ARCIONI FUE A VER A ALBERTO PARA GARANTIZAR LOS PRIMEROS MESES DE SU PRÓXIMO GOBIERNO. FERNÁNDEZ LE HABRÍA ASEGURADO CONTENCIÓN Y ASESORAMIENTO. LOS PUNTOS DEL ACUERDO PRE-ELECTORAL QUE FIRMARON Y EL RIESGO LATENTE DE TERMINAR SIMPLIFICADO POR URGENCIAS. LA TEORÍA DE LOS “PUESTOS”

Más temprano que tarde


El Diario | Opinion

Por Trivia Demir

Ayer el presidente electo Alberto Fernández recibió al mandatario más ansioso y con más preocupaciones de los veinticuatro gobernadores con los que le tocará interactuar. Y es que Mariano Arcioni le llevó un paquete de problemas que requieren por lo menos una meditación anticipada, bajo el mantra chubutano “el que avisa no traiciona”, pero siempre bajo argumento que con un poquito de apoyo nomás, y un escenario por lo menos similar al que le ofreció el kirchnerismo a la región durante años anteriores, Chubut podría volver a ´levantar vuelo´.
Según la escueta versión oficial del encuentro, Fernández le habría garantizado al comodorense su apoyo, a través de equipos disciplinarios. Algo así como una cortés delegación de la terapia que viene hacia otros interlocutores con quienes deberá canalizar el escribano, en lo que sería una quirúrgica intervención nacional para tratar de acomodar el descalabro provincial, que se supone será con algo de anestesia, pero con el dolor propio y la complejidad que muestra el abultadísimo déficit fiscal en territorio.
La mochila que descargó el chubutense, tal como lo anticipó Arcioni antes del encuentro, contenía obras sin terminar y prioritarias para 2020 y los vencimientos de deuda que Chubut tiene a corto plazo. La idea que se le transmitió a Fernández es poder estirar los vencimientos para pasar lo más holgadamente posible el duro mes de diciembre. De hecho, un día antes el Gobernador reconoció ante la prensa que el pago escalonado seguirá hasta 2020, con lo que graficó que no hay receta mágica para resolver el pasivo.

Remitiéndose a los pre-acuerdos

Para el escribano chubutense los compromisos firmados, son sagrados (aunque los demás puedan ser más móviles como la ´donna´). De allí que Mariano recurriera a retomar la charla con Alberto antes que se vuelva a confundir de provincia o de mandatario, una vez que el flamante presidente recale en Balcarce 50, deje de pasear a Dylan y se lo devore el caos que le dejará la ola amarilla.
Para no ´dormirse en los laureles´, Arcioni apuró un encuentro para conocer de primera mano si seguirán vigente gran parte de los compromisos pre-electorales nacionales.
Antes de consumarse la victoria, Fernández había firmado un acta compromiso con las diferentes provincias del país, entre ellas Chubut, para avanzar en diferentes proyectos, algunos que quedaron pendientes desde el 2015 en adelante, y otros que se sumarán en este período presidencial.
Según los pormenores del Acta de Compromiso firmada, los tres puntos ´generales´ fueron: crear la mesa “Provincias En Red”, encender las Economías Regionales y diseñar la Agenda de Desarrollo Federal.
Y concretamente los cinco puntos que acordó Fernández con Arcioni para Chubut fueron: evaluar la reparación por coparticipación; evaluar compensaciones para la producción de crudo; proveer beneficios por ser generadora de energía eólica; promover créditos para la industria local y modernizar la infraestructura provincial.

