POR PARTE DE LA PETROLERA NORUEGA TGS NOPEC

Greenpeace denunció atentados sísmicos en el mar frente a Península Valdés


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En plena cuarentena, cuando todos los medios del mundo resaltan cómo se recuperan tanto la fauna, la flora como los niveles de contaminación de todas las ciudades por el parate en la producción industrial, los ecosistemas marinos están sufriendo un constante bombardeo acústico, aseguraron desde la ONG Greenpeace, desde donde denunciaron que la exploración sísmica de hidrocarburos despliega todo su desarrollo pese a las restricciones que impone la crisis del Covid-19.
Es que desde la organización ecologista internacional aseguraron que enormes buques están generando fuertísimas y ruidosas ondas sonoras en el Mar Argentino, específicamente frente a Península Valdés y cerca de Tierra del Fuego.
Son las llamadas exploraciones sísmicas, se trata de disparos con cañones de aire submarinos que emiten ruidos increíblemente potentes.Las ondas sonoras viajan al fondo del océano, se reflejan y son captadas por sensores remolcados detrás de los buques de exploración. Los datos recolectados se utilizan para crear mapas detallados del fondo submarino, que las compañías petroleras usan para determinar las ubicaciones para la posterior perforación y extracción petrolera.
Estos sonidos afectan a toda la biodiversidad marina, especialmente a mamíferos marinos como ballenas y delfines, que habitan el Mar Argentino. Los estruendos pueden producir cambios en su comportamiento, estrés, reducción del crecimiento, discapacidad auditiva, lesiones masivas y hasta la muerte por ahogamiento o varamientos.

En Península Valdés

Según la denuncia de Greenpeace, hasta los últimos días de marzo, el buque “Hai Yang ShiYou 760” operó en aguas argentinas desde la desembocadura del Plata hasta frente a Península Valdés; y en estos días continuarían operando los buques “Polar Empress” y “Amazon Warrior” frente a la costa este de Tierra del Fuego.
La empresa adjudicataria de estas exploraciones es la noruega TGS, asegurando que el próximo paso, sin fecha aún, es continuar con estas actividades en zonas próximas a la costa de la provincia de Buenos Aires, donde no hay siquiera actividad petrolera activa.
“Los ecosistemas marinos y las especies que viven allí están sufriendo un bombardeo acústico sin precedentes. Hay enormes buques generando ondas extremadamente ruidosas bajo el mar para encontrar nuevas zonas de donde extraer hidrocarburos, que seguirán contaminando el planeta una vez que sean utilizados”, explicó LuisinaVueso, coordinadora de la campaña de Océanos de Greenpeace Andino.
El ruido de un solo estudio sísmico de cañones de aire puede cubrir un área de más de 300,000 kilómetros cuadrados -equivalente a la superficie completa de la provincia de Buenos Aires- y tiene la potencia de 8 veces el despegue de un avión. Son ruidos dos o tres veces superiores a la intensidad necesaria para romper el tímpano humano.
“Mientras el país mantiene las restricciones dictadas por la cuarentena, hay actividades industriales destructivas que no descansan, como es el caso de la industria de los combustibles fósiles que continúa con sus planes para expandir sus operaciones en aguas abiertas, a pesar de la crisis del precio del petróleo”, expresó Vueso y añadió: “Estas pruebas sísmicas son el primer acercamiento de una actividad altamente destructiva para los ecosistemas marinos y es más preocupante en un contexto de cambio climático, donde deberíamos reducir drásticamente nuestra dependencia a los combustibles fósiles. Todavía está fresco el recuerdo del accidente de la plataforma offshore DeepwaterHorizon que hace 10 años provocó estragos en el Golfo de México y pasó a la historia como el derrame de petróleo más catastrófico: 780 millones de litros de crudo y la muerte de 11 trabajadores, más de un millón de aves, y muchas otras especies. Sus efectos contaminantes continúan hasta hoy, no podemos permitir el riesgo de algo así en el Mar Argentino”


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