrieron por los reclamos contra el racismo tras la muerte del afroamericano George Floyd, Sean se topó con una muerte injusta y impensada.. Los oficiales de la Policía local habían concurrido a la tienda Walgreens, donde las manifestaciones habrían desembocado en supuestos saqueos. Cuando llegaron los patrulleros, Sean sólo atinó a arrodillarse y levantar sus manos, para demostrar que no representaba ningún peligro. Pero desde un vehículo sin identificación un policía disparó en cinco oportunidades, provocándole una herida de muerte al joven. La versión que dio la Policía es que confundieron un martillo que Sean tenía en un bolsillo con lo que entendieron que era un arma.

Los medios locales de la Bahía identificaron al oficial agresor: sería Jarrett Tonn, un policía con 18 años en la fuerza y con un prontuario en el que desde 2015 ya había protagonizado al menos cuatro tiroteos, sólo que los tres anteriores no terminaron en muerte. Quien salió a defender el accionar de Tonn fue el sindicato de la policía argumentando que «no tenía otra opción razonable» y estaba «protegiéndose a sí mismo y a sus compañeros». Algo que dista mucho de lo ocurrido ya que Sean no sólo no estaba armado sino que estaba arrodillado y con sus manos en alto.

Ahora el Departamento de Justicia del Estado ordenó una investigación profunda sobre el accionar del Departamento de Policía de Vallejo, ya que además del caso de Monterrosa acumula un sinnúmero de denuncias por la aplicación de una violencia extrema e innecesaria. De hecho, tiene tantos antecedentes que ninguna aseguradora los quiere tener como clientes. Les resultan muy caros. Es una de las Policías con más denuncias por este tipo de situaciones en todo los Estados Unidos. En los últimos 10 años está fuerza que debería dar seguridad a una pequeña ciudad como la de Vallejo, de apenas 121.000 habitantes, ocasionó la muerte de 19 personas. Un ejemplo aún mas terrible: en el año 2012 el 30% de los asesinatos cometidos allí fueron en manos de la Policía.

Es más, Tonn es uno de los 14 policías de Vallejo a quienes los residentes y activistas llaman «Fatal 14», oficiales que dispararon y asesinaron a ciudadanos en más de una ocasión y nunca enfrentaron consecuencias. Hace años que los defensores de los derechos civiles han alertado sobre estos ataques y que suelen tener como principales víctimas a personas afroamericanas o latinas. La tasa de asesinatos del Departamento policial de Vallejo es significativamente más alta que el promedio nacional y que otras ciudades del norte de California. Otro caso increíble es el de un oficial que mató a tres hombres en un período de cinco meses y que fue ascendido.

Y otro caso que grafica la brutalidad de este accionar fue el asesinato de Willie McCoy, un joven de 20 años que dormía en su automóvil cuando seis oficiales dispararon 55 balas en 3,5 segundos. Fue en febrero de 2019. Quizás por eso la olla a presión no aguantó más y explotó con el brutal crimen de Monterrosa. Las calles se llenaron de indignación y desde ese 2 de junio no cesan las manifestaciones y protestas en reclamo de «Justicia por Sean», el joven que soñaba con visitar aquella lejana tierra de su madre, llamada Argentina.

La palabra de sus padres

«Sean era un niño muy bueno. Un muchacho muy educado. Estudioso. Y estuvo en el lugar equivocado luchando en una protesta por la causa de los hermanos morenos. En ese lugar encontró la muerte mi hijo. Cuando todos corrieron, él se arrodilló y levantó sus brazos en alto. Y de esa manera fue brutalmente asesinado por este criminal, este policía», describe en un desgarro y con su voz entrecortada Laura Monterrosa, esta madre argentina que llora hoy por el hijo que le arrebató la Policía de Vallejo. MundoNews habló en exclusiva con todos los integrantes de la familia. Están devastados.

