EN EL DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Madryn volvió a marchar por “Ni Una Menos”


El Diario | Politica | Puerto Madryn

La violencia de género parecería ser una problemática cuya solución se encuentra con un horizonte cada vez más lejano: prueba de ello fueron las masivas movilizaciones que tuvieron lugar este 25 de noviembre en todo el mundo, tratándose del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
La fecha se conmemora anualmente desde 1981, en homenaje al asesinato de las hermanas Minerva, María Teresa y Patria Mirabal, por parte del régimen dictatorial de Rafael Trujillo en República Dominicana, en el año 1960.
A casi sesenta años de dicho episodio, resuena en Puerto Madryn el eco de los últimos femicidios, cuyas víctimas estuvieron presentes durante la movilización, llevada a cabo sobre las 17:30 horas del lunes.

Un grito permanente

La movilización recordó las últimas muertes de mujeres en contexto de violencia de género, de los cuales la ciudad del Golfo ha sido testigo de resonantes casos, algunos de los cuales todavía ilustran las paredes de los Tribunales; como por ejemplo el de Roxana León, asesinada a puñaladas por quien fuera su pareja en aquél entonces en las escalinatas de los edificios judiciales de la ciudad, y el homicidio de Vanesa retamal, de tan solo 17 años, ocurrido en diciembre de 1998 y cuyo cuerpo fue hallado incinerado, cuando todavía el término “femicidio” no había sido acuñado judicial ni colectivamente.

Leonela, presente

En 2008, Teresa Sofía Arias fue ultimada a golpes por su propio hijo en su casa del barrio 140 Viviendas; la víctima sufrió fractura de cráneo, costillas, lesiones con arma blanca y contusiones varias, pero fue la primera herida la que terminó por ocasionarle la muerte.
Dos años después, en marzo de 2010, la menor de 10 años Leonela Aguirre aparecería violada y ahorcada dentro de un contenedor, y un albañil sería detenido como chivo expiatorio del verdadero homicida, que también era menor de edad y logró salir airoso del proceso.

Memoria activa

Un año más tarde, la vecina de nacionalidad boliviana, Dora Gutiérrez Paredes de 21 años, sería asesinada de un puntazo por su esposo y padre de los tres hijos que tenían en común: el crimen ocurrió en un asentamiento del barrio Pujol y el arma utilizada fue un cuchillo de 33 centímetros de largo; la joven murió en el Hospital local horas más tarde.
Con un “hiato” de varios años en los femicidios a nivel local, en mayo de 2016, Diana Verónica Rojas, una joven de 25 años, oriunda de Entre Ríos y que estudiaba Derecho en Puerto Madryn, fue asesinada de varias puñaladas a la vera de la Ruta Provincial 1, en un paraje donde desafortunadamente no pudo escapar de su agresor, condenado a prisión perpetua dos años después.

Ataques de parejas

El mismo año también sería ultimada por su pareja Raquel Maldonado, una mujer de 28 que recibió una puñalada en el abdomen por parte de quien, hasta entonces, era su novio, y que finalmente recibió la pena de prisión perpetua este año.
Finalmente, el corolario de lamentables hechos en los que mujeres perdieron la vida a manos de agresores, tuvo como víctima a Mónica Fernández, de 55 años, quien sufrió un ataque de violencia sexual que le provocó irreparables heridas; falleció en el Hospital local tras casi una semana de agonía, hecho por el cual un sujeto que era conocido de la mujer permanece detenido.

La sociedad, lejos

Las estadísticas de la violencia de género y su consecuencia más extrema, que es el femicidio, no ofrecen un horizonte alentador en términos nacionales, y los motivos son varios: la falta de presupuesto para impulsar programas de concientización y visibilización de la problemática, por un lado; el poco compromiso de un sector de la sociedad que se mantiene lejos de los reclamos por no sentirse identificado con las víctimas, o bien por creer que la violencia de género es un flagelo propio de las clases bajas, medias bajas y marginales. Y por último, pero no por ello menos importante, las prácticas culturales machistas que configuran un contexto en el que el femicidio es, muchas veces, parte de dichas prácticas y conceptos llevados al extremo.

Futuros sesgados

Leonela Aguirre estaría hoy comenzando sus estudios universitarios; Diana Verónica Rojas ya estaría próxima a recibirse de abogada; Vanesa Retamal transitaría sus 38 años y Raquel Maldonado podría estar celebrando el cambio de década, en sus 30 años; dichas vidas y muchas otras constituyen casos aberrantes y que han marcado la memoria del colectivo madrynense, pero también reflejan la necesidad de que, además de un compromiso político para un mejor abordaje de la violencia de género, también exista por parte de la sociedad el mismo nivel de compromiso por atender una temática tan incómoda como angustiante.


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