Termometros
Manifestación cuadrúpeda
Tras el éxito que representó la protesta de productores frutícolas en Plaza de Mayo, ahora algunos referentes de otras economías regionales en crisis están evaluando manifestaciones similares. La de los tamberos sería una, según advirtió el vicepresidente de CRA, Jorge Chemes. La otra sería la de criadores de cerdos, más fáciles de trasladar y más manejables. Una de las incógnitas será como maneja el macrismo una protesta de este tipo. Mariano Vidal, representante de la Asociación de Productores Lecheros Argentinos (Apla), aseguró que en la cadena productiva de Argentina “hay una gran distorsión, tenemos el precio pagado al productor más barato del mundo, y en góndola más caro del mundo”, y dijo “cuando votamos por este Gobierno esperábamos que se tomen medidas acorde a la realidad”
Cuando la vaca voló
Esto de hacer protestar al ganado trajo a la memoria la vez que representantes de la Mesa de Enlace le plantaron una vaca en 2013 al ex ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Norberto Yauhar en plena esquina de Paseo Colón al 900. Aquella vez, sin embargo, no les fue tan bien. Mediáticamente el ruido lo capitalizó Yauhar con un título humorístico: “Eran ocho y una vaca”, dijo el chubutense minimizando la movida. A la par, los propios empleados del ministerio se encargaron de pasar insistentemente y quedarse con las cajitas de leche que ofrecían los manifestantes. Conclusión: la movida se terminó cuando se terminó la leche y la vaca se cansó de los bocinazos. El resultado: el ministerio de Yauhar se ahorró por casi un mes la compra de leche para consumo interno, y la protesta pasó al archivo.
PJ: Hablemos de integración
En consonancia con las movidas nacionales, dicen que el PJ Chubutense tratará de lograr una primera aproximación a una lista de “integración”. No se trata solo de una cuestión de enunciados, sino de supervivencia partidaria concreta. Es que hablar hoy por hoy de “unidad”, arrastra una inevitable alusión a que todo vale, más luego de las increíbles idas, venidas, traiciones y contra ofensivas que se han venido sucediendo en las huestes de los chicos dedos en “V”. Ser más precisos con las palabras también permite reubicaciones en las cabezas propias y ajenas, de un proceso de reconstrucción que todavía no comenzó, afirman los entendidos.