Pese a ese dolor inconmensurable, Laura saca fuerza no se sabe de donde. «Sé que hay una Justicia Divina y una Ley para los hombres. Y esperamos pronto que haya Justicia. No sólo por Sean Israel, sino por todos los que están siendo asesinados por estas personas racistas. Doy gracias a Dios por poder comunicarme con ustedes en Argentina y poder saber que ustedes, como hermanos míos, como también la Venetta italiana, están acompañando. Mi hijo me decía que él también era argentino e italiano. Ojalá puedan hacer sus oraciones, específicamente para que salga a la luz este crimen», señala.

Laura Monterrosa pide especialmente poder acceder al video que la Policía obligatoriamente graba en cada procedimiento y que aún no aparece. «Mi hijo tenía todo un futuro por delante. Él era un mentor para otros jóvenes, ayudándolos a ser buenos lectores. Sean era un excelente lector y le gustaba conocer sobre las leyes…. siempre me decía ‘mami, hay que conocer las leyes porque en cualquier momento lo pueden matar a uno’. Era un hijo maravilloso para nosotros. Y fuerte. Muy fuerte era mi hijo. Pero al mismo tiempo tuvo esa gracia y humildad de ponerse de rollas y rendirse», se emociona Laura.

Neftalí Monterrosa, padre de Sean, le cuenta a MundoNews: «Siempre hemos hablado de volver a Argentina. Teníamos planeado volver en agosto de este año. Pero por la Pandemia, decidimos que no podíamos ir. Sin embargo siempre está la idea de volver para que mis hijos conozcan a los abuelos y a la familia que tenemos ahí en la Argentina».

Y agrega: «Sean siempre quiso conocer la Argentina porque era un gran amante de todo que es la cultura de ese país. Le encantaban las empanadas que siempre le cocinaba su madre, las pastas que ella preparaba y, de vez en cuando, nos hacíamos algún asado argentino. Y estaba también probando el mate conmigo. Se lo va a extrañar mucho. Pero será una causa muy grande no solamente para nosotros sino también para la comunidad latina de San Francisco y el área de la Bahía. Nos sentimos muy apoyados por toda la gente de todas las razas. Nos sentimos muy fuertes por ese apoyo». «Sean siempre tuvo el deseo de viajar a la Argentina y verlo jugar a Messi. Tuvo la oportunidad de ir a Barcelona, pero no se dio. Siempre quiso verlo a Messi. Sean tenía la camiseta de Barcelona, con el apellido de él en la parte de atrás. Y también la de Boca Junior», se emociona Neftalí.

La palabra de las hermanas

No sólo el crimen de Sean Monterrosa fue terrible. Sino también la tortuosa odisea que debió atravesar su familia para saber qué había ocurrido. El intento de la Policía de Vallejo por ocultar información los sumergió en un maremoto de idas y venidas, con la incertidumbre y la angustia como una desesperante música de fondo.

MundoNews: ¿Cómo se enteraron del asesinato de Sean?
– Michelle Monterrosa: El 2 de junio a la 1 de la mañana recibí una llamada de la chica con la que mi hermano se estaba viendo y ella llamó llorando diciendo que lo habían baleado y matado. En el momento pensé que sería un error. Pero, como nosotros tenemos la localización en el teléfono para ver adónde estamos, mi hermana Ashley y yo nos fuimos en el carro hasta Vallejo. Y ahí cuando llegamos es que vimos la escena de un crimen que había pasado. Llegamos a la 1:45 de la mañana y nos quedamos hasta allí hasta las 5:00 de la mañana buscando que alguien nos diga qué había pasado con mi hermano ya que su locación estaba en ese lugar pero no sabíamos dónde estaba. Fuimos a un hospital que se llama Kaisser. Allí cuando hay algún tipo de tiroteo se cierra el hospital y nadie puede entrar. Con mi hermana le preguntamos a un policía si Sean estaba ahí y nos dijo que no. Nos fuimos a la oficina de la Policía a las que nos mandaron sabiendo que estaba cerrado. Fue una noche de vueltas y vueltas, y cada oficial nos estaba dando información que no era correcta. En ese momento ya eran como las 3:30 de la mañana y seguíamos buscando a mi hermano. Entonces, fuimos a otro hospital y un señor nos dijo que no, que había sido una noche muy fuerte para Vallejo, que era el día en que más incidentes había habido con la Policía y que tal vez hubo un problema y que hay que prepararnos porque no sabíamos dónde estaba mi hermano. Llamamos al 911 y preguntamos si tenían alguna información de Sean.

