LA DEUDA EXTERNA CARGA 146 MIL DÓLARES POR MINUTO SOBRE LAS ESPALDAS DE LOS ARGENTINOS. LAS CALIFICADORAS DE RIESGO ADVIERTEN SOBRE EL DESTINO FINAL DE ESTA AVENTURA. LOS PRIMEROS EMBARGABLES SERÍAN EL GAS, EL PETRÓLEO Y LOS MINERALES, SEGÚN EL DECRETO DE MACRI 29/2017

¿Quién para esta pelota?


El Diario | Opinion

A lo largo los primeros veintidós meses del gobierno de Mauricio Macri, el endeudamiento en moneda extranjera asumido por el Estado Nacional con acreedores privados alcanzó los 105.127 millones de dólares tal los números disponibles. Los últimos datos del Observatorio de la Deuda de la Fundación Germán Abdala indican que, cuando se suman los bonos y letras en pesos colocados por el sector público nacional, la cifra trepa hasta los 145.662 millones de dólares.
O sea, para graficarlo, fueron 6.621 millones de dólares mensuales, 211 millones de dólares diarios, 8,8 millones de dólares cada hora o 146 mil dólares por minuto. A ese ritmo, la `exitosa´ reinserción de la Argentina en los mercados financieros internacionales convirtió al país en el principal emisor del planeta entre diciembre de 2015 y octubre de 2017, gastando lo que no tiene.
No fue casual. La apertura de un nuevo ciclo de endeudamiento externo requirió de un conjunto de transformaciones como el desmantelamiento de las regulaciones cambiarias, el pago a los fondos buitre, la liberalización de los movimientos de capitales, el restablecimiento del vínculo con el FMI y el alza en las tasas de interés. El proceso conducido por un equipo de ex directivos de grandes bancos internacionales se apalancó, además, en los bajos niveles de deuda heredados. En ausencia de la anunciada lluvia de inversiones extranjeras y frente al anémico desempeño de las exportaciones, la ancha y bien asfaltada bicisenda financiera que administran desde el Ministerio de Finanzas y el Banco Central, ofreció el basamento del incipiente y heterogéneo proceso de crecimiento observado este año.

Cuál es el límite

El incremento en la deuda a partir de la llegada de Cambiemos a la Casa Rosada incomoda a propios y ajenos que encienden señales de alarma sobre la sustentabilidad del proceso. Hasta Macri consideró públicamente que es necesario “dejar de endeudar el país” (@AgenciaTelam Mauricio Macri: «Hay que dejar de endeudar el país» http://bit.ly/2ABDo0F) . Sin embargo, los encargados de seducir a bancos y fondos de inversión para que sigan comprando bonos argentinos a cinco, diez, 30 y hasta cien años no planean detenerse.
La calificadora de crédito internacional Standard & Poor´s una de las más renombradas empresas privadas del establishment financiero internacional, y por ende una de sus «voces autorizadas» emitió un comunicado, dirigido a quienes se dedican a otorgar préstamos internacionales fue clarísimo al plantear a los futuros inversores que tuvieran cuidado al prestarle a la Argentina, ya que se trata de uno de los cinco países más vulnerables del mundo, junto a Turquía, Egipto, Pakistán y Qatar. Standard & Poor´s “avisa” que cualquier movimiento inesperado en la economía mundial (una crisis política, la suba de la tasa de interés de los Estados Unidos, una caída de una bolsa importante del mundo, etcétera) repercutirá directamente sobre la Argentina. En una palabra, si la economía mundial se resfría, nuestro país sufrirá una pulmonía.
Es que de 2015 a esta parte venimos endeudándonos en forma astronómica: ya llevamos más de 120.000 millones de dólares (y si sumamos lo que está presupuestado para el año próximo pasaremos los 150.000 millones). A esto hay que sumarle la deuda que quedó del kirchnerismo, ya que no fue verdad la afirmación de Cristina de que «nos estábamos desendeudando». La realidad es que si sumamos toda la deuda, incluyendo además el paquete también gigantesco del Banco Central (donde hay un billón de pesos en Lebacs que vencen, y deben ser refinanciadas en cortísimos plazos), más las deudas provinciales, ya debemos más de 350.000 millones de dólares. Sencillamente impagable.

