Puerto Madryn y la búsqueda del “Pez Dorado”
Por Lazarillo de Tormes
En ciudad de Puerto Madryn suelen ocurrir algunos episodios esporádicos que, por momentos, parecerían dar cuenta que la comunidad se encuentra sumergida en un episodio de Twin Peaks. Aquella serie de televisión tan famosa a principios de los noventa, hacía referencia a un concepto tan antiguo como presente en todas las sociedades del mundo; la “ciudad detrás de la ciudad”, un concepto que no es más que la propia dualidad, principio rector del equilibrio de las cosas y el ‘statu quo’ por antonomasia.
Desde un lobo que escapó de su hábitat para encontrarse en las inmediaciones del casco céntrico, transitando cual turista que acaba de arribar al Golfo Nuevo, hasta un no-tan-buen-padre, sacudiendo a su bebé de tres años desde el balcón de un primer piso de un apart hotel, porque la niña “hacía mañas”; postales que ocurren a diario en el ejido céntrico y las afueras de nuestra ciudad.
En ocasiones, incluso, uno suele apelar al concepto de anamnesis, en su sentido platónico, creyendo que ya “lo ha visto todo” y que no es necesario aprender, sino ‘descifrar’, para luego sorprenderse con aquellas escenas tan cotidianas como atípicas que se desenvuelven delante de nuestros ojos.
Algunas postales cotidianas
Ya desde marzo, pudo notarse la diferencia que existe entre el “comienzo del Ciclo Lectivo” y el “comienzo de clases”; uno tiene que ver con el calendario escolar, y el otro con una serie de negociaciones, internas, disputas políticas y reclamos que impidieron su inicio en tiempo y forma, en gran parte de los establecimientos escolares de la ciudad.
Padres enojados, y con justa razón, por falta de respuestas y de servicios como el transporte escolar, tomas pacíficas por parte de los mismos junto a sus hijos, estudiantes acompañando a docentes, ambos reclamando por el Transporte Educativo Gratuito, y auxiliares de la Educación, ya por estos días, dieron cuenta de que, de un momento a otro, la “ciudad detrás de la ciudad” puede ganarle a la primera el espacio y pasar, hablando en términos cinematográficos, de la primera temporada de Twin Peaks -la hospitalidad, la naturaleza, el misterio- a la segunda temporada -la oscuridad y las verdades reveladas.
Más postales
Tampoco faltó la comidilla política en algunas de las postales más infrecuentes pero que, “cuando las hay, las hay”, como por ejemplo la entrega de viviendas de fines de mayo que no terminó en una batalla campal porque uno de los frentes simplemente no se encontraba armado.
No faltaron, sin duda, las huelgas gremiales, los pedidos de trabajadores ofuscados -y con justa razón- y las reminiscencias del famoso e infame “paro de la CGT”, aquél que uno de los convocantes casi llegó a ver por televisión durante su viaje al Mundial de Fútbol de Rusia.
Hubo quema de neumáticos, intervenciones policiales e incluso hechos delictivos para todo tipo de cobertura periodística; pero, pese a ello, Puerto Madryn no ha sido diferente en esos aspectos de alguna otra ciudad argentina.
Ciudad “light”
Tal vez en otras ciudades, e incluso provincias, con un índice demográfico mayor, aquél hurto que arruina el día de un vecino se convierte en un homicidio con arma de fuego; o aquella discusión entre conductores se traduce en un tiroteo en una parada de peaje; no hay que confundirse, Argentina no es el Lejano Oeste, pero ciertamente, el Oeste tampoco está muy lejos en algunos lugares.
Afortunadamente, la ciudad del Golfo suele escapar a la lógica e incluso desafiarla, en el mejor de los sentidos, y usualmente la ciudad que está a la vista es la que reviste la mejor postal; un espacio donde la naturaleza rige la cotidianeidad de sus habitantes, donde los sinsabores que muchas veces decantan del ámbito nacional, repercutiendo en el humor económico y financiero, se diluyen en el interminable frente costero. Aquel que recuerda y ratifica la inmensidad de aquello que trasciende a las personas, a los problemas de las personas y aquellos vectores que los producen.
Zambullirse para encontrar soluciones
En concreto, podría decirse que Puerto Madryn es un orden dentro del caos, pese a albergar un factor caótico en sí misma que, de cuando en cuando, emerge a la superficie para recordarnos aquél concepto de la dualidad; la forma en la que problemas que tanto nos aquejan, planteados frente a una playa, pueden diluirse en una reflexión, un termo de mate y los dedos de los pies sumergiéndose en la arena.
Aquellas dos ciudades que convergen en lo cotidiano, no son más que el reflejo de una en la otra; y aquellos problemas que a diario suelen atravesar a la comunidad, no son otra cosa que el reflejo de posibles soluciones.
Y ya que viene al caso, el creador de Twin Peaks, David Lynch, ofrecía una alternativa al respecto: “Las ideas son como peces. Si quieres pescar pececitos, puedes permanecer en aguas poco profundas. Pero si quieres pescar un gran pez dorado, tienes que adentrarte en aguas más profundas. En las profundidades, los peces son más poderosos y puros. Son enormes y abstractos. Todo, cualquier cosa, surge del nivel más profundo”.