ROLANDO GONZÁLEZ JOSÉ PODRÍA ESTAR NUEVAMENTE AL FRENTE DEL CCT

Paridad de género y protocolos contra la violencia, los ejes del nuevo Cenpat


El investigador y actual titular del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH) del CCT Conicet-Cenpat, Rolando González José, se encamina a ser el próximo director, de cara a la presentación de postulantes para la cual, de hecho, se constituyó como el único candidato que aplicó para la función.
No obstante, el proceso de recambio de autoridades también se dará en varias de las Unidades Ejecutoras que dependen del CCT, y todo indicaría que habrá un viraje hacia distintos ejes de acción que buscarán trazar una relación directa con la sociedad a través de acciones implementadas en el territorio, y campañas que sumen participación ciudadana a las distintas líneas de trabajo e investigación que lleva adelante el sector científico de Puerto Madryn.
En este sentido, el doctor en Biología, que en 2016 recibió el premio Bernardo Houssay en la categoría de Ciencias Sociales, anticipó algunos de los ejes en los que harán hincapié de cara a la nueva gestión, donde la paridad de género dentro de las comisiones de investigación y los protocolos para prevenir situaciones de violencia laboral y de género dentro del CCT serán algunas de las acciones a concretar; también, apuntan a profundizar el contacto con distintos sectores de la población a partir de prácticas ligadas a problemáticas estacionales y características de algunos segmentos de la ciudad, basados en el conocimiento científico y su aplicación en la vida diaria.

Renovarán otras direcciones

Al respecto, González José sostuvo que la fecha para la presentación de postulantes cerró el pasado 18 de octubre, “que era el plazo máximo para la presentación de candidaturas, y además de la plaza como director del Cenpat, están abiertos los concursos de algunos institutos”, entre ellos el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR), “que está un poco más avanzado, y al cual se suman el Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAUS), el Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH); y además de la renovación de la dirección del Cenpat, lo que se viene es la renovación de parte de su Consejo Directivo, algo muy interesante y que traerá caras e ideas nuevas para la conducción”.

Debate y gobernanza

Inevitablemente, el rumbo de la nueva dirección del CCT estará ligado al rol que la Ciencia y Técnica han ocupado durante los últimos años en términos nacionales, y donde los reclamos del sector científico han sido varios y constantes.
Consultado sobre esto último, González José manifestó: “Hay muchísimo por reconstruir. Estos cuatro años no han sido solo de resistencia, sino también un motor de ideas. Se han discutido muchas cosas que tienen que ver con la gobernanza externa del Conicet, su funcionamiento, su rol en la sociedad, y parte de esas discusiones se han dado en el Cenpat, que en cierta manera es un lugar de discusión del Conicet en general; por ahí en el plano local no se ve demasiado, pero en Buenos Aires se suele prestar atención a lo que hacemos aquí, porque históricamente las innovaciones que impulsa el CCT terminan impactando en toda la estructura del Conicet por diversos motivos. Incluso, el año que viene el Cenpat cumple 50 años, y si nos remitimos a una cuestión temporal, es casi tan viejo como el Conicet”.

Comisiones con paridad de género

De cara a la eventual nueva gestión al frente del CCT, habrá tres ejes de trabajo que impulsarán, basados en la igualdad de género y en un acercamiento a la sociedad a través de una operatividad basada en trabajos de campo, sumando un componente que se ha ido apuntalando socialmente en los últimos tiempos, que es la participación ciudadana.
Primeramente, explicó el titular del IPCSH, “se trabajará en cuestiones de género, sobre las cuales no hay ningún motivo para que no se implementen en el Cenpat en particular, y en el Conicet en general; por ejemplo, nosotros trabajamos muchísimo con comisiones y demás, y no existe razón alguna para que no haya paridad de género”.
A ello, sumó que “una de las primeras medidas que pensamos impulsar es que, a partir de ahora, todas las comisiones que realicemos, tanto para adentro como para afuera, cumplan con la paridad de género”.

Violencia laboral y protocolos

Por otro lado, aunque en la misma línea, González José reconoció que “es necesario poner en marcha dispositivos contra la violencia laboral y de género, no porque en el CCT ocurra en mayor medida que en el resto de la sociedad, pero es algo que tiene que estar; debe ser un modelo para que otras instituciones puedan tomarlo como ejemplo e implementarlo; los protocolos que vamos a aplicar se podrían poner en marcha en una escuela secundaria, en una fábrica o una panadería, no hay ningún motivo para no avanzar en ese sentido”.

Romper con la “cristalización”

Asimismo, como segundo eje rector de la futura gestión en el organismo, el investigador adelantó que “otro tema que me interesa implementar y del cual espero que el Consejo Directivo lo acompañe, es un tipo de intervención en el territorio a la cual no estamos acostumbrados; me refiero al hecho de que nosotros solemos ir a los barrios para hacer divulgación científica, fomentar las vocaciones científicas, contar lo que hacemos y demás” y explicó que “hoy existen unos tres cordones o franjas poblacionales, una de ellas es la más cercana al Cenpat como el barrio Sur, con gente que ha tenido acceso a educación universitaria, un estrato socio demográfico muy similar al nuestro propio, algo lógico y cultural, pero frente a lo cual hay que tomar acciones políticas para romper ese primer cerco y pasar a un segundo cinturón, donde hay que hacer lo mismo en zonas geográficas, tanto de Puerto Madryn como de San Antonio Oeste y de Comodoro Rivadavia; no hay que olvidar que el Cenpat tiene una cobertura regional, con institutos en estas dos últimas localidades”.

