CIENTÍFICOS ADVIRTIERON QUE EL “FENÓMENO” SERÍA TEMPORAL

Vecinos advierten por la presencia de medusas en las playas de Madryn


El Diario | Medio Ambiente | Puerto Madryn

Desde hace algunos días, una importante cantidad de medusas, comúnmente conocidas como “aguavivas” fueron divisadas por vecinos en la costa de Puerto Madryn.
Las mismas, de carácter inofensivo, suelen tener una picadura que genera ardor en quienes la reciben; sin embargo, desde el Cenpat, científicos del área de biología marina aclararon que no existen mayores riesgos que el ardor y la picazón en la zona de la picadura, aunque recomendaron no ingresar al agua si se observa una importante presencia de dichas especies.
También, describieron las características físicas de la denominada “medusa Boca de Bandera”, y remarcaron que es posible evitar la picadura si se la toma de la parte superior, aunque recomendaron no entrar en contacto con los brazos de la misma, que poseen unas células que en su interior albergan una toxina que utilizan para inmovilizar a sus presas.
La Chrysaora plocamia, que es el tipo de medusa que comenzó a aparecer en Puerto Madryn, fue arrastrada desde fuera del Golfo por los fuertes vientos que afectaron las corrientes marinas; en cuanto a sus particularidades, suele tener hasta un metro de diámetro y más de cuatro metros de largo de brazos orales; además, tiene un patrón de coloración en forma de “V” invertida hacia los bordes de la campana, y cuatro largos brazos orales en forma espiralada.
“Con estas especies, no hay peligro; puede pasar que piquen y que arda, para lo cual recomendamos que la gente picada no se rasque, que se lave con agua dulce, dentro de lo posible, además de que hay productos que se colocan para que la picadura no pique más, pueden encontrarse en las farmacias, y en casos en los que hay nenes mucho chicos que son picados, se sugiere que vayan al médico”, advirtieron desde el Cenpat.
En otro orden, también habrá vientos intensos para la víspera del Año Nuevo, con ráfagas mayores a los 50 kilómetros por hora entre el 30 de diciembre y el 1 de enero, algo que fue anticipado por científicos del organismo, que también aclararon que, en este caso, las temperaturas serán más moderadas y se ubicarán “en el orden de los 20 grados”.

Arrastradas por el viento y la corriente

El investigador del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR) en el CCT Conicet-Cenpat, Gregorio Bigatti, describió que “las aguavivas son medusas, en realidad, de carácter gelatinoso; tienen mucha agua adentro y son transparentes” y explicó que “no es común que éstas que estamos viendo ahora, de carácter muy grande, estén todo el año en nuestra costa, y casi siempre, en los veranos en los que hay mucho viento, estos bichos, como viven fuera de los golfos y tienen pocos músculos en su cuerpo, son movidos por las corrientes marinas, lo cual tiene también que ver con el viento superficial; como suben hasta la superficie, al haber muchísimo viento como ocurrió el último mes, son arrastradas”.
En este sentido, añadió que “estos últimos días, donde hubo viento norte, estuvieron saliendo para la costa, aunque nosotros las hemos visto buceando desde hace 10 o 15 días, cuando ya estaban en la zona”.

Qué recomiendan ante una picadura

Consultado sobre si existe algún tipo de riesgo en cuanto a la picadura de este tipo de medusa, la Chrysaora plocamia, el científico comentó que “con estas especies, no hay peligro; puede pasar que piquen y que arda, para lo cual recomendamos que la gente picada no se rasque, que se lave con agua dulce, dentro de lo posible, además de que hay productos que se colocan para que la picadura no pique más, pueden encontrarse en las farmacias” y aclaró que “en casos en los que hay nenes mucho chicos que son picados, se sugiere que vayan al médico”.
En cuanto a la estructura de la medusa, explicó que “tienen como un disco grande, primero; en ese disco no pican, pero también tiene cuatro brazos, que son con los que come; lo que hace es capturar presas con los filamentos que tienen, que son células, básicamente pegándolas y metiéndoselas en la boca” y mencionó que “si uno no toca esos cuatro brazos y, más que nada, los filamentos de color, no pasa nada; se las puede tomar del disco y se las saca, pero si uno está nadando, no se da cuenta y los toca con los brazos, puede ser que lo piquen”.

Pocos fondos para investigación

Bigatti indicó que “hay algunas medusas mortales en algunas partes del mundo, pero no es el caso de las que aparecieron acá” y, consultado sobre si existe un relevamiento sobre el número de especímenes presentes en las costas de Puerto Madryn, sostuvo que “justamente, como los fondos para las ciencias siempre suelen ser para especies carismáticas como las ballenas y los pingüinos, estas especies, que no generan dinero, casi nunca reciben fondos para investigar”.
En este contexto, comentó que “hay muy pocos grupos en el país que trabajan sólo con estas medusas, en Mar del Plata, en el Museo de Ciencias Naturales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero, cuando uno pide fondos para estas cosas, normalmente dicen que no, y después nos damos cuenta de que pueden pasar cosas como éstas y que la gente se preocupa”.

Hace diez años ocurrió un fenómeno similar

Sobre la posibilidad que el “arribo” de medusas a la playa se repita en algún momento del verano, el investigador manifestó que “depende de las cuestiones climáticas y del viento, pero, como dije antes, no hay muchos estudios sobre estos bichos con los que podamos determinar cuándo entran; la última vez que vimos muchos, que no eran tantos como esta vez, fue hace como 10 años, cuando les sacamos fotos y las filmamos, pero en definitiva depende del clima, los vientos y las corrientes, generalmente en verano”.
Además, explicó que “lo más probable es que se mueran, se queden acá y no entren nuevas, ya que acá no está el clima en donde ellas viven, sino que precisan agua más revuelta y, como no hay tanta corriente en este golfo, se terminan muriendo”.

“Bloom” de medusas

Bigatti también explicó, en cuanto al ciclo reproductivo de la Chrysaora plocamia y detalló que “liberan huevos al medio, o pequeñas partes; se forman pólipos, los cuales se pegan en el fondo y después se sueltan; cuando se dan vuelta, tienen la misma forma de la medusa” y recordó que “hemos hecho cartillas y tarjetas para los buzos, sobre estos animales gelatinosos, con data de lo que se sabe, hasta cuánto tamaño llegan; en este caso, llegan hasta un metro de diámetro, son más comunes en la zona norte de la costa de nuestro país y, en el verano, se ven; hace diez años vimos muchas menos pero ahora hay un ‘bloom’ de estas especies”.
Nuevamente refiriéndose a la picadura de la medusa, explicó que “son como unas flechitas pequeñas, que están dentro de las células, que tienen ácido; cuando uno toca esas células, esas pequeñas flechitas salen disparadas y eso hace que se peguen esos brazos hacia las presas; con una presa chica, la misma queda pegada y se la mete en la boca, pero, en el caso nuestro, al ser una presa muy grande, uno lo toca, pero esas células, con ese ácido, quedan dentro de la piel y eso es lo que provoca el ardor”.
El científico concluyó recomendando que “si se ven muchas en el agua, lo ideal es que la gente no se meta, y más aún, si hay nenes muy pequeños”.


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