EL PRESIDENTE BUSCA QUE NINGÚN SALTO PROVOQUE DUDAS SOBRE EL PLAN LANZADO EL 10 DE DICIEMBRE, Y QUE EMPEZÓ A PLASMARSE CON LA LEY DE EMERGENCIA. S&P SACA A LA ARGENTINA DE DEFAULT SELECTIVO, PERO MANTIENE EL PANORAMA NEGATIVO SOBRE LA DEUDA

Hay que pasar el verano


El Diario | Opinion

El contexto seguirá siendo complejo para la economía argentina en 2020 y solo algunos sectores podrán salir a flote, mientras que otros concluirán el año sumergidos en recesión.
No habrá un anuncio formal, ni mucho menos. Pero la decisión está tomada y forma parte del esquema económico que Alberto Fernández diseñó para los primeros meses de su mandato. La idea es mantener la cotización de dólar en torno a los valores actuales durante los próximos meses. Que ningún salto provoque dudas sobre el plan lanzado el 10 de diciembre, y que empezó a plasmarse con la sanción de la Ley de Emergencia.
Tras la aplicación del 30% de impuesto que dio lugar al «dólar solidario», el Gobierno quiere dejar estratégicamente de lado el debate sobre el tipo de cambio.
Los funcionarios creen que la brecha con el «dólar paralelo» podría estabilizarse en torno al mismo 30% que el «solidario» aunque no descartan que, en el corto plazo, haya una escalada adicional.
Para el Gobierno es imprescindible que el «blue» no se dispare para evitar mayores distorsiones y que genere dudas sobre la viabilidad del plan.
El programa de medidas lanzada por la administración Fernández no contiene un capítulo antiinflacionario, pero el Gobierno se juega a que haya distintas anclas que por lo menos desaceleren la dinámica de los precios durante los próximos meses.

Anclar el verde

Una de esas anclas será el tipo de cambio. Pero no el único. Se trata de una estrategia con grandes chances de concretarse, gracias al súper cepo y las severas restricciones a las compras de divisas.
Al contrario, el gran riesgo pasa porque el Gobierno se «enamore» de un dólar tranquilo, en un contexto de inflación elevada. «No hay que olvidarse que esta misma paridad teníamos a mediados de agosto, después de las PASO, y desde entonces se acumuló un 19% de inflación», advirtió uno de los economistas más consultados de la City.
Por eso, en Economía miran el calendario. Algunos creen que el horizonte está en abril o mayo. No más allá. Que habría tiempo para sostener al dólar hasta la esperada reestructuración de la deuda. Pero se admite, en voz baja, que los chacareros se guardarán la soja en los silobolsas si el tipo de cambio se atrasa.
En el equipo económico saben que el relanzamiento de la economía puede existir, pero necesita sí o sí de que el Banco Central se apropie de los dólares del superávit comercial. Y para asegurarse esas divisas, no va a quedar otra alternativa que asegurarle un margen de rentabilidad a los agricultores.
Una rentabilidad, dicho sea de paso, que ha quedado dañada tras la suba de las retenciones, y que en el propio Gobierno admiten que no resistiría un severo atraso cambiario.

Presión a los sojeros

Hay algo claro: si el dólar no se mueve hacia la cosecha de la soja, el probable retaceo de las liquidaciones presionaría seguramente sobre el «paralelo», ya que los operadores tomarían nota de la falta de oferta sobre el canal oficial y de la inconsistencia del programa.
La estabilidad cambiaria, asumen en el Gobierno, funcionaría sólo como la condición necesaria para lograr el arranque de la actividad económica. Pero no es suficiente, claro.
Por eso mismo, se pusieron en marcha varias medidas para mejorarles los ingresos a los sectores más bajos. Desde los beneficiarios de la AUH a los jubilados de la mínima.
Para esta última franja distribuyó un bono de $5.000 que llegará a 4,7 millones de jubilados, lo que hace un total de $23.500 millones, según revelaron fuentes oficiales a iProfesional. A lo que hay que añadir $8.000 millones a los receptores de Asignación Universal por Hijo.

Plan contra el hambre

Son $31.000 millones este mes y otro monto similar en enero, a los que se sumarán $4.000 millones del Plan Contra el Hambre.
En el Gobierno sostienen que esta será la base para recuperar el consumo masivo. Queda por efectivizar el aumento salarial para los trabajadores privados, a cuenta de las futuras paritarias, pero que en lo inmediato también ayudará a revivir el consumo.
Otro capítulo se relaciona con el congelamiento, por seis meses, de las tarifas de los servicios públicos, al que ya se sumó el transporte público.
La clave, hacia adelante, va a pasar por el formato que se le dará a un «acuerdo de precios y salarios», que le dará un marco a la dinámica inflacionaria.
El economista Rodrigo Álvarez lo dice de una manera sintética y gráfica: «El Consejo Económico y Social le dará una especie de balizamiento a los precios, con una pauta hacia adelante», dice.
Álvarez, al igual que otros colegas suyos, hace hincapié en la necesidad de que se logre romper la dinámica indexatoria de la economía, que va desde el gasto previsional hasta las tarifas de los servicios públicos.

Jubilados castigados

En eso está el Gobierno nacional: suspendió la movilidad jubilatoria automática y habrá una negociación con las prestatarias de los servicios públicos.
Desde lo estrictamente político, en la Casa Rosada toman en cuenta que si hacia la salida del verano no aparecen mejoras en los números de la actividad económica habrá presiones desde los sectores sociales y de la CGT.
Es llamativo que, al menos por ahora, las principales consultoras de la City prevén para el 2020 una nueva caída del poder adquisitivo de los salarios.
Si fuera efectivamente así, el nivel de consumo masivo no se recuperaría.
Pero más allá de los pronósticos de las consultoras, lo relevante ahora pasa por saber que los agentes económicos estarán efectivamente observando la reacción de la economía una vez que termine el verano.
¿Podrá Alberto F. mostrar que su estrategia empieza a ser exitosa? ¿Pudo el ministro Guzmán ponerle un piso a la crisis, tal como él mismo se lo planteó como primer objetivo?
Obviamente, la respuesta hacia el mes de marzo se podrá completar cuando se haya renegociado la deuda pública. Al menos con los bonistas privados.
Para dar una señal contundente a los financistas de que se toma muy en serio esa renegociación de la deuda, Alberto F. puso entre sus prioridades el ordenamiento del escenario fiscal.

Ajuste encubierto

Eso llevó a suspender la movilidad jubilatoria y a aumentar algunos impuestos, tanto a nivel nacional como en la provincia de Buenos Aires.
El riesgo, en todo caso, es que ese ajuste le ponga trabas a la reactivación de la actividad económica. Que la necesidad del Estado de mejorar su perfil recaudatorio termine ahogando la recuperación.
Por lo pronto, será clave que el Banco Central adquiera en el mercado gran parte del superávit comercial. Eso es lo que piensan en el Gobierno. Si logran mostrar ese desempeño, entonces la reanimación de la actividad -vía la monetización de la economía y vía la rebaja de las tasas de interés- podría estar asegurada.
¿Podría ser posible? De nuevo, lo dicho al inicio: el Gobierno puede tener como objetivo mantener al dólar «oficial» con alzas homeopáticas durante el primer trimestre de 2020. Sin embargo, la clave será lo que haga de ahí en más, cuando el «campo» levante la cosecha de soja y hagan falta los billetes verdes para asegurar la salida de la crisis.
Además de tener buenos diagnósticos, será necesario que los funcionarios tengan, además, la mejor pericia para llevar a cabo los objetivos. (Iprofesional)


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