Población y dispositivos prácticos

En relación a esto último, planteó que “hay que romper ese primer cerco para llegar al segundo, es decir, barrios en los que no formamos parte del escenario habitual; y el tercer cerco, que es el más interesante, podría verse como una problemática de carácter nacional, hacia el cual no solamente hay que llegar no sólo con divulgación científica, sino con intervenciones científicas concretas” y, a modo de ejemplo, detalló: “Podríamos, a través de conocimientos científicos concretos, pensar en que cada barrio tenga su propia gestión de residuos basada en conocimiento acerca de reciclado y demás. Podemos pensar que los vecinos de determinado barrio, también, están preocupados por el riesgo hídrico, qué pasa cada vez que viene una lluvia grande y demás. Por ende, sería positivo incorporar conocimientos de geología, grafología, edafología, ingeniería hidráulica, etcétera, para aplicar en determinados barrios”.

Más cerca de la sociedad

González José hizo referencia a uno de los planteos que ha tenido lugar en los últimos años, que es el del acercamiento del CCT a la sociedad a través del involucramiento no sólo desde el segmento científico, sino en términos prácticos.
“Una cosa es divulgar el conocimiento y otra inventar, diseñar o crear entre todos los sectores, intervenciones concretas en el territorio, un barrio o sector, por ejemplo el educativo; esa dinámica todavía está pendiente de explorar, y el Cenpat es un buen banco de prueba para llevarlo adelante. De hecho, soy un convencido de que esto debe hacerlo el propio Conicet, llevar la lógica de la investigación científica y una toma de decisiones basada en el conocimiento, a lugar donde tradicionalmente no llega, en términos prácticos y concretos”, comentó.
Además, reconoció que “el formato del ‘Cenpat Abierto’ está genial, lo vamos a seguir utilizando, incluso lo vamos a rediseñar, y en ese marco es que queremos, o al menos vamos a discutir la factibilidad, llevarlo a cabo de una manera más efectiva, no sólo con la divulgación a partir de acciones concretas”.

Contribución ciudadana a la ciencia

El tercer eje, uno de los más importantes según remarcó González José, es el de la “Ciencia ciudadana”, “una movida internacional que impulsaron algunas instituciones científicas estadounidenses como la NASA y la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica o “National Oceanic and Atmospheric Administration), que consiste en que es la población la que toma datos; esto tiene muchas ventajas”, resaltó.
Sobre esta cuestión, explicó que “por ejemplo, en la década de 1990, la NASA necesitaba capacidad de cálculo, servidores para la escucha universal, para ver si había sonido cósmico o estaban llegando señales de algún planeta lejano, capturadas por los telescopios de escucha del organismo; y como sus servidores de escucha no le alcanzaban, convocaron a la población a que, durante un ratito al día, prestara sus computadoras personales para contribuir a ese gran proyecto; ahí nación Ciencia Ciudadana, que consiste en que cada celular o cada vecino de la ciudad podría estar participando de una gran colecta de datos que sean de interés para la ciudad o región misma, y que se concentre en el Cenpat en el marco de algún proyecto de investigación directa; es algo que trataremos de instalar, la idea es llamar a un concurso interno para ver qué proyecto se amolda, al tiempo que es una manera de instalar la lógica y la visión científica de los problemas en la comunidad, sin necesariamente apelar a la divulgación clásica, es decir, la charla y la diapositiva”.

Conocimiento, masa crítica y desarrollo

Otro aspecto al cual González José hizo referencia son los ingresos a la carrera de Investigador, una temática que se constituyó como la punta de lanza de los reclamos del sector de CyT en los últimos años y que, a pesar de algunos acuerdos alcanzados, no logró resolverse en su totalidad y ahora dependerá, en buena medida, del funcionario o funcionaria que se designe al frente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación, que podría volver a convertirse en un ministerio: “Soy de los que creen que tiene que volverse al horizonte planteado por el plan Argentina Innovadora 2020, que implica tener no menos de cinco, o idealmente seis o siete investigadores por cada mil habitantes económicamente activos, es una masa crítica como la que tienen las potencias desarrolladas” y explicó que “esto también tiene varias explicaciones, en parte tiene que ver con una especie de saturación del mercado de conocimiento y con una cifra (de investigadores en relación a la población) que permite que hay suficiente conocimiento acumulado, es decir masa crítica, la cual termina siendo convocada por el sector industrial, social, por los gobiernos locales, etcétera”.
Al mismo tiempo, advirtió que “hay una correlación muy firme entre ese número y el grado de desarrollo de un país”.


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