¿Se cae la Celeste y Blanca?

pag3Cada vez que se produce una derrota electoral contundente, el Peronismo en general apela a la “renovación”. Una especie de purificación sanguínea donde se trata de reconstituir células y reorganizar órganos a fin de recomponer la estructura orgánica. En Chubut, el deshilache que venía arrastrando el sello era poco menos que despojos de lo que alguna vez fue el partido cuando logró ganar las elecciones de 2003 con Das Neves a la cabeza. Todo eso se partió en cientos de posibilidades, primero escindiéndose del oficialismo gobernante los más comprometidos con el proyecto Nacional y Popular, luego los kirchneristas acérrimos, mas tarde los del Frente Renovador, posteriormente el dasnevismo también se fue estrenando partido propio con Chubut Somos Todos, y finalmente parte de los que se fueron se reagruparon. Un proceso enrarecido y excesivamente mutante que en 13 años pulverizó, amasó y engendró tantos encuentros como desencuentros.
A partir de la estruendosa derrota provincial en 2015, el objetivo es no solo prolijar el sello sino recomponer la estructura. Sin embargo en lo que va de 2016 no se logró ni lista de consenso, menos de unidad, ni tampoco de integración. Así quedó claro el sábado pasado cuando se supo que finalmente la Lista Azul y la Lista Celeste y Blanca, irían a internas el próximo 2 de octubre.

No le alcanza el armado

En ese marco trascendió al cierre de esta edición que no le alcanzaría el armado a la novel lista Celeste y Blanca, por lo cual la lista Azul la habría impugnado porque no presentaron avales suficientes como dispone la Carta Orgánica y los reglamentos internos. En teoría a la nueva línea interna que se jactaba de contar con unos 6 mil avales, seguramente los poseía, pero no del todo bien distribuidos como para alzarse como alternativa provincial. En apariencia sólo le alcanzaría para lograr participar en candidaturas en algunos Consejos de Localidad donde cuentan con avales locales suficientes, pero que no serían más de cinco o seis ciudades.
Lo grave es que en ese marco, dos intendentes de ciudades claves perderían en el `apuro asociativo´ la posibilidad de jugar más fuerte en la conducción partidaria provincial y en posibles candidaturas posteriores. Y en esa situación aparentemente ya estaban Dante Bowen de Dolavon y José Giménez por Trelew, que en definitiva es Adrián Maderna.

Faltó caminata

La definición estaría dada por la letra de la propia Carta Orgánica. Según el Artículo 54, para las elecciones de candidatos a cargos electivos Nacionales y Provinciales, “se toma como Distrito Electoral a la totalidad de la Provincia como Distrito Único”.
Además el Artículo 55 explica claramente que “En la convocatoria a elecciones internas del Partido, para la renovación de autoridades partidarias, Congreso Provincial, Consejo Provincial y Consejos de Localidad, las agrupaciones o líneas internas que deseen participar, deberán hacerlo en todas las categorías y en todos y cada uno de los Departamentos y Localidades de la Provincia, la cual será considerada como Distrito Único. Las listas deberán ser completas en todas las categorías y cargos que correspondan renovar en cada Departamento y/o Localidad, tanto de titulares como de suplentes, sean estos Congresales Provinciales, Consejeros Provinciales o Consejos de Localidad”. Esto fue aprobado en el Congreso Extraordinario del 19 de Abril de 2008 en Puerto Madryn.

Preocupados y ocupados

Entre tanto, en Madryn, aparentemente una de las ciudades donde no lograría representatividad, ayer a la tarde se produjo un encuentro en el Ateneo Perón Balbín con el objetivo de auto-arengarse y de paso tratar de puntear ideas y posibilidades. El ejercicio de fortalecimiento interno estuvo liderado por Miguel “Coné” Diaz y Enrique D’Astolfo. Durante el encuentro se hizo hincapié en la necesidad reorganizar las estructuras partidarias, teniendo en cuenta las próximas elecciones internas del 2 de octubre, para luego fortalecerse con miras a los comicios generales del 2017 y 2019.
Para algunos, algo se intuía de la debilidad que el sector expondría en parte de la provincia.
Los dirigentes sin embargo analizaron el rol preponderante de la “nueva” militancia dentro del PJ y por otro lado aseguraron que el partido “debe volver a tomar protagonismo”.
Miguel “Coné” Díaz, la cara visible del sector en Madryn, consignó que “es necesario institucionalizar la base de participación para que todos los sectores del peronismo se sientan contenidos”. Este grupo de adherentes madrynenses está alineado a los principales impulsores de la Celeste y Blanca, cuyos principales referentes son históricos dentro del partido aunque nuevos en candidaturas, como el empresario Jorge Aidar Bestene, el secretario general del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia, Héctor González, el intendente de Trelew, Adrian Maderna; y el dirigente de ATE, José Serveriche, entre otros.

Otro que va quedando afuera

Entre tanto, las sorpresas no terminan en el mundillo peronista. A nivel nacional, ayer también se dio otra rareza criolla. Es que las autoridades del Partido Justicialista se reunieron reunidos con el flamante triunvirato de la Confederación General del Trabajo.
Pero en esa cumbre de la CGT y el PJ dejaron afuera al vicepresidente del partido, Daniel Scioli. Al parecer había casi un pedido de que Scioli no participara de parte de algunos capos de las masas sectoriales.
Los dirigentes de la central obrera habían pedido que Scioli no participe del encuentro y así fue respetado por las autoridades del PJ.
Junto a los tres líderes sindicales, Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña y Héctor Daer y a Gioja, se encuentra la mesa chica del Consejo Nacional del PJ, Antonio Caló (UOM), Andrés Rodríguez (UPCN), Víctor Santa María (encargados de edificios) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).
Los temas fueron varios, pero los que salieron para afuera sobre todo dieron muestra de desagrado con la coyuntura. José Luis Gioja sostuvo antes de ingresar a la sede de Azopardo al 800, en diálogo con la agencia Télam, que «existe preocupación por la situación social y eso es lo que vamos a debatir con los representantes de la CGT» y también por los «problemas de empleo, bajo consumo y una baja de la economía en general».
Gioja, además, analizó que la recesión «es un círculo vicioso que pagan los sectores asalariados y de la economía informal, una baja signada por la falta de retenciones, con lo cual el que paga es el sector asalariado», indicó el dirigente sanjuanino.
Y concluyó: «Quiera Dios que esto mejore porque nuestra gente, con muchísima paciencia, espera y todo lo que hace lo hace en torno a reclamos justos que deben ser escuchados», apuntó.
La reunión se estaba dando al cierre de esta edición en el marco de la ronda de encuentros con diferentes sectores de la política, que la central obrera viene manteniendo para analizar la situación social y económica del país y cómo afecta a los trabajadores, con poco folclore y mucha discreción en los temas de fondo que se comenzaban a esbozar.

Fuentes: NA, Clarín, Ateneo Madryn, propias

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