Detectaron un “VIP” que ya había sido allanado en 2013 y cuyo dueño está preso
En la madrugada de ayer, personal de la Policía Federal efectivizó un allanamiento sobre un complejo de departamentos ubicado al Villegas al 516 de Puerto Madryn, donde constataron la presencia de diez mujeres que ejercían la prostitución. El mismo lugar había sido allanado en 2013 y terminó con la condena de su propietario a 9 años de cárcel. Tras aquel episodio el domicilio estaba en custodia del Tribunal Oral Federal y se había planteado que debía ser utilizado como oficina para la implementación de programas para combatir la trata de personas.
Ayer, se incautó droga en una cantidad no especificada, y bebidas alcohólicas; paradójicamente, el motivo por el cual fue clausurado es la falta de habilitación para el expendio de ese tipo de bebidas.
El domicilio es el mismo que fuera allanado en enero de 2013, donde se constató la presencia de cuatro víctimas de trata de personas y por cuyo delito fue sentenciado, a 9 años de prisión, el propietario de la vivienda, Eduardo “El Gitano” Aborsky.
En el fallo, de marzo de 2016, los jueces Enrique Jorge Guanziroll, Pedro José de Diego y Nora M. T. Cabrera de Monella del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Comodoro Rivadavia hallaron al imputado “autor penalmente responsable del delito de trata de personas agravado por el estado de vulnerabilidad de la víctima, por haber sido cometido mediante engaño y amenazas, por el número de víctimas, cuatro (4), y por haberse logrado el fin de explotación a la pena de nueve años de prisión, accesorias legales y costas”.
Seis meses más tarde, el domicilio que había quedado ‘en custodia’ de la Justicia Federal fue allanado nuevamente, constatándose la presencia de mujeres que ejercían, la prostitución, a excepción que en este caso, el dueño del complejo se encuentra en prisión y la persona encargada tendría vinculaciones con dicho “negocio”.
Diez mujeres, bebidas y droga
A pesar del cerrado hermetismo policial, se supo que las diez mujeres que se encontraban en el domicilio allanado serían mayores de edad, aunque no se pudo constatar si se encontraban en dicho lugar por propia voluntad, o bien sometidas al ejercicio de la prostitución “bajo amenaza”, como ocurrió con una joven de nacionalidad argentina, rescatada de una red de trata tras un operativo, el pasado viernes, en cuatro “VIP” de Puerto Madryn.
En principio, luego de que el dueño del “complejo de departamentos”, Eduardo Pablo Aborsky, fuera condenado a prisión por trata de personas, las viviendas habían sido decomisadas y se encontraban, aparentemente, a cargo del Tribunal Oral Federal; allí se habían rescatado, hace tres años, a cuatro mujeres oriundas de Paraguay que, bajo la promesa de ir a trabajar a Buenos Aires como empleadas domésticas, fueron traídas a la ciudad costera y obligadas a tener sexo a cambio de dinero, el cual era recaudado por una mujer de nombre Eduarda Amarilla, hoy prófuga.
Engañadas desde Paraguay a Madryn
El 25 de enero de 2013, un llamado telefónico a Seccional Primera había advertido el presunto secuestro de cuatro chicas, y al llegar la Policía, constató que las mismas estaban atravesando una crisis de nervios y a punto de huir del lugar, con sus respectivos bolsos y carteras sobre la vereda.
Las víctimas llevaban casi dos semanas encerradas, y un individuo de nombre “Andrés”, propietario de un local comercial en la ciudad paraguaya de Encarnación las había contactado con Eduardo Pablo Aborsky, apodado “El Gitano”, para brindarles trabajo como empleadas domésticas en Buenos Aires, y ellas habían aceptado.
Una mujer que se hacía llamar “Bety” les había comprado los pasajes y las había acompañado al micro de larga distancia, a la vez que Aborsky había seguido, a bordo de su vehículo particular, un Peugeot 308 blanco, al ómnibus durante todo el camino.
Al llegar a la ciudad de Puerto Madryn, las mujeres se dieron cuenta de que habían sido engañadas, a la vez que les habían advertido que, si no “atendían” a los clientes o si contaban algo al respecto, las mandarían a matar.
