EN EL 20 ANIVERSARIO DE EL DIARIO

Cumplimos años, cumplimos metas


El Diario | Opinion

Por Marisa Rauta

Hoy cumplimos metas, porque cumplimos 20 años desde la aparición del primer número tímido de este, otro diario, en el esquema mediático provincial. Dos décadas que representan
la plena vigencia de un proyecto editorial que fue mutando en su camino, pero evidenciando a todas luces que cuando el mandato es claro, `el tiempo no borra, ubica´.
Corría el año 1997 cuando por un desprendimiento de otro medio cordillerano surgía como semanario El Diario de Madryn. Tardaría tres años en dar el salto a diario, pasando de manos como puntal sectorial y productivo de Puerto Madryn. Y desde 2007 comenzaría a transitar el formato de trinchera ideológica y usina política y social que intentamos imprimirle con nuestro fallecido coeditor, Pablo Dratman, convertido hasta la fecha en El Diario, en su edición Madryn, Trelew, Rawson y Comodoro.
Este tipo de fechas entendidas como medida de longitud, sirven para apilar vivencias y reconocer el valor de lo transitado. La mayor dificultad para dimensionar este tiempo transcurrido con sensación de relámpago, tiene que ver con una de las principales características del mismo: la relatividad, como lo explicara aquel físico alemán de peinado extravagante, que también creía en la ética y sobre todo en la importancia de sostener y alimentar los laboratorios de ideas.
Pasaron muchas cosas en dos décadas, una década desde que nos convertimos en dueños de nuestro propio destino. Cambiamos de nombre, cambiamos de dirección, mutamos nuestros ropajes, crecimos por dentro y por fuera. Como pocos medios regionales, debimos hacer frente a numerosas demandas, en una escalada judicial elegida por varias corporaciones alertadas por lo que entendieron como la ruptura del status quo mediático. Todas ellas, para orgullo de la verdad, superadas con éxito hasta la fecha.
Pasaron muchas cosas, que por arte del hoy y ahora, se transformaron en experiencia y voluntad, en reconocimientos y confianza pública.
Como tan bien lo delineó hace tiempo nuestra mejor pluma, todo esto sucedió porque “creemos en el poder de las palabras que en definitiva son nuestras únicas herramientas para forjar un producto que se meta de lleno en las entrañas de la sociedad. El Diario carga con la realidad, más allá que esa postura rompa con las reglas del objetivismo que pretenden regular la práctica periodística. Por eso, ya lo hemos dicho, no podremos nunca escondernos detrás del disfraz de la imparcialidad. Nuestro deber como testigo de la realidad no es reportarla solamente, sino admitir que se es parte de la misma. Con esos hilos ideológicos y profesionales comenzamos, hace ya veinte años, a enhebrar un nuevo diario con protagonismo político, social y cultural a través del riesgoso ejercicio editorial y la puesta en valor de la opinión, el debate de las ideas, la diversidad y el disenso.
No creemos en las versiones oficialistas u opositoras del periodismo. Aunque adoptar una línea editorial de oposición no deja de ser tentador, todos sabemos que ese modelo muere de éxito el día en que se convierte en oficialista, del mismo modo que los medios oficialistas pasan al territorio de la oposición cuando se altera el diseño del escenario. No es sano, no es bueno y mucho menos confiable recorrer ese camino.
Nosotros creemos en el periodismo crítico porque no nos enrola en bandos, no nos ata a lealtades falsas y nos permite, por el contrario, destacar lo positivo y cuestionar lo negativo”.
Es en tiempos de crisis política, ideológica y de representaciones, cuando el periodismo que no se acomoda en el sillón del mero comunicador, entra en acción. La realidad que hoy involucra a nuestra provincia no deja lugar a los oportunismos y nos despega como resorte para postularnos como válidos interlocutores de las soluciones posibles. No tenemos mucho, ni grandes edificios, ni maquinas imponentes, ni `fierros´ envidiables. Nuestro capital
Invaluable son las ideas y nuestra gente, un grupo de profesionales que va tomando la posta y apuesta a sostener las banderas de un oficio que se va transformando día a día en el medio del tsunami de informaciones que arrasan. El nuestro es apenas un lago que busca ser remanso de significados y significantes. Como decía Dratman que decía Ulanovsky `…vale tanto ser un buen periodista como una buena persona…vale tanto escribir bien como ser digno…´. Esa formidable síntesis podría trazar la impronta que queremos para nuestro Diario: bueno y digno.
Por todo esto, Gracias! a nuestros lectores y vínculos que acompañan este increíble alumbramiento diario que es hacer El Diario.


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