Ayuda memoria

Aunque en principio Arcioni deba recalar por una asistencia menor, se espera que no desvirtúe la solicitud inicial. Se trata de la reparación histórica para recuperar la diferencia de Coparticipación ocurrida en 1985 por la pérdida de 0.4846 % entre la ley 20221, la cual que “fijaba nuestra coparticipación en 1.8646% y la que se estableció en la Ley 23548 que la disminuyó al 1.38%”.
El segundo punto, establece la “reparación histórica por la contribución desde 1907 a través de la entrega del crudo producido en la zona sur de Chubut”, sostenido que “el objetivo es que la Nación reconozca a Chubut la diferencia promedio mensual entre el valor M3 sobre el que nos fueran liquidadas las regalías y el valor M3 del crudo más caro de producción nacional. La diferencia determinada por la cantidad de crudo producida desde el inicio de la explotación”.
El tercer punto implica el reconocimiento a Chubut como zona más favorecida para la generación de energía eólica. “Por un lado que se reconozca a Chubut una regalía como consecuencia de la generación que se realiza en nuestra zona. Por otro lado, promoviendo y capacitando a nuestras industrias metalúrgicas en la fabricación de piezas aptas para nuevos molinos, cuya producción pueda ser exportada”, indica el acta compromiso.
El cuarto punto apunta a la promoción y créditos bancarios para recuperar la industrial textil en el parque industrial Trelew, además de “evaluar nuevas herramientas de estímulos fiscales”. Como por ejemplo la “evaluación de la restitución de los reembolsos a las exportaciones por Puertos Patagónicos y puesta en marcha de las zonas francas…(…)”
Asimismo, brindar apoyo al sector agrícola y ganadero “para repoblar en forma paulatina con lanares los campos que han sido abandonados, sobre todo en la zona de la meseta”, como también “apoyar a la ganadería bovina que se encuentra en crecimiento, sobre todo teniendo en cuenta que la Patagonia es zona libre de aftosa”.
Además de “defender la actividad pesquera de nuestra flota, promoviendo su desarrollo a través del aumento de su capacidad de captura y el posterior procesamiento en plantas ubicadas en las zonas portuarias de Chubut”.
El quinto punto establece la promoción del turismo en toda la Provincia, “mediante la pavimentación de rutas nacionales y provinciales con apoyo de Administración de Vialidad Provincial (AVP), mejoramiento y adaptación de la infraestructura de aeropuertos y puertos para recibir a turistas. Además del mejoramiento de frecuencias de vuelos”. En fin, son muchas cosas, que por ahora se simplificaría en un acompañamiento efectivo con anticipos para poder afrontar la coyuntura pública por lo menos desde el 10 de diciembre hasta marzo.

La teoría de los “puestos”

Por supuesto que más allá de los temas de gestión será fundamental la convivencia política, porque poco favor le hace a Fernández un polvorín encendido permanentemente como el que representa hoy Chubut. Para ello, Arcioni deberá mostrar mayor cintura política, mayor capacidad de diálogo y un programa de gobierno que convenza. Y mucho de ello dependerá de la convivencia ´pacífica´ y constructiva que logre con su vice, Ricardo Sastre, con los otros poderes del estado y con el PJ provincial. Porque está dicho que con una ´oposición´ fortalecida al nivel que la mantendrá Macri, todo éxito dependerá por la cohesión interna.
El analista Ignacio Zuleta lo expone descarnada y diestramente al explicar que “Alberto Fernández pertenece a una categoría muy pampa de mandatarios: es el presidente puesto. Son aquellos que suben al cargo sin haber hecho el trabajo de la construcción de poder, de abajo hacia arriba, sino por una decisión regia de un sistema preexistente, que se guarda el poder y la vigilancia sobre él. Presidentes puestos fueron Cámpora (puesto por Perón), Isabel (también por el general), Kirchner (puesto por Duhalde), Cristina (puesta por Néstor), ahora Alberto fue puesto por los gobernadores que tienen el poder del peronismo, y por Cristina, a quien esos gobernadores bajaron de la fórmula.
Con Cristina no había unidad del peronismo ni, en consecuencia, chance competitiva para esa fuerza. Ser puesto no es un mal en sí mismo, es un don, un gift, como ser poeta o ganador del Quini 6. Al que le toca, lo festeja y ya se verá cómo digiere hacia adentro esa condición excepcional en la política, un negocio que en los países del Occidente europeo suponen otros tipos de construcción: república, democracia, soberanía popular, representación, mandato. Al presidente puesto el sistema le regala todo eso. En los otros casos, hay que luchar mucho para conseguirlo.
Lula perdió cuatro elecciones antes de ser presidente, Mandela estuvo preso 27 años. Se dice fácil, pero hay que estar. Ser presidente puesto tiene una ventaja extraordinaria, además de que es un regalo de los dioses: le permite, en este caso a Alberto, una libertad extrema para tomar decisiones, probar métodos, escrutar elencos en una gama impensada de ideologías. Nadie le impone un mandato, nadie le pedirá cuentas cuando deje el cargo, porque él sólo se comprometió a una cosa: a ser el presidente puesto que logró la unidad. Sus clientes no son los ciudadanos sino quienes lo pusieron. Todo le viene bien y es motivo de celebración.
El latiguillo con el que remata sus declaraciones en público ya es una consigna de trabajo: ´Bienvenido sea´, dice ante lo que le propongan. Y sigue festejando, porque después de asumir, como después de la boda, sabe que aparece la suegra… El costado oscuro es la soledad del presidente puesto. Cuando las cosas se ponen mal, no hay quien lo defienda”. Esta mirada se podría extrapolar perfectamente sobre Arcioni, otro mandatario ´puesto´ con todos los ´pro´ y ´contras´ que ello representa. Cercanías de la política que hay que ir entendiendo nomás. Habrá que ver…

Fuentes: TS, NA, Zuleta sin Techo, propias


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