Denuncias y números en rojo de la economía suben tensión en Brasil

LULABrasilia. Brasil volvió a vivir ayer una jornada de tensión política que involucró al gobierno y a opositores. Los cruces se acentuaron luego de que una revista publicó imputaciones contra la presidenta Dilma Rousseff, a quien un senador acusó de obstruir las investigaciones del caso Petrobras, y de que la Corte Suprema aceptó abrir un proceso penal contra un acérrimo enemigo de la mandataria, el jefe de la Cámara Diputados, Eduardo Cunha, acusado de lavar dinero en esa misma causa.

Mientras tanto, el gobierno afrontaba otro frente de tormenta, luego de conocerse que la economía brasileña se contrajo un 3,8 por ciento en 2015, lo que equivale a los peores registros en los últimos 25 años.

El Ejecutivo salió a rebatir al senador Delcidio Amaral, quien, según publicó ayer la revista Isto E , acusó, además de Rousseff, al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva de recomendar comprar el silencio de un delator. “Si efectivamente hubo esa declaración, puede ser una revancha contra el gobierno de parte de Amaral”, afirmó el flamante abogado General de la Unión, José Eduardo Cardozo.

El letrado agregó que al gobierno lo tiene sin cuidado lo que declare este legislador, pues “no tiene credibilidad para hacer” imputaciones que afecten a Rousseff. Según Isto E , Amaral dijo ante fiscales que la presidenta le pidió mover sus contactos en la Justicia para el nombramiento de un juez con posición favorable a empresarios acusados de integrar la red de corrupción en Petrobras.

Amaral fue jefe del bloque oficialista en la Cámara Alta y quedó preso acusado de obstruir las investigaciones al reunirse con familiares de Néstor Cerveró, un exejecutivo de Petrobras condenado por corrupción. En esa reunión, que fue grabada, Amaral ofreció comprar el silencio de Cerveró, quien fue jefe del área internacional de Petrobras. Durante su detención, la revista afirma que Amaral aceptó ser un “delator premiado”, lo que implica que si entrega información importante su condena será reducida. En ese contexto habría vinculado a Lula con la trama de Cerveró.

Sin embargo, en un comunicado, Amaral aseguró ayer que no optó por la delación premiada que le atribuye la revista, y el procurador General de la República, Rodrigo Janot, afirmó que no tiene conocimiento de una confesión de Amaral.

Más temprano, Rousseff dijo que su gobierno “combate y seguirá combatiendo” con rigor la corrupción pública y privada, pero con pleno respeto a principios como la presunción de inocencia y a “todos” los derechos individuales. Dilma habló en la ceremonia en la que juró al nuevo ministro de Justicia, 
Wellington César Lima, quien sustituye a Cardozo.

También ayer el Tribunal Supremo de Brasil (STF) aceptó por unanimidad las denuncias contra el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, por su participación en la red de corrupción en Petrobras.

Así, Cunha será el primer presidente de la Cámara Baja en ejercicio en ser sometido a un juicio penal por la Corte Suprema, que investigará su presunta participación en fraudes con contratos de la petrolera.

Miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que es parte de la coalición oficialista, en 2015 Cunha anunció su decisión personal de pasar a la oposición. Hoy también está sometido a un proceso en el Consejo de Ética de la Cámara Baja, que puede despojarlo del cargo.

Cunha fue quien aceptó a fin de 2015 iniciar trámites para un juicio político contra Rousseff, solicitado por la oposición.

El deseo de Aécio

“Impeachment”. El excandidato presidencial por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves, reiteró ayer su apuesta en favor del impeachment contra la presidenta

Dilma Rousseff, motivado por la situación económica. Neves dijo que “aunque el juicio político sea algo traumático”, lo prefiere “a estar dos años más con este gobierno”, que concluye su mandato el 31 de diciembre de 2018.

lavoz

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