CÓMO EL GOLPE EN BOLIVIA ALEJA A LA ARGENTINA POST 10-D DE LA TENDENCIA REGIONAL. LO QUE PUEDE ESPERAR ALBERTO DE EEUU. LA TEORÍA DE WASHINGTON Y LOS RIESGOS EN MÉXICO

Miradas necesarias


El Diario | Opinion

“México, Uruguay, Venezuela, Cuba y Nicaragua. Esos fueron los principales países de América Latina que condenaron el golpe contra Evo Morales, algo que evitaron hacer los demás, desde los Estados Unidos hasta la Argentina, pasando por la Organización de Estados Americanos (OEA). En ese sentido, el país nada a favor de la corriente, pero eso cambiará el 10 de diciembre, cuando asuma el poder Alberto Fernández, quien, reverso perfecto de Mauricio Macri, expresó su repudio más enérgico”, advierte el columnista Marcelo Falak desde Ámbito Financiero.
“El dato, sobre todo en lo atinente a Donald Trump, es importante porque ilustra el riesgo de que se angoste el camino por el que Fernández pretende transitar para obtener su favor en dos negociaciones que marcarán, en buena medida, el curso general de su gestión: las que se llevarán adelante con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con los acreedores privados.
Para pavimentar esa vía, el presidente electo ofrece una posición que, en tanto es fiel a su visión del mundo y a la del Frente de Todos que lo llevó al poder, expresa un posible punto de encuentro en un tema delicado como el de Venezuela. En efecto, Fernández planea o bien retirar al país del Grupo de Lima, eje de la línea dura, o bien mantener una participación solo testimonial, al estilo de México. En cambio, se apoyará en el Grupo Internacional de Contacto y en la actividad del propio México, Uruguay y España, entre otros, para intentar una solución negociada que incluya la salida de Nicolás Maduro y un llamado a elecciones libres”, agrega.

Sensibilización incipiente

Explica que “Trump expresó su frustración con los resultados de la línea dura contra el chavismo al anunciar en septiembre el despido de quien era su asesor de Seguridad Nacional John Bolton, un duro entre los duros. ´Yo estaba en desacuerdo con su actitud sobre Venezuela. Creo que se pasaba de la raya y se ha demostrado que yo tenía razón´, dijo respecto del fracaso de la política de respaldo irrestricto a Juan Guaidó y de fomento de una asonada militar. Esas dudas encontraron eco en el propio Grupo de Lima. El canciller de Perú, Gustavo Meza-Cuadra, propuso el último viernes un diálogo ´con países que apoyan al régimen, pero que entienden que existe un problema que afecta a la población´ venezolana. Se refirió, claro, al Grupo de Contacto. Sin embargo, aquel foro terminó emitiendo el sábado un comunicado que ratificó la línea dura; la crisis de Bolivia estaba en plena fase de aceleración”. “Lo preocupante para Alberto Fernández es que el propio Trump volvió a abrazarse este lunes al maximalismo (si es que alguna vez lo soltó), al señalar en un comunicado que la caída de Morales “preserva la democracia” y envía ´una contundente señal a los regímenes ilegítimos de Venezuela y Nicaragua´. El que avisa no traiciona”.

Derecha sin manual

El contraste que el mandatario electo encontrará en Estados Unidos y en la región no es diferente del que vivirá la propia Argentina entre el 9 y el 10 de diciembre. Afirma Falak que Macri ha evitado referirse a la crisis de Bolivia más allá de una declaración de “preocupación” lanzada al paso y ciertamente no acepta que allí se haya perpetrado un golpe de Estado. Para él, se trata más bien de un alzamiento popular equiparable al 2001 argentino. Primera curiosidad: ¿también mira con simpatía los reclamos sociales masivos para que renuncie Sebastián Piñera?
El canciller, Jorge Faurie, fue el encargado de articular (solo un poco) mejor la narrativa oficial. Se apegó al libreto de la OEA sobre las irregularidades constatadas en las elecciones del 20 de octubre y al llamamiento de su secretario general, Luis Almagro, a evitar “cualquier salida inconstitucional” (lo que ya se produjo), a “respetar el Estado de Derecho” (lo que ya no puede ocurrir) y a asegurar un nueva elección. A propósito, dado que sigue vigente el fallo de 2017 del Tribunal Constitucional que habilitó a Morales a buscar una nueva reelección, ¿ese proceso debe incluirlo o su proscripción será también aceptable para los laxos cánones de la OEA?
En la conferencia de prensa que brindó este lunes, el ministro de Relaciones Exteriores ratificó los términos del comunicado del domingo a la noche que calificó esos eventos como una “transición política”, sin referencia alguna al ultimátum militar contra un presidente elegido en las urnas. Así explicó que “no están los elementos para describir lo ocurrido como un golpe de Estado” porque “las Fuerzas Armadas no asumieron el poder”. Según eso, la doctrina Faurie sobre los golpes de Estado indicaría que el reemplazo de Arturo Frondizi por el presidente provisional del Senado José María Guido en 1962 fue perfectamente legítimo. Otra curiosidad.
Por otro lado, el canciller indicó que “es muy importante el rol de las Fuerzas Armadas y de seguridad simplemente para garantizar la continuidad de la vida institucional de Bolivia y no asumir ni tener un rol más protagónico que el que marcan las leyes”. Curioso de nuevo: la “zona liberada” en que las fuerzas de seguridad convirtieron a todo un país asolado por turbas descontroladas y la “sugerencia” de que Morales renuncie efectuada el domingo por el general William Kaliman, no aparecen en ningún artículo de la Constitución de ese país.