Sometimiento de la soberanía

Lo que viene haciendo Macri no es novedoso. Simplemente le puso más velocidad a algo que hicieron todos los gobiernos, sin excepción, desde la dictadura: endeudarse más para pagar la deuda anterior. Claro que para poder hacer esto hay que desembolsar en efectivo todos los años los intereses que se van generando. Refinanciamos el “capital” de la deuda, o sea “nunca la pagamos” y cada vez debemos más. Y, por supuesto, los intereses que hay que abonar año a año también crecen. Esta es, sencillamente, la bola de nieve de la deuda externa.
Así, para pagar nada más que los intereses, cada gobierno ajusta las demás partidas. En concreto: menos para los jubilados, menos para educación, menos para salud y más para la deuda. Este año vamos a terminar poniendo 16.000 millones de dólares en este concepto, dos veces el presupuesto de educación y tres el de salud. Y el año próximo será peor.
Lo que “advierte” Standard & Poor´s es que, aun así, llegará el momento en que el monto de deuda a refinanciar será tan grande que la rueda se cortará, nadie querrá prestarle más a la Argentina, ante el riesgo de no cobrar, y se irá a una crisis. Esto ya pasó en 1982, se repitió en 1989 y, más cerca en el tiempo, en 2001. Peor aún: cualquier problema nuevo de una economía mundial que, recordémoslo, todavía no salió de la crisis abierta en 2007, puede precipitarnos inmediatamente al abismo.

¿Gas, petróleo y minerales embargables?

Los recursos naturales como el gas y el petróleo fueron utilizados como garantía de la deuda externa que tomó el país este año, a partir de un decreto emitido por el gobierno nacional que renuncia a lo que se denomina defensa de inmunidad soberana, que pasó casi desapercibido pero que vale la pena tener a la vista. Sobre todo considerando la caída de la producción en estos sectores, donde bien podía inferirse el poco entusiasmo en invertir en algo que podría serles arrebatado. Se podrían afectar exclusivamente en casos de litigio por incumplimientos en los pagos, pero el riesgo está plantado.
El decreto en cuestión es el Nº 29, de fecha 11 de enero de este año y lleva las firmas del presidente Mauricio Macri, del jefe de Gabinete Marcos Peña y del ministro de Finanzas Luis Caputo. Con él se facultó al Ministerio de Finanzas a colocar deuda por una cifra de hasta 20.000 millones de dólares, sometiendo a los tribunales de Nueva York y Londres para resolver demandas judiciales y renunciando a la inmunidad soberana para los reclamos que se pudieran presentar en las jurisdicciones mencionadas.
Por el impacto que podría tener esta medida en algunas provincias productoras se preocuparon, pero expertos argumentaron que `las regalías que surgen de la explotación de los recursos hidrocarburíferos estarían protegidas por dos leyes nacionales (la 24624 y la 25973) que declaran inembargables los fondos´.
El decreto contiene diez exclusiones a la renuncia de la defensa de la inmunidad soberana, entre las que se incluyen las reservas del Banco Central y los bienes de dominio público. Pero la norma no incluye el artículo 236 del mencionado código que refiere a los bienes de dominio privado que pertenecen al Estado. Allí se contemplan, entre otros, a “las minas de oro, plata, cobre, piedras preciosas, sustancias fósiles y toda otra de interés similar, según lo normado por el Código de Minería (sic)”. Un dato que apura a explotaciones que siguen en carpeta, como en Chubut, y que podrían terminar pagando la deuda y explotadas por acreedores sin derramar un peso en territorio. Por este decreto y otro de similares características, el Nº 231 que procede de igual forma pero con tribunales en Suiza, el abogado Eduardo Barcesat, junto a otros dos letrados, presentaron en mayo de este año una denuncia penal contra el presidente Mauricio Macri. Ayer, el propio Papa Francisco, criticó las políticas de endeudamiento de Latinoamérica y alertó que “paraliza el desarrollo” e incrementa “la pobreza, el desempleo y la desigualdad social”.

Fuentes: LP, AF, LMN, IG.


COMENTARIOS

Comments are closed.