Escoliosis en la columna peronista
Por Ignacio Zuleta*
Eduardo Valdés, Daniel Filmus, José Luis Gioja, Jorge Taiana, Eduardo Jozami, Felleti, Víctor Santa María,, peronistas que apoyan a la CTA, adversaria de la CGT, que habla con el gobierno son el desvío preocupante y notable.
Dicen que el recelo de los peronistas que se reunieron en lo de Santa María es que la movilización renovadora termine echando a los peronistas en brazos de Sergio Massa.
Por eso está abierto a debate si deben o no concurrir al acto que harán hoy los gobernadores «renovadores» (Sergio Uñac, Sergio Casas, Gustavo BordeT o Rosana Bertone) y los intendentes del llamado grupo Esmeralda (Martín Insaurralde, Juan Zabaleta, Mariano Cascallares, Juan Pablo de Jesús, Eduardo Bucca, Gabriel Katopodis, etc.) para recordar la victoria de Antonio Cafiero sobre Juan Manuel Casella en las elecciones a gobernador en 1987. Rara costumbre de buscar simbolismo en un aniversario número 39 (la lluvia, en la quiniela).
Rendija
Esa amenaza massista es lo que divide la lista de invitados. El grupo ya logró que mañana hable en el acto el ex ministro Ginés González García, un emblema de la renovación, una persona que es portador indudable de ortodoxia partidaria y que ha resistido siempre la cercanía de Massa, con quien milita su sobrino, el diputado nicoleño Lisandro Bonelli. Uno de los centros de debate sobre estas evoluciones fue el quincho-museo que tiene en su casa de Almagro el ex embajador Eduardo Valdés, que abrió los portones para festejar el cumpleaños 70 de Ginés. Juntó a un seleccionado de más de un centenar de dirigentes y figuras del peronismo, que fueron de José Luis Gioja a Moisés Iconikoff, pasando por Carlos West Ocampo, los hermanos Héctor y Rodolfo Daer, el sanitarista Rubén Torres, Guillermo Piuma, el empresario Hugo Sigman y su mujer Silvia Gold, Daniel Basile, el ex ministro Alejandro Colla y decenas de amigos. Le jalearon los 70 años – «la domiciliaria», en la jerga de los políticos, porque es la edad para la detención en casa – y, de paso, le sacaron punta a los tanteos entre peronistas.
Alerta temprana
Gioja, picado por el grupo «renovador» que juega a sus espaldas para aislarlo en la jefatura del PJ, está prevenido de la amenaza de copamiento del massismo de estructuras del peronismo. Los escucha cuando le dicen a él que tienen que hacerlo para que el gobierno de Macri y el de Vidal les ayuden a llegar a fin de mes. Pero sabe que el macrismo promueve el entrismo de Massa en el PJ porque esteriliza a la oposición. Al final, entiende, eso beneficia al gobierno nacional.
Lo invitaron al acto de hoy por Cafiero, pero se fue a San Juan sin ir ni a la marcha a la que adhirió en el almuerzo del día siguiente. A ese acto está invitado también Scioli, que tampoco tiene decidido si irá o no. Tiene mejores opciones, como festejar el gol 120 en el campeonato de Futsal, que ha vuelto a animar La Ñata (https://www.facebook.com/danielsciolioficial/videos/10154399923228787/). Además, entre los renovadores no lo quieren mucho; si aparece allí, disipa las fantasías macristas.
Lógicas propias
En esto funcionan dictámenes de fondo: un viejo refrán de la cibernética dice si un hombre teme ser reemplazado por una computadora, debe ser reemplazado por una computadora. En el peronismo vale decir que, si un dirigente teme ser reemplazado por Massa, debe ser reemplazado por Massa. A eso no le teme Juan Urtubey, que como Gioja ha tomado posición en la línea “Massa es el límite”.
Igual, otros sectores del peronismo han reaccionado ante los «renovadores». Fernando Espinosa convocó ayer una reunión del consejo provincial del PJ con una agenda anodina. Es para producir un hecho informativo que compense la algarada de hoy, que será para recordar de un hecho histórico de la provincia de Buenos Aires. Dicen que hubo instrucciones para no ir al hotel City.
Barrio chino
Al massismo le reprochan ahora en el gobierno que se demore el dictamen en Diputados para la reforma electoral, el bloque massista presentó objeciones que desbaratan el acuerdo al que habían llegado los bloques. Los términos: 1) la aplicación de la boleta única y la urna electrónica será en 2017 sólo para los distritos en donde ya hay experiencia (Capital, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Salta). En el resto del país se aplicará en 2019; 2) está peleado poder votar en las PASO fuera de un mismo lema; Pro insiste en que sea así, el peronismo quiere que se puedan elegir candidato de varias alianzas; 3) Nadie puede parar que haya cupo femenino 50-50; habrá presión femenina insoportable para que salga, tanto que nadie se anima a frenarlo; 4) está abierta la discusión sobre el aumento de bancas para cumplir la Constitución que manda subir el número según crecimiento de la población.
Lo cierto es que cuando ya estaba citada la comisión respectiva que preside el macrista Pablo Tonelli para firmar el dictamen mañana martes, el diputado democristiano por Córdoba Juan Fernando Brügge, aliado a José Manuel De la Sota y a Massa, presentó la moción para que se aplique el voto electrónico en todo el país, o nada. Tonelli debió suspender la reunión hasta nueva fecha para iniciar una nueva ronda de conversaciones. Muchos creen que lo que busca ese sector es erigirse, como ante otros proyectos, en árbitro de las decisiones aprovechando que el oficialismo no tiene mayoría, ni tampoco el peronismo. Interceptar un consenso es encontrar una tarima sobre la que pararse y decir: somos los que deciden como tercera fuerza. Esa maniobra es la propia del llamado «barrio chino», un bloque de integración cambiante que alimentan los legisladores que no van a renovar sus bancas, y que no están encuadrados en partidos grandes. Rematan su voto a cambio de recompensas. El massismo es algo más que un «barrio chino» pero se comporta como tal. Y todos se preguntan cómo querrá cobrar por su aporte a la mayoría especial que requieren las leyes electorales. Algunos miran a la Defensoría del Pueblo que está vacante; otros a la Defensoría Penitencias, otros a la Defensoría del Niño, todos cargos vacantes que debe proveer (repartir) el Congreso.
Fuente: *Zuletasintecho