Lo que viene

Todo esto cambiará en la Argentina apenas en un suspiro dentro de apenas menos de un mes. Sin embargo, la relación con Estados Unidos, de inicio difícil, enfrentará una nueva prueba de estrés tras el golpe boliviano. Y hasta en el propio barrio es posible que Alberto Fernández se encuentre más solo que hoy: según las encuestas, es posible que Uruguay vire de izquierda a derecha el próximo domingo 24.

El factor “México”

Y mientras México y Argentina emergen como los bastiones progresistas que quedarán en pie en Latinoamérica con algo de fortaleza, los temores por lo que suceda en el país de AMLO que cobijó a Evo Morales, comienzan a emerger como borbotones de miedo. Según el periodista Milton Merlo de LPO de México, “Semanas atrás el senador republicano Tom Cotton, figura prominente en el comité de Fuerzas Armadas del Capitolio en Washington tuvo una larga intervención en la cual expresó la idea de que los altos oficiales militares han adoptado un nuevo rol en América Latina al ser garantes del orden constitucional frente a los reclamos de las sociedades. El legislador de Arkansas mencionó los casos recientes de Ecuador y de Chile, cuyos altos mandos militares, al igual que en el caso mexicano, tienen predilección por la educación del Pentágono.
Según Cotton, así como en la década del 70 los militares eran los interruptores naturales de la legalidad en la región, ahora, en este siglo XXI, se han convertido en los reaseguros de la misma. El caso de Bolivia estaría demostrando lo contrario. El fin de semana el presidente Evo Morales tuvo que renunciar porque, según el mismo declaró, recibió una amenaza del Ejército de su país que lo llevó a dejar el cargo para preservar la paz social”.

El peligro de la militarización interna

“La situación boliviana está más cerca de lo que escribió el periodista Max Fisher en The New York Times la semana pasada. El editorial titulado ´Un juego muy peligroso: en América Latina los líderes cuestionados se apoyan en generales´, analiza los riesgos de la centralidad que están adquiriendo los militares en las democracias de la región. Una advertencia que por estas horas adquiere una dimensión de realidad absoluta. El tema no es para nada ajeno a México y su cotidianidad. Desde el inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador el mando militar actúa bajo la noción de que, ante la imposibilidad de resolver el drama de la inseguridad, al Gobierno no le ha quedado más opción que transferir esa responsabilidad a los militares y su conocimiento. Por cierto: un concepto que se cristaliza a diario en las reuniones matinales de seguridad, donde detrás de cada problema, el diagnóstico militar es que las autoridades civiles se equivocaron o fueron omisas.
El presidente conoce esa tesis y por eso el empeño en seguir sosteniendo a Alfonso Durazo, un civil, en la secretaria de Seguridad. No se trata de Durazo, sino de que los militares no reclamen ubicar a un general en esa dependencia estratégica. Desde el desastre de Sinaloa ya hubo dos propuestas muy discretas en Palacio Nacional y una de ellas llegó con el aval de una importante sede diplomática. A los dos días de ese movimiento el presidente dijo públicamente que en México no habría un ´golpe militar´”.

La narrativa que advierte

Para Merlo, “Esa narrativa que viene con la carga de expresar que los uniformados no son infalibles se hizo presente en la audiencia a puertas cerradas que Durazo tuvo con un grupo de senadores hace dos semanas, donde por cierto reiteró que no renunciaba. Ese encuentro dejó en el aire un dato curioso: en el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto ya había sido girada a México la orden de captura contra figuras clave del cartel de Sinaloa. La orden llevaba firma de un juez del distrito de Columbia en EU. Según se dijo en esa reunión restringida, desde la Sedena llegó la recomendación de no actuar. El Gobierno de Morena reaccionó de inmediato con la crisis boliviana. El canciller Marcelo Ebrard habló de golpe de estado y horas antes AMLO había dicho que Evo Morales ´fue valiente´ al preservar al pueblo ante una escalada de violencia. Los dos mensajes en realidad tienen a sus destinatarios fronteras adentro: el Gobierno se muestra duro ante cualquier interrupción al orden legal en la región y al valorar a Morales en realidad AMLO se reivindica así mismo por su decisión de liberar a Ovidio Guzmán y evitar que Culiacán estallara”. En fin, miradas para compartir de los procesos políticos que tienen que ver con la América toda y con cada uno de nosotros. Como dijera Evo Morales, no hay dudas que se expande y mata, cuerpos e ilusiones, porque “el capitalismo es el cáncer de la Madre Tierra”.

Fuentes: Ámbito Financiero, LaPoliticaonLine


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