“Buscadores de tesoros” trabajan en las playas de Madryn
Un vecino de Puerto Madryn de nombre Lucas, junto a su suegro, realiza una actividad antigua e inusual por estos días, que es la búsqueda de metales escondidos entre la arena de las playas del Golfo.
El joven descubrió la “búsqueda de tesoros” casualmente a través de Internet y, seguidamente, adquirió uno de los detectores de metal para realizar dicha tarea; desde hace varias semanas, vecinos pudieron observar a los dos hombres recorrer las playas de la ciudad, principalmente cercanas al área céntrica, para salir a buscar materiales, en días en los que la marea baja colaboró con dicha labor.
Entre algunos de los “tesoros” hallados por la dupla se contabilizan cadenas, llaves, balas de plomo, chapas de gaseosas, latas, anillos de playa y de oro; según indicaron, la búsqueda se desarrolla actualmente en las playas céntricas y nada más que como un simple pasatiempo; sin embargo, más adelante prevén recorrer sectores antiguamente poblados, con el objetivo de continuar investigando los suelos.
Balas y llaveros entre los hallazgos
“Por hobby y también para limpiar la playa, es algo que hacemos para distraernos, por lo general, los fines de semana; somos dos, estamos mi suegro y yo, tratamos de no molestar a mucha gente”, describió Lucas en una entrevista filmada para LU17, quien resaltó que “más que nada, los turistas se acercan a preguntarnos”.
A su vez, explicó que el trabajo que realizan ambos es “generalmente, cuando hay marea baja”, situación que permite detectar elementos en un área más extensa.
“Lo más raro que encontramos fue un par de balas, también llaves y llaveros completos”, agregó.
Las reliquias de la historia
Otra cuestión que tomó carácter público días atrás fue el secuestro, por parte de la Policía de balas de mortero y de cañón que habían sido halladas por distintos vecinos, principalmente en las playas del Área Natural Protegida El Doradillo.
La presencia de una importante cantidad de ejemplares, a título decorativo, en casas y jardines, encendió las alarmas de varios vecinos que entregaron dichos elementos de manera voluntaria, luego de que se conociera que, en importante medida, algunos conservaban pólvora en su interior y, ante determinadas condiciones de presión y temperatura, existía la posibilidad de que detonaran.
Inicialmente, la Policía recibió uno de los proyectiles de 60 milímetros que era ofrecida a la venta a través de Facebook; consecuentemente, efectivos de la División Explosivos simularon una compra y concretaron el encuentro, donde terminaron resguardando el elemento.
En este caso, la munición de guerra tenía pólvora en su interior y había sido hallada en la zona de Puerto Lobos, lugar donde hace varias décadas se realizaban ejercicios militares.
Entregas voluntarias
Luego, comenzaron a surgir casos de vecinos que advertían la presencia de este tipo de “artillería” a la vista en algunas propiedades, así como también otros que, de manera voluntaria, “cedieron” los mismos a la Policía para evitar una posible tragedia.
De los siete que lograron incautar, al menos seis aún conservaban restos de pólvora en su interior, según consignaron desde la Unidad Regional.
En la zona del Golfo Nuevo, durante la primera mitad del siglo XX, la Armada Argentina realizaba prácticas de tiro, desde el mar hacia la costa, desde sus buques de guerra; en muchos casos las balas de artillería caían sin detonar, las cuales fueron recogidas por varios habitantes y conservadas como auténticas antigüedades.