– MundoNews: ¿Y el 911 tampoco les dio una respuesta?

– Michelle: Nos mandaron a ver al «Watch comander», y él nos habló muy horrible. Nos dijo; «No sé nada de tu hermano; ustedes lo van a saber por la televisión». En ese momento sentimos que no nos estaban ayudando nada con la información que deberíamos saber y a las 4 de la mañana ya decidimos irnos a San Francisco. Al otro día, todavía doloridas por no saber donde está mi hermano, yo sentí que mi cuerpo ya me decía que mi hermano no estaba más aquí. Nos sentimos muy enfermos sin saber por qué. Es como que tenemos una conexión con nuestros familiares y cuando esa línea de vida está cortada, se siente. A las 13:30 recibimos una llamada en la que nos dijeron que sí, que mi hermano había fallecido. Después, sin conocer mucho, íbamos a recibir respuesta. Llamamos a la oficina de la morgue y nos confirmó la señora que mi hermano estaba fallecido. En ese momento, estábamos sorprendidos porque la Policía no nos había llamado para avisarnos. Tuvimos que hacer la investigación nosotros mismos. Hasta hoy no nos ha dicho nada la Policía de Vallejo, en California.

– MundoNews: ¿Cuál fue la última comunicación que mantuvieron con Sean?

– Michelle: Los últimos textos que nos envió mi hermano fue para que firmáramos la petición por la matanza de George Floyd y que nombren a los oficiales que lo mataron. Ese fue el último texto que nos mando mi hermano a las 23:49. A las 48 horas la Policía de Vallejo nos quiso hablar pero ya sabíamos que no nos querían dar respuestas y no quisimos hablar con ellos. Llame a mi abogado John Burris y me dijo que no tenía que hablar con ellos y que él se encargaba. Y ese fue el primer momento en que nos quisieron hablar. Ese mismo día dieron una conferencia para decir qué paso. Ese oficial, Johnny Williams dijo que mi hermano falleció a las 4:30 de la mañana. Y fue una mentira. Tuvimos que llamar dos días después a la oficina forense para saber a qué hora falleció mi hermano. Y nos dijo que a la 1:30 de la mañana. Es más doloroso saber que estos oficiales andan todos dándose la mano y haciendo que la familia de vueltas y vueltas mientras ellos encubren el asesinato contra mi hermano.

– MundoNews: ¿ Y cómo se sienten frente a ello?

– Michelle: Es muy duro pero hay que luchar y yo creo que mi hermano nos está ayudando a tener fortaleza. No es justo que una familia esté sufriendo este dolor sabiendo que mi hermano no tenía armas, ya estaba rodeado con las manos arriba y dice la Policía que fueron cinco tiros, pero pensamos que pueden haber sido más. Desafortunadamente mi hermano falleció por un balazo en el cuello y ya sabemos que un balazo eso es una matanza bien rápida. Esta Policía tiene que ser encarcelada, no sólo el que tiró y lo mató, sino todos los oficiales que estaban allí y que están encubriendo. Se necesita que haya justicia. Esto no es correcto.

– MundoNews: ¿Cómo era Sean?

