En lugar de una planta nuclear, Sierra Grande será sede de un parque eólico

Tras la polémica que desató la trunca instalación de una central nucleoeléctrica, la localidad rionegrina contempla la alternativa de montar un complejo aerogenerador e incluso evalúa la opción de construir una destilería de petróleo.
La posibilidad concreta de que la localidad rionegrina de Sierra Grande se convirtiera en sede de la quinta central nuclear de la Argentina desató fuertes controversias políticas y sociales. El Gobierno de Río Negro, en un primer momento favorable a la iniciativa, tuvo que dar marcha atrás con su explícito apoyo al proyecto ante el descontento de buena parte de la comunidad. En los últimos tiempos, cuando comenzaba a reflotarse tímidamente el emprendimiento, y desde la provincia se animaban a reposicionarlo en la agenda pública, la crítica situación financiera del país lo puso en stand by por tiempo indeterminado (al igual que al de la cuarta central, más conocida como Atucha III).
Ahora que la instalación en el corto plazo de una planta atómica parece una quimera, y que los beneficios laborales, tecnológicos y económicos que ese proyecto prometía lucen fuera de carpeta, Sierra Grande se ilusiona con otras opciones energéticas. El intendente de la ciudad, Nelson Iribarren, confirmó la postergación hasta nuevo aviso de las inversiones nucleares, aunque señaló que esa demora podría resultar conveniente, y anticipó otros posibles desarrollos para el “mientras tanto”. “El acuerdo con China no se ejecutará como mínimo hasta 2020. Pero eso nos da más tiempo para promocionar su conveniencia”, expresó el jefe comunal, quien estuvo acompañado en el encuentro por el diputado nacional Sergio Wisky.

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