La economía argentina cumplió 12 meses consecutivos con descensos

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Si bien se han realizado anuncios oficiales de que en los meses más recientes ha mejorado levemente la situación económica en nuestro país, los últimos indicadores revelaron lo contrario. Puntualmente, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondiente a abril remarcó que la realidad argentina sigue siendo crítica. No obstante ello, cabe aclarar que abril es el mes más actualizado, mientras que las supuestas mejorías se dieron entre mayo y junio del corriente año.
Específicamente, la entidad estadística nacional confirmó que en el cuarto mes de 2019 hubo una contracción de actividad de 1,3% en comparación con abril del año inmediatamente anterior, aunque detectó una expansión de 0,8% mensual respecto de marzo de 2019. De esta forma, el estimador de actividad reflejó la decimosegunda caída interanual consecutiva. Al respecto, cabe recordar que, según datos preliminares, el INDEC había informado para abril de 2018 una contracción interanual de 0,9%, pero con los datos ajustados, registró 0% de variación respecto a abril de 2017.
El EMAE reflejó que la actividad se mantuvo en terreno negativo en el cuarto mes del año, pese a las mejoras registradas en los sectores relacionados a la producción agrícola, aunque la recesión exhibió claros signos de desaceleración en relación a los meses previos.

Empuje del agro y del petróleo

En este contexto de crecimiento entre un mes y otro, vale recordar que en abril arrancó la parte más intensa de la cosecha del sector agropecuario argentino, el cual se dio con muy buenos rindes. Al respecto, un estudio de la consultora Orlando Ferreres & Asociados aseguró que “esta recuperación del agro se perfila para ser -con la posible excepción de la producción petrolera– el único motor de la actividad económica durante el segundo trimestre”.
En tanto, la estabilidad del tipo de cambio desde finales de abril, tras la ampliación de mecanismos de intervención en el mercado de cambios, pudo contribuir a atenuar la caída general de la actividad. Sobre esto, un documento del IAE Busines School de la Universidad Austral indicó que “se espera que, ante la ausencia de shocks, la estabilidad del precio de la moneda estadounidense se traslade al mercado de bienes y servicios ejerciendo presiones deflacionarias”.
A su turno, los analistas esperan que en los meses venideros se mantenga el buen desempeño de las industrias relacionadas al agro, lo que le daría un alivio a una economía golpeada por una alta inflación y falta de consumo masivo.

Aseguran que comienza el crecimiento

Por su parte, desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) consideraron que “con la expansión de abril, la actividad económica se encontró en marzo en el nivel más bajo de los cuatro años de Gobierno. El actual nivel de producto fue superado por primera vez en junio de 2012.Tras siete años de recesiones recurrentes, Argentina posee prácticamente el mismo nivel de actividad económica”.
Asimismo, en la medición interanual fue evidente el impacto expansivo del sector agrícola, que creció un 40,2%, justificado por la baja base de comparación que ocasionó la histórica sequía de 2018.
Desde el Ministerio de Hacienda de la Nación explicaron que “en abril se retomó la senda de crecimiento que se había iniciado en diciembre pasado, pero que se había visto desviado en marzo por un incremento transitorio en la volatilidad financiera”.
En términos interanuales, el EMAE mostró en abril la menor caída (-1,3%) desde el inicio de la recesión. Esto es producto principalmente de la recuperación del sector agropecuario, por efecto de la reversión de la sequía, pero también por menores caídas en los sectores de la industria y de la construcción, que habían sido muy afectados por la volatilidad financiera del mes anterior.

Piso de la baja

En consonancia con lo anunciado por el Gobierno Nacional en los últimos días, la estabilidad cambiaria y los demás factores antes mencionados hacen pensar que la actividad económica mantendrá su crecimiento en el dato oficial correspondiente a mayo, que se conocerá recién a fines de julio.
Esta calma del dólar también permitirá que la inflación no se dispare tanto como en los meses anteriores, dejando lugar a una posible recuperación en el poder adquisitivo de los trabajadores y también en las jubilaciones y pensiones.
“Para los próximos meses, esperamos que se repita esta dinámica, aunque ya con números interanuales positivos, gracias al motor del agro, a la desaceleración de la caída que muestran varios sectores, y a la base de comparación que empieza a jugar a favor de las cifras de 2019”, consideró la consultora Ferreres & Asociados.

Caída del consumo

Por otra parte, un informe de Invecq Consultora Económica señaló que ante la fuerte devaluación del peso en el último año, “gran parte de la caída del consumo y de la inversión se canalizó mediante menores compras de bienes y servicios importados y no exclusivamente por producción interna”.
Por lo tanto, “el cambio en el precio del dólar generó la señal de hacia dónde había que canalizar el ajuste, evitando que toda la contracción se diera vía cantidades de producción local”, apuntó dicha entidad.
Al respecto, cabe recordar que el INDEC informó la semana pasada que el Producto Bruto Interno (PBI) se contrajo un 5,9% en el primer trimestre del año, golpeado por la merma en los principales sectores de consumo y productivos dada la elevada inflación y la recesión.
Los estudios económicos apuntan al sostén agrícola que permitirá vislumbrar un lento proceso de recuperación interanual a partir del segundo trimestre, tras la importante caída del primer trimestre que se compara con un lapso de crecimiento económico superior al 3% entre enero y marzo de 2018.
Desde el Ministerio de Hacienda estimaron que “las buenas perspectivas climáticas para la presente campaña agrícola -a diferencia de lo ocurrido en 2018-, anticipan que la economía tendrá el impulso de una cosecha histórica, que se extenderá hasta julio inclusive”.

Impacto de la situación en la Patagonia

Pese a las leves mejorías manifestadas en la última medición, la situación económica del país continúa siendo un tanto crítica. En este contexto, las provincias de la Patagonia y de la región Pampeana, que son las que tienen un mayor perfil exportador, son las mejores posicionadas frente a la crisis de este año.
En contrapartida, aquellas que tienen una dependencia más alta del sector público (noreste y noroeste) tienen a favor la mejora de las finanzas estatales en los últimos trimestres, lo que les da a los gobernadores cierta capacidad para generar algún impulso en la demanda a través de salarios estatales y la obra pública, aunque esto puede generar un deterioro fiscal de cara a 2020.
Estas conclusiones se desprenden de un trabajo del economista Jorge Day, de la Fundación Mediterránea, quien plantea que los datos del primer trimestre muestran que en todo el país los indicadores vinculados al consumo (salarios en términos reales, créditos) son negativos en la medición interanual, con pocas diferencias entre regiones, aunque en el NEA y el NOA se dan las caídas más significativas.

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