Lo condenaron por utilizar la rotisería donde trabajaba para vender droga

13 - CONDENADO POR DROGA MADRYN - 1Un cocinero que se desempeñaba en el local de comidas “El Pollo Loco” de Puerto Madryn, fue condenado a seis años de prisión, tras comprobarse que utilizaba la rotisería como un centro de operaciones a través del cual distribuía distintos tipos de droga, incluso a partir de la modalidad de “delivery”, empleando un remis. Al respecto, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a Diego Alejandro Méndez, oriundo de la provincia de Jujuy, a la pena de 6 años de prisión por vender droga cerca de centros de enseñanza y culturales, debido a que el lugar que el sujeto había escogido para cometer el ilícito se hallaba a escasos metros de la Policía Comunitaria y de una entidad educativa.
El local de comidas “El Pollo Loco” se encontraba a casi dos cuadras del Gimnasio Municipal Primero, sobre avenida Gales 1346, y a pocos metros de la Escuela 110, de una Escuela de Fútbol 5 y de una plaza de juegos infantiles, sin mencionar que a poco más de cien metros se hallaba la base operativa de la Policía Comunitaria. Allí, Méndez, cuyo delito fue probado por la justicia desde febrero hasta abril del 2014, compraba y vendía distintos tipos de drogas en diversos horarios y utilizando un remise para llevar los estupefacientes a diversos barrios de la ciudad.

Malas compañías

El 27 de enero de 2014, un cabo de la División Drogas, de nombre Cristian Carrasco, patrullaba las inmediaciones de la avenida Gales y pasó frente a la rotisería, al tiempo en que observó a Diego Méndez conversando con un sujeto que era conocido dentro del ambiente policial debido a su importante prontuario relacionado a las drogas. Ambos individuos tenían una conducta sospechosa, y Méndez, que tenía un paquete color blanco en su mano, lo guardó dentro de su bolsillo de forma inmediata, mientras conversaba con el otro sujeto fuera del local de comidas. A Carrasco le llamó la atención el tamaño de dicho paquete y que el mismo reluciera, seguramente tratándose de objeto que no se correspondía con algo que pudiera comercializarse dentro de la rotisería.

En la mira

Luego de un trabajo de investigación que involucró seguimientos, fotografías y filmaciones, se constató que el sospechoso mantenía breves encuentros con distintas personas y que manipulaba objetos pequeños, ingresándolos entre su ropa, además de corroborar la circulación de estupefacientes a través de un remise en disintos puntos de la ciudad. Los seguimientos también arrojaron que Diego Méndez conversaba con sujetos que entraban y salían del local comercial sin comprar, muchos de los cuales permanecían breves minutos.
Durante el allanamiento al departamento del sospechoso, en la calle O’Higgins al 100, se encontró una mochila con tizas de cocaína, elementos relacionados al corte y la separación de drogas y envoltorios con rastros de las mismas, además de cajas vacías de medicamentos, municiones y elementos de tecnología. Consecuentemente, también fueron secuestrados en la rotisería, teléfonos celulares, documentación que establecía el envío de encomiendas a Sierra Grande y Viedma, pastillas, pequeños paquetes con cocaína y dinero en dólares y pesos argentinos.

“No vendía, pero consumía”

En su defensa, Diego Méndez explicó que “no vendía drogas” pero que “sí consumía desde hace muchos años”, además de sostener que los viajes que el remisero realizaba y en los cuales se distribuía la droga “eran para buscar empleados y comprar cocaína” para él, en un intento por desligar al chofer de la acusación. A su vez, expresó que los recortes de nylon hallados eran “separadores de empanadas” y, de acuerdo a su testimonio, las personas que trabajaban en el local no sabían que él consumía estupefacientes.
Sin embargo, los datos arrojados en los distintos operativos dieron cuenta del secuestro de 153,46 gramos de cocaína, con los cuales se podría preparar el equivalente de más de 600 dosis. En el fallo, los jueces Pedro de Diego, Enrique Guanziroli y Nora Cabrera de Monella entendieron que dichos números “exceden en mucho la cantidad necesaria para consumo personal, siendo que las circunstancias apuntadas prueban que el destino era muy otro”.

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