EL PACIENTE EXPRESA INCONFORMISMO CON LAS PRESTACIONES PÚBLICAS, PRIVADAS O DE OBRAS SOCIALES

La eficacia del gasto en salud sigue siendo un debate irresuelto


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El gasto en salud en Argentina oscila el 10,3 por ciento del PBI, el más elevados de América Latina, pero alrededor de 17 millones de habitantes carecen de cualquier cobertura y, cuando se desglosa la inversión directa del Estado en el sistema de salud, el porcentaje se reduce al 2,19 por ciento del PBI. El país afronta un debate irresuelto sobre la eficacia del gasto en salud, en un contexto en que el paciente expresa inconformismo con las prestaciones, ya sean públicas, privadas o a través del sistema de obras sociales.
La pregunta que subsiste desde hace tiempo en Argentina es si se gasta bien en salud o existe un equilibrio entre la inversión y los resultados. Se trata de un debate irresuelto, pues los economistas tienen diferentes parámetros para medir el costo de la salud en la Argentina. En la mayoría de los casos confronta una mirada economicista con la opinión de los sanitaristas, más proclives a medir los resultados que los costos.
El sistema de salud en Argentina se caracteriza por una marcada fragmentación (provisión a través de la seguridad social, la medicina prepaga, el acceso directo a servicios privados de salud y la provisión pública). El sector público participa con el 35% del gasto total en salud. Este gasto es realizado por los tres niveles de gobierno, quienes suelen tomar iniciativas individuales y con escasa coordinación en políticas de promoción y prevención y en la prestación de servicios de salud.

Estado de los hospitales

El gasto que se realiza en salud es un tema de debate en Argentina. El estado de los hospitales, de la atención pública y de los recursos destinados a este sector son aspectos de constante preocupación. En los últimos 12 años (desde 2004 hasta 2016) la participación del sector salud en el PBI argentino creció medio punto, básicamente empujado por el sector privado.
En conjunto alcanzaron el 10,3% del PBI. De ese global, el 4,3% corresponde a obras sociales (nacionales, provinciales, PAMI y de otro tipo); 3% se explica por hospitales y dispensarios públicos y el resto (otro 3%) es el que realizan los argentinos de su bolsillo, por encima de los aportes a las obras sociales.

Hasta el año pasado

En los últimos 12 años (desde 2004 hasta 2016) la participación del sector salud en el PBI argentino creció medio punto, básicamente empujado por el sector privado. Después del pico, en 2009, en que el sector público fue responsable del 66% del gasto en prestaciones, hay una tendencia a que el reparto sea más equitativo; los privados explican hoy alrededor del 45%.
Los datos se desprenden de un informe del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba que -con la metodología de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- midió el gasto público y el privado; en conjunto alcanzaron el 10,3% del PBI. De ese global, el 4,3% corresponde a obras sociales (nacionales, provinciales, PAMI y de otro tipo); 3% se explica por hospitales y dispensarios públicos y el resto (otro 3%) es el que realizan los argentinos de su bolsillo, por encima de los aportes a las obras sociales.
La división de los recursos destinados a salud fue sinuosa: mientras que entre 1995 y 2004 era equitativo entre el Estado (51%) y los privados (49%), desde ese año el sector público gana terreno y alcanza el 66% de las erogaciones en 2009, cuando otra vez empieza a crecer la participación de los privados.

Indicadores

El gasto público en salud per cápita es otro de los indicadores que sirven para analizar el dinero que se destina desde el Estado a este sector. Se trata del gasto total en salud dividido entre todos los habitantes del país, independientemente de la edad o situación de ellos. En Argentina en 2014 el gasto en salud por habitante fue de 244 euros, lo cual lo ubica en el puesto 74, un lugar bastante favorable teniendo en cuenta que el ranking se compone de 192 países. En este aspecto se puede decir que ha aumentado el gasto per cápita, dado que en 2003 fue de 127 euros. Esta variable tuvo un pico, que fue en 2011, cuando el gasto en salud por habitante fue de 346 euros. A partir de ese momento, sin embargo, disminuyó hasta llegar a los 244 euros en 2014.
Sin embargo, el gasto público en sanidad en Argentina se redujo 1.994,2 millones, es decir que pasó de ocupar un 7,72% del gasto público total a un 6,92%. Por eso, el país descendió en la tabla que ordena los países según cuánto dinero destinan al sector de la sanidad. Si bien es una caída pequeña y Argentina todavía se ubica dentro de los primeros cuarenta países, pasó del puesto 29 al 32.

Gasto por países

El portal datosmacro.com elaboró un ranking mundial en el que compara el gasto público en muchos países del mundo. Allí refleja algunos datos interesantes respecto del gasto público en salud en Argentina y en otros países.
Si se hace una comparativa entre 2003 y 2014, años en los que se mantuvo el mismo gobierno en el poder, se puede ver que el gasto aumentó de 4.790,4 millones de euros a 10.812,8 millones, con algunos altibajos en medio. El pico de mayor gasto fue en 2011, cuando el Estado destinó más de 15 millones de euros para el sector sanitario (15.075,4).
Por otro lado, si se compara el gasto que se destina a la sanidad con el gasto público total, se ha reducido mucho proporcionalmente. En el primer período el gasto en salud conformaba el 17,27% del gasto público total, pero ese valor ha disminuido a lo largo de los años y acabó por ocupar únicamente el 6,92% en 2014. Así, el país se ubica en el puesto 154 del ranking mundial.
Sin embargo, su posición en otro de los rankings realizados por datosmacro.com ha mejorado. En la escala que analiza el gasto que cada nación destina a la salud respecto de su Producto Bruto Interno (PBI) la posición nacional ha subido. De los 192 países que lo integran, Argentina se ubica en el puesto 131. Si bien tiene casi sesenta países por debajo, la proporción de gasto en sanidad respecto del PBI es baja, ya que entre 2003 y 2014 osciló entre 5,2 y 2,7 %.

Aumento de la expectativa de vida

El año pasado el PBI por habitante de la Argentina fue de US$ 19.900 a paridad de poder adquisitivo; las actividades ligadas a servicios de salud privados generan US$ 465 del total; desde 2004 hasta el cierre del año pasado su Producto a paridad de poder adquisitivo creció 102%. Las del sector público producen US$ 183, con un alza del 80% en el mismo período.
El reporte enfatiza el impacto de las prestaciones en otras actividades económicas. Por cada 10 puestos de trabajo generados directamente en el sector público se crean dos indirectos; en el caso de los privados son cuatro. El multiplicador de empleo de la salud es superior, por ejemplo, al de la enseñanza tanto pública como privada, donde una decena de empleos en el área estatal no tiene correlato indirecto y, en el privado, se crean tres.
En lo que respecta a la inversión, cada $ 1000 puestos en el sector por el Estado aumenta $ 413 la facturación en el resto; el mismo monto de los privados implica un incremento de $ 633.
Para el Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa es necesario que para definir las regulaciones y la política fiscal para el sector se aplique una mirada de «entramado» y no sectorial.
Este año los costos de la medicina cerrarán con una suba de un 32% interanual, según la consultora Idesa, que aclara que, si bien hay factores domésticos, esta tendencia está lejos de ser local y pasajera. Se trata de un fenómeno internacional y, aparentemente, estructural. La explicación está en el alza de la expectativa de vida y los constantes avances de los medicamentos y las tecnologías médicas. El proceso en cierta forma se retroalimenta.

Fuentes: Iprofesional, Idesa, IIEBCC, otros


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