Argentina tiene calidad institucional y ética empresarial a nivel africano
Los cuadernos del remisero y los empresarios arrepentidos que colaboran con la Justicia para destapar la corrupción no deberían llamar la atención. Hace años que las mediciones de competitividad internacional alertan de que el país sufre una degradación ética e institucional asimilable a la de los países más atrasados. De ese esquema, Chubut tampoco es ajeno a la luz de las diversas causas de corrupción que mantiene presos a varios exfuncionarios del actual gobierno y a encumbrados empresarios que lograron su libertad a cambio de un puñado de ladrillos y unos litros de pintura.
Competitividad
El World Economic Forum (WEF) es una entidad que aglutina a destacados políticos y empresarios con el objetivo de contribuir al desarrollo económico mundial. Es reconocida por la capacidad de convocatoria de líderes de todo el planeta a su foro anual que organiza en la ciudad de Davos. Entre sus acciones permanentes está la construcción y actualización del Índice de Competitividad Global. Se trata de un indicador que mide de manera comparativa las condiciones de competitividad de prácticamente todos los países del mundo.
Una de las dimensiones con que el WEF mide competitividad de los países es la calidad de sus instituciones y la ética empresarial del país. Esto es, las reglas bajo las cuales los individuos, las empresas y el gobierno interactúan para organizar la producción y, fundamentalmente, para definir las formas en que la comunidad se va a distribuir los costos y los beneficios de las estrategias de desarrollo. Se entiende que mientras estas reglas premien la eficiencia y la equidad de los esfuerzos, mayores condiciones habrá para la prosperidad en esa sociedad.
Empresas favorecidas por funcionarios
Una forma de medición se realiza a través de encuestas a empresarios de cada país indagándoles respecto a su percepción de los comportamientos de los funcionarios y los propios empresarios. Para el período 2014 – 2015, los resultados de la encuesta fueron: Qué tan común es el desvío de fondos públicos en su país (1 mucho; 7 nunca), en Argentina el puntaje fue de 1,7 mientras que en Chile 5,0 y Uruguay 5,2. Qué tan común es el favoritismo en las decisiones del Estado en su país (1 mucho; 7 nunca), en Argentina el puntaje fue de 1,7 mientras que en Chile 4,0 y Uruguay 3,9. Cómo es la conducta ética de las empresas en su país (1 mala – 7 excelente), en Argentina el puntaje fue de 3,0 mientras que en Chile 5,0 y Uruguay 4,9.
Estos datos muestran que, en la percepción de los mismos empresarios, en la Argentina era mucho más frecuente que en otros países el desvío de fondos públicos a los fines de obtener tratos especiales por parte de los funcionarios. Llama la atención que en la autoevaluación de su propia ética, los empresarios de Argentina se colocaban por encima de los funcionarios de gobierno, pero muy por debajo de la autoevaluación de su ética que hacían los empresarios de Chile y Uruguay. Estas evidencias son muy fuertes señalando que el contubernio entre políticos y empresarios en la Argentina durante la gestión del gobierno anterior estaba instalado, aceptado y naturalizado.
Desvío de fondos
Tan es así que en el ranking de la WEF –en lo que se refiere a desviación de fondos públicos y favoritismo– Argentina se ubicaba en el puesto 143 de un total de 144 países. En términos de ética empresarial, la autoevaluación de los empresarios ubicaba a la Argentina en el puesto 138 de un total de 144 países. En estas tres dimensiones, Chile y Uruguay se ubican entre los puestos 20 y 30 de los 144 países. Dicho de otra manera, en la visión de los empresarios la Argentina había alcanzado niveles de corrupción y connivencia sólo comparable a los peores países africanos.
Que el desencadenante de la investigación sobre la corrupción político-empresarial sea un hecho casual (cuadernos que llegan a manos de un periodista) y una avalancha de implicados ahora dispuestos a declarar como arrepentidos, son un dato anecdótico. Lo grave y preocupante del caso es que fuera necesario un desenlace bizarro para que la sociedad se concientizara de la necesidad de tomar medidas correctivas, cuando existían desde hace mucho tiempo indicios claros y contundentes respecto a las corruptas formas de relacionamiento entre empresarios y el Estado.
Instituciones dañadas
No es posible que un país progrese sin instituciones que premien la eficiencia y aseguren la equidad en la distribución de los esfuerzos y los beneficios del bienestar. Para ello, no se necesitan políticos y empresarios bien intencionados ni fiscales y jueces heroicos. Las mejores prácticas internacionales indican que la clave es la racionalidad en las reglas de juego, la cultura del cumplimiento de esas reglas, la transparencia de los actos de gobierno y un sistema judicial que, lejos de la rimbombancia mediática, sea eficaz, oportuno y eficiente.
El sobre que desató el escándalo
La calma de la Legislatura de Chubut se rompió el 28 de agosto del 2017, cuando un pesado sobre de papel madera a nombre de tres diputados del FpV apareció misteriosamente en una escalera del edificio. “Puede ser una bomba”, se escuchó decir en los pasillos. Nadie se animó a abrirlo. La policía llegó unos minutos después y reveló el misterioso contenido: una pila de 500 expedientes del Gobierno provincial y una carta anónima.
En marzo de este año, cae preso el titular de la Unidad Gobernador, Diego Correa, un hombre que no se despegaba de Mario Das Neves desde que este pasó por la Aduana. La investigación posterior reveló que los millones de pesos que circulaban en las sombras quedaban registrados en planillas. Los documentos fueron encontrados junto a chequeras, celulares y computadoras en una casa alquilada por la provincia en Playa Unión, una localidad balnearia cercana a Rawson que Correa usaba de depósito.
Se cree que el artesano de esas tablas minuciosamente elaboradas era Diego Luthers, el secretario de Correa, también detenido. Cargaba fechas, nombres, ingresos y egresos. Los montos iban desde los 22 pesos hasta el millón y medio.
La matriz de la corrupción
Los empresarios le decían “toallón” a Víctor Cisterna, porque “te abraza y te seca”, repetían entre ellos. Era jefe de Gabinete y el supuesto cajero antes de Correa. Pero no recaudaba él: la Justicia cree que el “valijero” era Pablo Bastida, también detenido.
En prisión están también el ex ministro de Economía Pablo Oca y el ex secretario privado de la gobernación Gonzalo Carpintero, par de Correa.
En menos de un mes, la verificación de 15 de los cientos de ítems cargados abrió una caja de Pandora que derivó en una segunda gran causa: Revelación.
El nombre fue puesto por la Policía de Chubut que llevó a cabo más de 20 allanamientos simultáneos en Comodoro, Esquel, Puerto Madryn y Trelew. Entre ellos, la casa de la viuda de Das Neves, Raquel Di Perna y su hija, María Victoria Das Neves.
Además de los funcionarios, la Justicia imputó a varios empresarios: Patricio Mussante, presidente de la Cámara de la Construcción y dueño de Sudelco; y Federico Piccione, de Nitens. Además de Daniel Russo, Juan Salaberry, Esteban Torraca, Oscar Peña y el periodista Andrés Jorge Ninin, vinculado a los pagos millonarios a Canal 9.
La semana pasada, por decisión de la justicia ya no quedan empresarios detenidos, los que fueron beneficiados con la “probation”, reconocieron haber pagado coimas, pero quedaron libres tras acordar domar un puñado de ladrillos y unos tarros de pintura.