¿Por qué algunos debates solamente se dan en campaña?

Por Lazarillo de Tormes

Una extraña sensación parece atravesar a la sociedad argentina, y la comunidad de Puerto Madryn no es la excepción ni nunca lo ha sido; el debate por la despenalización de la interrupción legal del embarazo (ILE) se ha visto atravesado por un sinnúmero de cuestiones referidas al género, el lenguaje inclusivo, los colectivos LGBTIQ+ y el contraste de blanco sobre negro puesto sobre la mesa de debate, entre los “pro-aborto” y los “pro-vida”.
En el medio, un auténtico berenjenal de declaraciones y de “mise-en-scène” dejaron al descubierto el verdadero pensamiento de buena parte de la población; o bien, al menos, de quienes llevan adelante un rol legislativo en representación de una fracción de la sociedad.
Nos recuerda al Principio de Arquímides, donde “todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado”; la pregunta es quién está presionando hacia abajo y quién está abandonando el recipiente, casi por acción natural.

Kornblihtt atiende

Dicen que “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”, y ciertamente, la semana pasada, el biólogo molecular y doctor en Ciencias Biológicas, Alberto Kornblihtt, protagonizó una mesiánica exposición, donde literalmente “atendió” en Buenos Aires a una legisladora por Tucumán, Silvia Elías de Pérez, quien dio a entender que el reconocido profesional avalaba el aborto “eugenésico”.
El fragmento de la exposición, que duró varios minutos, pero dos se llevaron la “gloria”, alcanzó su punto más álgido cuando la senadora Elías de Pérez dio, nuevamente a entender, pero en este caso por su parte, que consideraba al Síndrome de Down como una enfermedad; algo que después, asesores mediante, debió salir a aclarar so pena de una condena social que, hasta el momento, tuvo sus correlatos a lo largo y ancho del país.

“Inclusives”

Otro capítulo que nos dejó el debate, la discusión y la disputa por el aborto legal, seguro y gratuito (“o no”, para ninguna de aquellas tres opciones) fue el surgimiento de una nueva forma de comunicación entre quienes se autodenominan como personas inclusivas, que consistió, básicamente, en utilizar una “e” donde iba una “o”, un estilo que duró lo que duraron las marchas durante la votación en el Congreso de la Nación hace poco más de un mes.
Sin embargo, algunos espacios políticos tomaron la posta y plantearon la necesidad de apuntar a dicho segmento de la población, convocando a una reunión en la que, planificando el 2019 electoral que nos espera, “entre todes elegimos nuestres diputades”, sumando la propuesta de que “a la ciudad la transformamos entre todes”.

Epopeyas electoralistas

Por el mismo sendero, una figura política manifestó su apoyo a la adhesión del Municipio a la ley que establece un cupo laboral en el sector público y el privado para la incorporación de personas trans; lo que seguramente la comunidad espere es que, una vez concretada la adhesión a la legislación, se establezcan rigurosos mecanismos de control para garantizar de que dicho cupo se cumpla.
De lo contrario, estaríamos nuevamente ante la presencia de adhesiones y leyes denominadas -en la jerga- como “tribuneras”, dado que, para el caso, sería necesario legislar para que existan cupos para personas en situación de calle, jóvenes en situación de vulnerabilidad y tantos otros sectores que muchas veces son olvidados. Porque son tantos que realmente no encuadran en alguna de las minorías o sectores, que, actualmente -y en buena hora- están en el centro de la discusión, pero que son abordados, muy a nuestro pesar, en tiempos electorales y preelectorales.

La guerra entre la tolerancia y la reacción

El debate por la despenalización también arrojó intervenciones “artísticas” de dudosa calidad, habida cuenta de que, como bien decía Daniel Montavani en “El Ciudadano Ilustre”, el artista “debe interpelar, debe sacudir”; ergo, el arte debe poner a la sociedad en un lugar incómodo en lugar de confrontar, increpar y agredir.
En definitiva, la discusión que atravesó la sociedad no fue ni es del calibre más maduro, principalmente porque se debate desde la opinión y las emociones, en lugar de hacerlo desde el conocimiento; aquél elixir casi perdido -o prohibido- que invita a analizar la realidad y sacar el mejor provecho de las diferencias, en lugar de exponerlas para continuar marcando una Argentina dividida por quienes son “anti” algún “ismo”, y “pro” algún otro “ismo”.
Queda mucho por aprender; “los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo”, decía Tolstói; evidentemente, nos falta mucho del primero y nos sobra del segundo.

ÚLTIMAS NOTICIAS