LA INTERNA Y LAS DECEPCIONES POLÍTICAS HAN LLEGADO EN CHUBUT AL LÍMITE DEL GARABATO. LO QUE DICE LA CRIMINOLOGÍA LINGÜÍSTICA DEL ATENTADO CONTRA MAC KARTHY, Y LO QUE DICE LA HISTORIA PARTIDARIA. FUNCIONARIOS ADVIERTEN TIEMPOS DE INTIMIDACIONES, Y GOBERNADOS DE NEGOCIACIONES INTOLERABLES

Con las mamas no!!!


El Diario | Opinion

Por Juana de Arco*

La semana que cierra fue tremendamente agresiva para las progenitoras de la clase política. Nacionales y provinciales. Un insulto materno es una referencia hecha con alta agresividad ya que apresa los amplios sentimientos de la piedad filial, haciendo al insulto particularmente y globalmente ofensivo para el vapuleado. Ayer circuló profusamente uno de esos epítetos despreciables, labrados en el marco de la foto del exvicegobernador Gustavo Mac Karthy que cuelga de la historia provincial en los pasillos del poder, en un ámbito preciadamente público. La frase rodeó a la imagen arteramente casi como acechando su sonrisa hierática y tanto como su monalisesca posición política, otra vez cuestionada, vinculada a las manos que ostenta el interbloque de diputados del Frente de Agrupaciones Peronistas, conformado por su esposa, Florencia Papaiani, y dos de sus leales: Leandro Espinosa y Javier Cunha.
Todos apuntaron a los trabajadores disconformes porque esas manos podrían ser el factor desencadenante para que el Ejecutivo logre aprobación al paquetazo de medidas que afecta a empleados públicos, cargos políticos, gremios, cooperativas y hasta proveedores. Un arco tan amplio de agredidos por las medidas que se vienen que se hace tremendamente difícil inferir de plano una primera autoría.

Tras las huellas del crimen lingüístico

Al decir de un observador de crímenes lingüísticos, la caligrafía involucrada es clara, el trazo firme, con letras mayúsculas dibujadas con viso artístico combinando rectas y curvas, sin errores de ortografía, respetando la imagen central, y siguiendo una directriz lateral, de rodeo, persiguiendo los blancos, los espacios, la grieta que deja el marco se podría decir. Son apenas detalles de la agresión, pero podrían dar indicios de quien está tan enojado con Mac Karthy como para plasmar este grafitti de HDP. De hecho, pueden ser muchos los enojados, pero uno y sólo uno escribió esa frase con pulso personalísimo, hay que decirlo.
El problema para los sabuesos es que además de la expresión con la que se agrede su origen, se sumó la palabra “traidor”. En cualquier caso, tratándose de un referente político orgánico, develar él o los autor/es de tal delito podría ser más sencillo con sólo identificar a un sector oponente. La cuestión es que con Mac Karthy, como con otro buen número de referentes de la política chubutana, a esta altura del partido, el epíteto “traidor” es casi una caracterización amistosa que integra el vasto diccionario de eufemismos que acompañan las inconductas ideológicas, partidarias y sectoriales. Decía Alessandro Manzoni que `los insultos tienen, sobre las razones, la gran ventaja de ser admitidos sin prueba alguna por un gran número de adherentes´, palabras más menos.

