El precio del amor entre Mauricio y Christine

Por Diego Laje

El FMI nos dijo en documento publicado el miércoles que esperemos más devaluación, alzas en costos de la energía y les pidió a nuestros políticos que se pongan a laburar en serio (al menos esta vez)

Los Argentinos vivimos pendientes por lo que hace alguna Cristina. En este caso, Christine Lagarde, Directora gerente del Fondo Monetario Internacional, está en nuestro país desde este viernes para explicarnos cómo se gerencian nuestros pesos.
Igual que su -casi- tocaya argentina, ambas son más conocidas por el apellido de sus cónyugues. Christine, en realidad, se llama Christine Madeleine Odette Lallouette (link https://goo.gl/qwBNSf). Su actual nom de guerre sobrevivió a su divorcio de Wilfried Lagarde en 1992.
Ella nos visita a propósito de un evento del G20 en Buenos Aires y seguramente durante sus tiempos libres tertuliará con nuestros caciques políticos y económicos. Entre tanto, el sindicalismo pidió una mateada y promete conflicto.
Antes de subirse al avión, Lagarde (o Lalloutte), publicó un análisis sobre qué le pasa al mundo con especial acento en nosotros (link https://goo.gl/kGvNBP ).
Christine ve tres cuestiones para el planeta que, casualmente, nos dicen mucho sobre cómo nos irá hasta al menos 2019:

• Los mercados financieros deben permanecer flexibles y amortiguar los efectos adversos de la salida del dinero de inversores (los mercados emergentes perdimos al menos 14 mil millones de dólares en mayo y junio)
• Los gobiernos se deben coordinar para prevenir que el crecimiento excesivo del crédito se convierta en una nueva crisis, incluyendo la liquidez de los mercados financieros
• Con países muy endeudados, la política fiscal se debe utilizar para preservar y reconstruir las salvaguardas que sean necesarias
La traducción es propia.

¿Qué significa esto?

En simple: el gas y la electricidad van a subir, las compras del súper van a subir, el peso se seguirá debilitando (o el dólar subiendo, es lo mismo), comprar propiedades pasará de un sueño a una fantasía animada, los alquileres subirán y todo el costo de producción de bienes en nuestro país también se va para arriba.

¿Por qué?

Vamos por el punto uno: flexibilidad de mercado. En su love letter, Christine le dice a Mauricio: “ni se te ocurra intervenir en los mercados”. Lo que se reinterpreta como “el dólar es libre de volar adonde quiera”. Ante la incertidumbre mundial con jueguitos de guerra comercial Estados Unidos-China, la esperada ralentización del crecimiento de Europa y Japón y el fortalecimiento de la economía estadounidense y el dólar, el peso será todavía menos atractivo para los inversores. Nadie quiere agregar a la jungla de riesgo internacional, una jauría de pesos argentinos rabiosos. Así que dólar alto, devaluación alta, inflación alta, pérdida de poder de compra del salario.
El segundo punto receta: “Mauri, cortala con el crédito”. O sea, tasas de interés altas para la Argentina y para todo lo que tenga alguna vinculación con las Provincias Unidas. Fin del crédito. Revaluación de propiedades, ergo, alquileres altos.
Eso se acentúa con las opciones que tienen los dueños en los lugares donde hay turismo: pueden triplicar una renta mensual ofreciendo sus propiedades por aplicaciones especializadas a extranjeros que pagan en dólares.
El tercer punto es el más complicado para Chubut: conservadurismo fiscal. Se viene un ajuste raro. Nico (Dujovne) anunció que para 2021 tendríamos presupuesto equilibrado cuando asumió -antes de comenzar nuestro affaire con Christine. El único cambio que declararon fue que ahora en 2020 llegaríamos a ese balance ¿Cómo puede ser que un cambio de fechas relativamente trivial signifique de la noche a la mañana la exigencia de ahorro brutal a todas las provincias?
Una implicancia es olvidemos las obras. Esto, en realidad, sería lo único que se puede ajustar. Sueldos, jubilaciones, pensiones y planes sociales son intocables por ley y por necesidad.
Hay un segundo punto y son los subsidios a la energía. Para equilibrar presupuestos hay que acabarlos. Vaca Muerta, por ejemplo, necesita precios subsidiados para crecer. La Vaca Sagrada no se alimenta, al tiempo que nuestras cuentas energéticas subirán por las quitas de apoyo y, además, un estancamiento en la oferta.
El escrito de Christine Madeleine pide que ante una marea económica en baja, nuestros líderes aprovechen para construir bases sólidas. El mundo crecerá menos, estima el FMI (link https://goo.gl/6y2z5S ), y ella confía en un futuro con gobiernos mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos. Quizás, precios altos de materias primas, sea la base para un nuevo ciclo positivo de nuestra economía. Sin embargo, esto depende de que llueva y eso no es un tema que Christine resuelva.

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