Trabajan en la reparación del velero “Cahuel” hundido por una ballena
A mediados del mes de noviembre de 2015, el velero “Cahuel” de la Universidad Nacional de la Patagonia cuya construcción por parte de alumnos y graduados de la Casa de Estudio llevó más de dos décadas, fue afectado por el coletazo de una ballena, lo cual provocó su hundimiento parcial a la altura de la Bajada 3 de costa de Puerto Madryn.
El hecho generó tristeza y desazón entre los responsables del navío, quienes observaron cómo tantos años de trabajo se vieron truncados por un inevitable accidente de características naturales.
Sin embargo, alumnos de la Universidad planifican llevar adelante las reparaciones necesarias, y el velero podría estar nuevamente en funcionamiento en los próximos meses.
Equipo de trabajo
Por su parte, uno de los integrantes del Área Náutica de la Universidad, Franco Cristiani, comentó que “estaba justo terminando la temporada de ballenas y el hecho nos pesó mucho, pero se nos vino el verano, se necesitan muchos materiales para la reparación y más que nada tiempo, gente y eso es lo que está escaseando en esta temporada”.
A su vez, indicó que “el velero está en el taller de la universidad, que es donde nació, y se ha procedido a limpiarlo, sacar todas las cosas de adentro y el primer paso es analizar hasta dónde llega el año”. Consultado sobre el tiempo que podrían llevar las tareas de reparación, Cristiani adelantó que “dependerá más que nada de la mano de obra, pero si conseguimos un buen grupo de trabajo se puede llegar a arreglar en un mes”.
El daño “no habría sido tan grave”
En cuanto al accidente sufrido por el navío, el integrante del Área Náutica aclaró que “el daño no es tan grave como se pensaba, el barco tiene principalmente un ‘rumbo’, que sería un agujero en la parte del casco, que iría desde bien abajo hasta arriba de la banda, de unos treinta centímetros por cincuenta, lo cual es bastante grande, y hay que empezar a romper y ver hasta dónde está la madera en buen estado, y arreglar ese parche, que sería de madera y fibra de vidrio, lo cual no es tan complicado”.
Además, sostuvo que “lo que tal vez demande una mayor complejidad es la caja de orsa, que es donde se alojaría la quilla, que es como una pala para quienes no conocen de barcos y que en nuestro caso se puede subir y bajar”, agregando que “el día que se hundió, esa ‘pala’ estuvo trabajando, es muy pesada y se desplazó parte de lo que contiene esa caja de orsa, por lo que habría que hacer un refuerzo en la misma para poder mejorar la maniobra”.
Cristiani explicó que “esas serían las dos cuestiones puntuales a reparar, y todo lo demás son detalles que se verán sobre la marcha”.