Un camino sinuoso

Mac Karthy no se ha caracterizado precisamente por su lealtad sectorial. Heredero de un apellido referencial en el peronismo valletano, llego a la política de la mano del oponente de su padre con poco más de treinta años ocupando primero el Ministerio de Gobierno por encargo de Das Neves, posteriormente lideraría el proyecto trelewense, ocupando la intendencia de Trelew por dos mandatos, y a posteriori sería electo vicegobernador de la provincia en dupla con Martín Buzzi, también de la mano de Das Neves. Este sería tal vez el período más cuestionado cuando ni bien asumido, saltó el charco al Frente Para la Victoria, aunque nunca definitivamente dicen los observadores finos. Desde allí logró ubicar a tres de los suyos en el Legislativo y desde entonces operó desde las sombras negociando finamente desde su sector, las más complejas decisiones legislativas. En 2015, buscando la reconstrucción de su propio poder, sufrió sin embargo una revolcada política para el olvido al presentarse como candidato a intendente de Trelew y perder feo contra un ex funcionario suyo: Adrián Maderna, potenciado por la militancia yauharista.
No tardó entonces en meditar el regreso. Fue hacia octubre del año pasado cuando un nuevo acercamiento con Das Neves, producto de la necesidad de quórum, lo devolvió al seno chusoteano, escindiéndose sus diputados del FPV y armando un interbloque, e incluso integrando él mismo el Frente convocado por el extinto gobernador.
Esto le valió en mayo pasado, que el plenario del Partido Justicialista suspendiera su afiliación política. Porque, más allá que en las cúpulas el referente ha logrado siempre transaccionar y disfrutar de las mieles de sus estudiados posicionamientos; en las bases ha recibido más de una vez la condena lapidaria que el vulgo le aplica al camiseteo. Esto le ha pasado desde ambos márgenes desde los que ha ido y venido. Y así como el FPV renegó de su abandono, también lo volvió a hacer Ch.S.T. Hace unos tres meses sin ir más lejos, al momento de requerirse un reacomodamiento en el bloque de diputados oficialistas ante la gravedad del ex mandatario, varias agrupaciones dasnevistas de Trelew lo acusaron sin anestesia nuevamente de «traidor». Bajo el título “Mac Karthy hoy traicionó por tercera vez al pueblo de Trelew”, las Agrupaciones “Chubut y su Gente”, “Corriente Popular” y “Jorge Morado”, emitieron un comunicado en el que repudiaron su inconducta.
En el escrito afirmaban que “el exvicegobernador instruyó a los diputados provinciales provenientes de su sector para que voten en contra de la designación del diputado Adrián López como vicepresidente segundo de la Legislatura violentando de esta manera la tradición democrática de Chubut porque nadie mejor que él, que ejerció por cuatro años la conducción del Poder Legislativo, sabe que ese lugar le corresponde a la primera minoría: es decir a Chubut Somos Todos”:
“Ésta clara connivencia con la UCR demuestra una vez más la `tradición de traicionar´ (sic)”
Finalmente esta semana lo que le estarían señalando a su bloque es la posibilidad ya no de reubicarse en otro casillero en este partido de ajedrez que suele ser el ejercicio de una porción de poder y de cargos, sino en el de jugar del otro lado de sus convicciones ideológicas declamadas sobre la “justicia social”, sea en el bando que sea, y cuya proclama se ha traducido en una beneficiosa carrera política profesional.
Un problemilla que no solo alcanza a Mac Karthy, sino a una buena parte del arco político, que a muy corto plazo deberá explicar mucho más de lo que cree sobre las decisiones que se tomen en nombre de los gobernados. De allí la importancia de analizar minuciosamente esta expresión que atenta contra las buenas prácticas de disenso, pero que no por eso deja de ser una evidencia política de la ruptura que se estaría dando entre las medidas de gobierno y la desaprobación popular.

¿Otra negociación en el aire?

Como evidencia bastó además sumar la denuncia que realizó en el Ministerio Público Fiscal, la presidente del bloque del Frente de Agrupaciones, Florencia Papaiani por las amenazas que ella misma recibió, además de los escritos que le hicieron al cuadro de su marido. La diputada considera grave la situación cuando se cruzan los límites. “Se ha vivido en la Legislatura una zona liberada porque cualquiera ingresaba a cualquier lugar con una virulencia extrema que nos preocupa”. Pese a que agregó que nada de esto la condiciona frente a los proyectos que han ingresado como el presupuesto o el acuerdo con Nación, considero ayer mismo que no están dados los consensos para trabajarlos, “no se están manejando políticamente los temas como se debería, a los diputados se nos revolea los proyectos sin conocerlos y hay medidas que deben ser consensuadas”, afirmó, dando a entender que será poco más que difícil que su bloque apruebe lo que necesita el Ejecutivo.
Dos cosas advirtieron quienes venían siguiendo la desagradable película, que Papaiani ponderó el diálogo con el ministro Oca, pero a la vez defenestró las intervenciones del flamante ministro Coordinador. Esto podría significar que del paquetazo cargó las tintas no en quien lo habría elaborado, sino en el mensajero; por una cuestión de subirse más fácilmente al tren del clamor contra el abogado comodorense que asumió el rol de malo del filme; o también que sencillamente está orejeando otra vez con sobrada destreza y disimulo las manos que le faltan al Ejecutivo, (como lo ha venido haciendo el makarthismo sistemáticamente), y esta vez para postular a un nuevo Jefe de Gabinete o de Gobierno, que bien podría ser su marido.
Como sea, nadie aprueba que garabateen un cuadro, pero tampoco que garabateen las instituciones, no?

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, Fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline y ceniza de tantos…


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