La apertura motriz total demandará 17 años

“La Argentina tiene que hacer en los próximos tres o cuatro años las reformas que no hizo en los últimos setenta”. Con esta frase, un empresario de la industria automotriz sintetizó los desafíos que enfrenta el país ante el acuerdo de libre comercio firmado entre el Mercosur y la Unión Europea. La falta de competitividad actual hace inviable pensar en una apertura, no sólo con el viejo continente, sino con cualquier país con una economía que funcione, más allá de las previsiones y plazos establecidos para la vigencia a pleno del tratado.

Lo firmado en Bruselas establece, para el sector automotor, un cronograma preciso para llegar a la apertura total. Una vez aprobado por los parlamentos de los dos bloques –un proceso que puede llevar entre dos o tres años- habrá siete años en los que se mantendrá el arancel externo regional de 35% para las importaciones extrazona pero se adjudicará un cupo de 50.000 unidades por año para distribuir en el Mercosur. Todavía no se conoce la “letra chica” del acuerdo (esta semana comenzará a llegar el “paper” a las empresas) pero, en líneas generales, a la Argentina le pueden tocar unos 12.000 vehículos que se importarán desde Europa sin arancel. Para el volumen de mercado del país (500.000 unidades en épocas malas) el impacto es insignificante. A partir del octavo año el arancel baja a la mitad, a 17,5%, y desde ahí va disminuyendo proporcionalmente hasta quedar en 0% en el año 15. Es decir que, entre aprobaciones de parlamentos y cronograma, Europa podrá exportar libremente a la región en 17 o 18 años. En tanto, para las exportaciones desde el Mercosur hacia Europa se libera automáticamente una vez aprobado por los países firmantes.

Fuente: Cronista

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