De la cintura para abajo

Por Juana de Arco*

Dice Iván Thays en un artículo titulado “Poder, pene, erección, castración y machismo en la obra de Mario Vargas Llosa” que el eje de la narrativa del autor propone que la lucha por el poder es consecuencia de la convivencia en una sociedad falocéntrica, donde los «machos» buscan perpetuarse en el poder y ejercerlo de manera autoritaria y arbitraria, mientras que los conspiradores tratan de librarse de ese autoritarismo y ganar a veces también a través de la violencia, su soberanía, su individualidad y su libertad. El artículo alude a la teoría de los demonios personales de Vargas Llosa y al exorcismo del tema del padre ausente. Recorre la obra del autor y se centra en la novela que, al parecer, es la más pertinente para comentar ese exorcismo público: ´La fiesta del Chivo´. Una novela caleidoscópica que acerca al poder dictatorial, incluyendo sus efectos psicológicos y su impacto treinta y cinco años después de la historia. Todas las partes, autor y novela, protagonistas y lectores, constituyen un solo entramado, aunque cueste entenderlo.

La culpa no es del chancho

En la misma línea se puede analizar que cuando hay un golpeador en una relación, hay un victimario y una víctima. Uno no podría existir sin el otro. La idea es difícil de digerir, pero ambos sufren como dicen los especialistas “su propio patín” para que se produzca es vínculo insano. Y como bien decía Friedrich Nietzsche en “La genealogía de la moral”, se podría afirmar sin margen de error que “ese patín” no es otra cosa que la culpa. El genio loco explicó allá por 1887 -palabras más menos- que en un origen la culpa era deuda que el infractor pagaba de múltiples maneras dolorosas para otros y por ende para sí.
Ayer un diputado de Chubut usó su poder e influencia para convocar a una conferencia de prensa defendiéndose de acusaciones de violencia de género y problemas domésticos, nada menos que desde dependencias de la ´Honorable´ Cámara de Diputados de Chubut haciéndole honor a la idea que tiene ´banca´. Y no sólo utilizó su investidura legislativa y sus fueros, sino que hasta utilizó a su actual pareja, para acompañarlo y dar fe que en su caso, no habría sido violentada, por lo menos físicamente, porque ya ponerla en esa situación evidencia una lamentable e innecesaria coerción psicológica. Además, apuntó a una teoría conspirativa de medios de comunicación en su contra presuntamente para complicar su futura postulación legislativa nacional, ya seriamente cuestionada por procedimientos partidarios de dudosa procedencia y avales presuntamente truchos. La merda….si eso no es “patín”, díganme que es?

El mensajero en peligro

Eduardo Conde, precandidato a diputado nacional por la Unión Cívica Radical (UCR), dentro de Juntos por el Cambio Chubut, se mostró claramente enojado por la situación y reconoció no tener identificado a quién comenzó con la información que lo afecta, pero sí apuntó a una “campaña sucia”. Y acto seguido respondió con una amenaza con la que presuntamente buscaría terminar con un tema que evidentemente lo complica, afirmando que iniciará las acciones judiciales correspondientes contra los medios de comunicación que difundieron estos rumores. Lamentablemente para Conde, la historia de culpar (y matar) al mensajero, es muy vieja y conocida. Y difícilmente pueda refutar los dichos de su ex esposa con más amenazas.

Habló la víctima

Graciela Silvina, su ex mujer lo denunció por “mentiroso, enfermo y golpeador” a través de las redes sociales, y posteriormente fue entrevistada por medios de prensa. El hecho lo ameritaba sin duda. ¿Cómo no se va a debatir públicamente cuando hay un tema tan complicado en las espaldas de alguien que debe legislar para la mayoría? La mujer afirmó concretamente y en virtud de supuestas declaraciones de él: “Yo lo he cuidado toda la vida, no contando la verdad. Yo siempre le cuidé las espaldas porque es el padre de mis hijas. Por no decir lo que es: un golpeador”; señaló en una entrevista a un medio de Comodoro Rivadavia. (Ver https://www.youtube.com/watch?v=cWawZXt1rNA ) El tema vino a colación en todo caso por otra situación donde se lo acusaba de “mentir” o por lo menos “falsear” ya no en el ámbito privado, sino público, y era en relación a sus avales para ser candidato a diputado nacional. Una situación que lleva al interrogante ¿si un candidato a legislador nacional intenta entra así, que pueden esperar sus representados no?”

¿Cuál operación mediática?

Que los medios que sacaron a la luz el escandalete de Conde no son lo que se dice “trigo limpio”, es probable, y por supuesto sabrán defender sus publicaciones y operaciones a su debido tiempo. Pero que el diputado intente otra vez confundir a la opinión pública nada menos que generando una conferencia de prensa para imponer su posición abusando de su posición legislativa, es poco más que ofensivo para el resto del periodismo, que no necesitamos que nos ´dicten´ la versión oficial taquigráfica, como en las peores épocas antidemocráticas.
El contexto de nerviosismo que vive Conde, es evidentemente mucho más amplio y profundo, y vale la pena repasar sus constantes. Dicen los cronistas atentos que durante la noche del cierre de listas, en el comité de la calle moreno 433 en la ciudad de Trelew, ocurrió una situación que daba cuenta de la tensión entre los correligionarios. Mientras que el vicepresidente del partido Radical, el dirigente del FRACH Orlando Vera, publicaba una selfie que aparentaba unión y alegría, en el detrás de escena, se podía ver fuera de la foto a Eduardo Conde, pidiendo avales hasta último momento en el ingreso de la junta electoral.

