HISTORIAS CURIOSAS PARA CONTAR EN DÍAS DE LLUVIA

El duro trabajo de entretener a los niños. Parte 1


El Diario | Contra Tapa

Por Javier Arias
javierarias@eldigito.com

Ya se acabaron las clases y las blancas palomitas se han transformado en multicolores aves que recorren en bandadas las calles de la ciudad. Nótese que dije bandadas y no bandas, en estos tiempos tan propensos a la niñofobia no quisiera seguir abogando a las teorías conspirativas. Pero, es así, comenzaron las vacaciones de los niños y las horas eternas para los padres, al menos hasta enero que comiencen también las colonias de vacaciones.
Entonces nos quedan unos diez días para amenizar y recuperar ese contacto fluido con nuestra progenie, y para cuando la televisión, los juegos electrónicos, la compu y cuanto artefacto electrónico se agote, acá les dejo algunas interesantes curiosidades que lograrán el solaz de toda la familia, manteniendo un diálogo divertido y ameno que impedirá la reclusión en internados veraniegos.
Por ejemplo, es importante saber que la luz tarda 8 minutos y 17 segundos en viajar desde el Sol hasta nuestros ojos, mucho menos tiempo que el que nos llevará llegar hasta el hospital si el menor de los púberes sigue mirando fijamente el sol con el cronómetro en la mano.
Lo que sí va a ser difícil de esperar son los cinco mil millones de años que faltan para que este mismo Sol se transforme en una gigante roja quedándose definitivamente sin combustible. Aunque algunos ambientalistas sabios descreen que a este paso, calentamiento global y autodestrucción mediante, el hombre llegue a ver ese momento
Pero dejando de lado estas profecías tan apocalípticas, y buscando un momento de felicidad familiar, otro dato que logrará despertar la curiosidad de todos es saber que en este mismo momento está vivo el diez por ciento de todos los seres humanos que vivieron desde el principio de los tiempos. Y eso sin contar todos los que siempre están delante de nosotros en las colas de los bancos.
Y si alguna vez creemos que vamos demasiado rápido en la ruta, sepamos que si nos quedamos quietos ya estaremos viajando a una velocidad de 1.609 kilómetros por hora, que es la velocidad de rotación de la Tierra, sin contar los 107.826 kilómetros por hora que desarrollamos trasladándonos alrededor del sol, da vértigo de sólo pensarlo.
Y si algunos a cientos de kilómetros dicen que escucharon al Chaitén cuando hizo erupción, y nosotros, desde acá, sufrimos sus cenizas, sepamos que en 1883, cuando explotó el volcán de Krakatoa, la fuerza que desató fue tan colosal que pudo oírse en Australia, a más de 4.800 kilómetros de distancia.
Dos datos climatológicos más, la piedra de granizo más grande que cayó, y se pesó, registró un kilogramo y fue en Bangladesh en 1986. Si nos quejamos de los nuestros imagine, atento lector, lo que puede hacer una cosa así en un coche, olvídese de los parabrisas. Y el segundo, cada segundo caen alrededor de cien rayos en todo el planeta, obviamente no en el mismo lugar…
Cuentan los que saben que los primeros productores de vino vivieron en Egipto alrededor del año 2300 antes de Cristo, lo que no se sabe es cuánto tiempo se mantuvieron sobrios.
Las jirafas suelen dormir durante 20 minutos al día, pueden llegar a dormir hasta dos horas, de a ratos, no de una sola vez, pero excepcionalmente. ¿Será porque no consiguen almohadas realmente cómodas?
Leí por ahí, aunque no me atrevería a asegurarlo, que los seres humanos tenemos 46 cromosomas, los guisantes 14 y el cangrejo 200. ¿Será que necesita tantos?
Lo que sí es sorprendente es que en el cuerpo humano hay unos 96.560 kilómetros de vasos sanguíneos y una célula sanguínea tarda casi 60 segundos en completar su recorrido por todo el cuerpo.
Espero que estas pequeñas anécdotas cuasicientíficas hayan logrado calmar a las fieras, al menos por unos instantes, que a esta altura, y tan cerca de las fiestas, siempre es bienvenido, ¿no?
Así que, estimado, fiel y siempre bienvenido lector, lo dejo hasta dentro de una semana, donde les dejaré algunas curiosidades más para aguantar estos días, eso sí, no quiero dejar pasar la oportunidad de desearle una muy feliz Navidad y que Papá Noel le deje debajo del árbol los mejores deseos de amor y felicidad.

Nota del autor: Información recogida de la página http://www.ociojoven.com/


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