Concluido el relato de las víctimas de trata a los efectivos policiales, el propietario del lugar, “El Gitano”, fue detenido apenas arribó al lugar, y durante el allanamiento secuestraron preservativos, teléfonos, chips, pasajes, cuadernos con nombres, cifras, columnas y casilleros con copas, nombres y mujeres, fechas, agendas, constancias de giro de dinero, cheques, efectivo, pastillas, alcohol, fotos de mujeres y tarjetas de “Madaho’s Pub”, con la imagen de una manzana mordida.
El primer allanamiento, hace tres años
Según se conoció después, el propietario del “VIP” había pagado mil pesos por cada una de las chicas al sujeto que se las ofreció, oriundo de Paraguay, a la vez que los malvivientes se habían aprovechado del estado de vulnerabilidad de las jóvenes, todas con bajo nivel de escolaridad y tres de ellas, con niños a cargo.
Por su parte, los jueces Pedro de Diego, Enrique Guanziroli y Nora Cabrera de Monella ordenaron decomisar los departamentos de Villegas 516, ubicados a metros de la avenida Gales, donde las chicas atendían a los clientes, a la vez que se planteó, paradójicamente, que el lugar pudiera ser utilizado como oficina para la implementación de programas para combatir la trata de personas.
Se trata de un complejo comercial en la planta baja, con una puerta de acceso, la cual da lugar a una escalera que lleva al primer piso, donde hay dos habitaciones, además de que la primera vez que fue allanado, los efectivos se encontraron con la presencia de un salón ambientado como un local nocturno, con mesas, sillas, luces de colores, equipo musical y, en el medio, un “caño de baile”; además de otra habitación ambientada como “VIP”, con sommier y jacuzzi.
La última planta consta de departamentos con varias camas, con puertas ciegas y sin picaporte, las cuales se abrían solamente empleando una llave.
Cómo habían sido llevadas al VIP
En su testimonio de 2013, una de las víctimas dijo ser madre soltera y relató que “Andrés”, el paraguayo que las había contactado a todas ellas, les había dicho que “ganarían bien como domésticas” pero que debían viajar a la provincia Buenos Aires. Llegaron a Retiro una mañana, pero siguieron viaje y al preguntarle a “Bety” al respecto, esta les había dicho que no se preocuparan porque “faltaba un poquito más” del trayecto.
Sin embargo, en la terminal de Madryn subieron a dos remises, y “Bety” le dijo a un chofer “bajalas en Villegas 516”, ingresando luego al departamento del tercer piso del edificio.
Seguidamente, la mujer les dijo que se acomodaran y que esa “iba a ser su casa”. Se ducharon y fueron recibidas con un “asado de bienvenida”, pero al tercer día llegó Aborsky para mostrarles el lugar.
Según se conoció, los clientes tocaban en un portero con cámara y debían abonarle a “Bety” por el “servicio” de las víctimas, quienes nunca recibieron dinero; al respecto, Aborsky les decía “pónganse las pilas, chicas, tienen que tocar a los clientes para llevarlos a la pieza y que vuelvan”, a la vez que se les informó que debían trabajar tres meses para pagar la deuda de los pasajes y del departamento.
Las mujeres secuestradas trabajaban hasta el amanecer, vivían bajo llave, y eran vigiladas por “Bety”.
Finalmente y tras un proceso judicial de tres años, el fallo concluyó que las mujeres fueron ofrecidas, captadas, trasladadas y acogidas desde el 15 al 25 de enero de 2013, para su posterior explotación sexual, siendo Eduardo Aborsky el explotador.
En su Peugeot, la Policía encontró un plano de la ciudad de Asunción (en Paraguay) y folletos de lugares de dicho país; en cuanto a “Bety”, su nombre real es Eduarda Amarilla y continúa prófuga de la Justicia.
Red internacional de trata
En el expediente de la causa también se menciona a la señora Hilda Ramona Aquino, además de Eduardo Aborsky, ambos como individuos que “serían parte de una red internacional de trata de personas con vinculaciones y actuación en la República del Paraguay –Encarnación y Asunción– y la Argentina”, aunque la primera fue finalmente absuelta.
A su vez, el fallo ordenaba “el decomiso definitivo del inmueble sito en calle Villegas 516 de la ciudad de Puerto Madryn, salvo mejor derecho de terceros a determinarse y que por Secretaría se practique cómputo de pena”.
Pocos meses más tarde, el mismo sería nuevamente allanado, donde los efectivos de la Policía Federal, quienes trabajaron en conjunto con personal municipal para el secuestro de bebidas alcohólicas, constatarían de que el lugar continuaría obrando como un prostíbulo.