La ambición tiene cara de mujer

Así Conde llegó a presentar apenas el mínimo de avales requeridos para su candidatura donde se habrían detectado firmas truchas, personas que no están afiliadas a ningún partido de la alianza, y más llamativo aún, montones de fotocopias sin sus planillas originales, lo que permite suponer que serían de campañas anteriores. Un tema que sabe que más tarde o más temprano será revisado, pese a que aún sigue con su precandidatura en pie, con muy poco apoyo de su espacio. Ana Clara Romero y Rosana Uriarte que son precandidatas a intendentas de Comodoro Rivadavia por Juntos por el Cambio decidieron rechazarle la boleta a Conde tal como hicieron Adriana Agüero, candidata a intendenta de 28 de julio y Verónica García de El Hoyo (primer concejal). Ayer en esa lamentable conferencia de prensa para negar que fuera un golpeador, no sólo expuso a su actual pareja sino a otras dos correligionarias: Aidú Idiarte y Jacqueline Caminoa. Como se puede apreciar, todas mujeres y porqué no, víctimas de ayer y hoy, por acción o aclaración, no?

Conde probablemente tenga memoria tan corta como selectiva, como todos los que piensan de la cintura para abajo. Pero su paso público ha ido dejando huellas de una personalidad compleja, que si se tratara solo de un vecino cualquiera sería solamente su problema, pero por tratarse de un funcionario de los tres poderes del estado de Chubut, es problema de todos, le guste o no. Su modo de deformar realidades de hecho ha tenido repercusión legislativa y hasta consecuencias públicas.
Entre los antecedentes de don Eduardo, figuran casos y cosas fuertemente repudiables desde hace rato. Que aisladas, pueden ser como el gusta en decir excepcionalidades sacadas de con-texto, una detrás de otra pueden resultar bastantes esclarecedoras. Como legislador impulsó proyectos marketineros, pero también dejó mucho que desear sobre la representatividad que se le confió. Fue por ejemplo quien solicitó formalmente que el exgobernador fallecido Mario Das Neves renunciara a su mandato justo cuando estaba agonizando. “Sos peor persona que legislador”, le dijo en ese momento uno de sus colegas sin anestesia, expresando probablemente lo que la mayoría pensaba.
No era la primera vez que Conde mostraba su lado inhumano. Después de la autopsia de Santiago Maldonado también derrapó por su peligroso fascismo fálico, afirmando que la autopsia finalmente confirmaba que “Santiago Maldonado se ahogó en el río Chubut al intentar cruzarlo sin saber nadar. (…) El caso Maldonado a mi juicio está cerrado. La postura del hermano y su representante legal es un verdadero despropósito que encubre motivaciones ocultas (…)”. En una columna de opinión que publicó en un sitio presuntamente legislativo, pero de los que admiran las charreteras, Conde alude a que “Existe en el Derecho Penal la doctrina alemana de la equivalencia de las condiciones. (…) El ejemplo más emblemático de esta doctrina en las clases de la Facultad de Derecho, en mis años de estudiante, era el extinto delito de adulterio, que atribuía culpabilidad del ilícito penal al carpintero que construyó la cama en donde se consumó el acto. Pareciera ser este el pensamiento de la familia y su abogada, ello así por cuanto argumentan que Maldonado muere a consecuencia de la persecución, que lo obliga a la proeza de ingresar al río sin saber nadar y finalmente se ahoga”, ironizó el legislador sin inmutarse en un ejemplo plagado de muerte, sexo y despropósito que no parece casual para los analistas del discurso.

Bicho peligroso

Como antecedente de su luminoso pensamiento, un año antes, nada menos que en el Día de la Memoria, Verdad y Justicia, Conde puso en duda la cantidad de desaparecidos en la última dictadura militar en Argentina en un discurso que se dio el lujo de hacerle tragar a la gente en Puerto Madryn, no sin fuertes críticas y abucheos masivos.
Casi dando título a la novela de Julio Olaciregui «los tejemanejes del conde Mosca», nuestro Eduardo llegó a justificar su voto por el revoloteo de una mosca, después pedir la nulidad de Durante el acto por el Día de la Memoria, Verdad y Justicia, el Diputado de Cambiemos, Eduardo Conde, puso lo hecho, y hasta intentar una aclaratoria a través de una carta publicada en Clarín. “Se trató de una humorada (…). Solo un torpe podría seriamente abordar este asunto como fuera difundido. Tema terminado”. Con este tonito le habló el legislador al medio de prensa, otra vez culpando al mensajero y con el autoritarismo necesario como para terminar los temas cuando él lo decide. “La repercusión pública de un hecho con carácter de payasesco, sacado de contexto, más que dañar mi imagen de ignoto desconocido, lesiona y profundiza la imagen harto degradada de la política en la Argentina (…). Ello ocurre así porque la opinión pública en general y los medios de prensa en particular creen ver la realidad en un hecho aislado, que no refleja la verdad de lo acontecido (…). La mosca es un insecto que transmite enfermedades y cualquier persona que goce de buena salud habrá de levantar su mano para espantarla. La política en la Argentina está llena de moscardones que la han contaminado de graves enfermedades como la corrupción, el abuso de poder, el autoritarismo, la mentira, la traición, la incapacidad funcional, el nepotismo, la intolerancia, todo lo cual ha postergado nuestro desarrollo humano y la sociedad en su conjunto tiene la obligación existencial de levantar las manos para espantarlas”, recitó Conde haciendo una lista de dolencias nacionales y propias. En fin, un poco de contexto, memoria y verdades con apenas una coincidencia: a los insectos hay que combatirlos.

*Soy Juana de Arco,… y ceniza de tantos

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