– Michelle: Mi hermano era un bien lindo, le encantaba leer, le encantaba estudiar; realizaba trabajos de carpintería y quiso comprar a la familia una casa para arreglar tal como quería mi mamá. Me duele saber que mi hermano no está aquí, pero la lucha sigue y el apoyo y el amor de la comunidad es lo que está ayudando para que tengamos fortaleza. Porque esto no es sólo una lucha contra la violencia de la Policía. No es correcto que siga matando a nuestros hijos e hijas. Hoy es tiempo de una revolución y hay que luchar fuerte no sólo por mi hermano Sean Monterrosa, sino por todas aquellas familias a las que sus seres amados han sido asesinados por las manos de la Policía. Sólo pido que nos ayuden y ayuden a seguir la historia de mi hermano y que nos apoyen para tener una Justicia global.

– MundoNews: ¿Es cierto que la Policía no entregó el video corporal que ellos tienen que registrar obligatoriamente en cada procedimiento?

– Michelle: La Policía todavía no han dejado ver el video. Tampoco han hecho una conferencia para decir que el oficial que mató a mi hermano se llama Jarrett Tonn. Tampoco lo han dicho. Lo hemos sabido porque alguien de adentro sacó el nombre de este oficial. Lo que sí sabemos es que este hombre se está escondiendo y que mientras que todo esto está pasando le están pagando. Sean fue la cuarta persona que este oficial ha baleado pero la primera fatalidad. Este señor tuvo récords trabajando en departamentos de Policía de otras ciudades por lo que fue transferido al de Vallejo. Lo que es horrible es saber que estas personas tienen récords de ser muy abusivos con la gente y todavía tienen un arma y una placa para ser policías y eso no es correcto. En todas las partes del mundo hay que luchar. No puede ser que cuando comentan un crimen les sigamos pagando sus sueldos. El Departamento de Policía no está dando respuestas. Sólo se quieren encubrir. El Fiscal General de California mandó a que investiguen al Departamento de Policía de Vallejo. Nuestro abogado los ha convocado durante tres años -por casos anteriores- y esta fue la única vez que le han respondido. Y van a hacer una investigación. Pero hay que ver que sea una investigación bien hecha y que no sean suaves con ellos, sino que hay que condenar a todos estos crímenes.

– MundoNews: ¿Cuál es su vínculo con la Argentina?

– Michelle: Nosotros también somos medio argentinos. Mi papá es de El Salvador pero estudio en Córdoba para ser cirujano y fue ahí cuando conoció a mi mamá. Luego se vinieron a San Francisco, California. Y nos duele que mi hermano Sean no tuvo la oportunidad de viajar a la Argentina. Y siento que es una lucha no sólo para nosotros, sino para todos, porque globalmente la Policía usa violencia excesiva y mi hermano no debía haber fallecido como ocurrió.

– MundoNews: Se sabe que la Policía de Vallejo tienen muchas denuncias por el uso excesivo de la violencia. ¿Creen que detrás del asesinato de Sean puede haber alguna connotación racial por ser latino?

– Ashley Monterrosa: En el Departamento de Policía de Vallejos son especialmente violentos contra los latinos y con la gente morena. Este fin de semana fuimos a Vallejo a hacer una protesta. y fueron seis diferentes familias también a protestar por los asesinatos de sus hijos y hermanos, que como Sean fueron ejecutados por las manos del mismo Departamento de Policía.

Michelle y Ashley, las hermanas de Sean, están movilizando a través de las redes sociales para exigir justicia por Sean pero también para que cedan los abusos policiales y la discriminación contra afroamericanos y latinos. En la página de Instagram #Justice4Sean hay petitorios, información, imágenes y otros tipos de espacios para compartir los sentimientos ante este brutal crimen. Y para homenajearlo.

Gabriel Michi es licenciado en Comunicación Social (UBA). Como periodista trabajó en distintos medios gráficos, radiales, televisivos y digitales. Fue socio fundador del Foro de Periodismo Argentino y presidente de esa entidad entre los años 2007 y 2011.

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