En tres horas secuestraron trece vehículos
La serie de situaciones que se vienen dando en controles policiales durante las últimas semanas, parecerían no reducirse en cuanto a la cantidad de autos, motos y camionetas que son incautados porque sus conductores no pasan la prueba del alcoholímetro.
A pesar de que la normativa permite hasta 5 gramos de alcohol por litro de sangre, los valores arrojados durante los últimos operativos de tránsito, realizados conjuntamente entre personal municipal y de la Policía, parecen no dar tregua.
Tan sólo durante el feriado de esta semana, en un único punto de la ciudad en el que se realizó el test de dosaje etílico a los automovilistas, la cifra de vehículos secuestrados escaló a trece; días atrás, en tres operativos simultáneos, habían retenido once autos por el mismo motivo.
A su vez, dos sujetos fueron demorados por desobediencia desde los últimos operativos, en el marco de una problemática que, a pesar de arrojar altas multas por manejar bajo los efectos de la bebida, parecerían persistir en dicha conducta.
Todos alcoholizados
En esta ocasión, el control vehicular realizado en una de las intersecciones del ejido céntrico entre la noche del jueves y la madrugada del viernes, culminó con la identificación de centenares de personas, como es habitual, pero lo que verdaderamente se destacó, y de manera negativa, fue la presencia de conductores alcoholizados, a los que les retuvieron sus autos y también la licencia de conducir.
En este caso, el procedimiento contó con “equipo completo”, y participaron del mismo el segundo jefe de la Unidad Regional, comisario mayor Luis Cayupil; el jefe de Operaciones, comisario Christian Sartor y personal a cargo; el titular del Centro de Monitoreo, subcomisario Cristián Salvo; el inspector y oficial de Operaciones Jorge Rodríguez y agentes a su cargo, así como también el subcomisario a cargo de la División Motos, Víctor Castillo; personal de Infantería y de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV).
Los controles de alcoholemia iniciaron a los cinco de la mañana y culminaron tres horas después; según indicaron desde la Policía, los resultados fueron de “trece vehículos retenidos, con trece tests positivos de alcoholemia”, además de las correspondientes actas de infracción realizadas en cada uno de los responsables.
A ello, se sumaron dos actas de infracción más porque los conductores no tenían licencia, pero en ambos casos, los vehículos no fueron retenidos “ya que continuó conduciendo la persona con licencia vigente”, es decir, acompañantes de dichos rodados que terminaron tomando el volante.
Dos demorados por “rebeldes”
Por otro lado, hubo dos sujetos que terminaron demorados y que fueron trasladados al destacamento policial céntrico, por el delito de “desobediencia”, una postal común en este tipo de casos, cuando los conductores suelen mostrar reticencia a ser identificados por los agentes de tránsito o los uniformados.
Incluso, en varias ocasiones este tipo de episodios suele culminar con conductas violentas y “atentado y resistencia a la autoridad”.
Los rodados secuestrados fueron trasladados, utilizando la grúa correspondiente, la Puesto Policial ubicado en el acceso norte, cuya jurisdicción se encuentra afectada a la Seccional Segunda.