Tertulias de miércoles
Los pasos que va dando la política grande marcan senderismo para el reacomodamiento militante que se va dando en las provincias. Así lo expone el minucioso relato del conocedor de gastronomías políticas, Ignacio Zuleta. Según cuenta, la semana pasada terminó sedante para el oficialismo, cuando el Senado, desde la comisión de Acuerdos, le informó al Ejecutivo que los pliegos de todos los embajadores que rindieron examen durante la semana estaban aprobados, y que pueden ser votados en una sesión que intentarían apurar esta semana. En esas audiencias no hubo rispideces porque las candidaturas de Guillermo Montenegro (Uruguay), Martín Lousteau (Estados Unidos), Diego Guelar (China), José Bordón (Chile); Marcelo Stubrin (Colombia), Ramón Puerta (España), Carlos Magariños (Brasil), Miguel Del Sel (Panamá), Normando Álvarez García (Bolivia), Oscar Moscariello (Portugal), Rodolfo Terragno (Unesco) y Luis Juez (Ecuador) estaban ya negociadas con el Ejecutivo. Eso lo festejaron todos, pero la cena que le hicieron los radicales a Stubrin y al “Chiqui” Álvarez García dio para que se verificase la reunión partidaria más importante en lo que va del año.
La mesa radial
Ocurrió el miércoles pasado por la noche en el privado de la parrilla La Raya, donde estuvieron los principales caciques del partido para brindar hasta la madrugada por la ventura de estos dos correligionarios. La organizó el ex diputado Marcelo Bassani, que logró sentar a un lote integrado por Ernesto Sanz, Enrique Nosiglia, Rafael Pascual, Raúl Baglini, Jesús Rodríguez, Federico Storani, Facundo Suárez Lastra, que devoraron las delicias de la parrilla mientras esperaban con ansiedad que apareciesen Ángel Rozas y Mario Negri, jefes de los bloques del Congreso, que esa noche estaban invitados por Mauricio Macri a un bandejero de contención.
Se sumaron dos
Pasada la medianoche llegaron dos mensajeros. Frigerio y Peña se apersonaron ante el pleno de los radicales con el cuento que aquí ya se contó: que Macri hablará de la (mala) herencia recibida del gobierno Kirchner, y que Sergio Massa está en contra de la aprobación del DNU del 15% de la coparticipación para las provincias, que debe destrabar la comisión del Congreso. El relato fue minucioso, y demoró la sobremesa con especulaciones sobre el futuro de la UTE Cambiemos, en donde el massismo cobra cada paso que da, y los radicales son los socios del silencio. Le han facturado lo que aportan a Macri con la designación de Rozas y de Negri como jefes de los interbloques, que es ya un reconocimiento. Confían en que eso se profundizará con otros gestos, como la invitación que le han hecho a Rogelio Frigerio y a Marcos Peña para que hablen hoy en la apertura del encierro de legisladores, funcionarios y autoridades del partido, que se hará en la estancia San Ceferino, de Open Door, en las afueras de Buenos Aires. Ese encuentro se hace todos los años como una coaching opportunity con propios y algunos expertos en temas técnicos (este año hablarán Aldo Isuani y Liliana de Riz, entre otros). Con la presencia de estos dos ministros de Macri, el encuentro se amplía y esperan imponerlos de necesidades que tienen en todas las provincias, que hasta ahora no han sido atendidas plenamente por el gobierno del cual forman parte. Por la coreografía de las mesas y las ubicaciones, quedó claro en La Raya que Sanz ocupa, silenciosamente, un lugar cada vez más importante. Le atribuyen poderes especiales y agendas misteriosísimas con varios encuentros a solas con Macri por semana, y otras exageraciones. Pero quedó claro que sigue siendo jefe máximo sin cargo formal. Hubo reaparecidos esa noche, como “Michingo” O´Reilly o Mauricio Salmoiraghi. También estuvieron el vicecanciller Carlos Foradori, Juan Nosiglia, legislador, el abogado “Coco” Ballestero y, de paso para saludar, la dupla “Coco” Basile y Carlos Babington, que tienen reserva permanente en La Raya.
La mesa peronista
Así como La Raya albergó la reunión más importante de radicales, la casa-quincho del diputado del Parlasur Eduardo Valdés, en el barrio de Almagro, fue sede de la más importante de los peronistas. El miércoles había cumplido 60 años, pero lo festejó el viernes con estrellas poco frecuentes en reuniones partidarias, como “Palito” Ortega y “Juanse” de Los Ratones Paranoicos, llevados por Susana Re, esposa de Valdés, que los tiene como benefactores de su actividad educativa con chicos discapacitados. El quincho de Valdés estalló esa noche con invitados de todas las veredas partidarias, de Gustavo Béliz y “Pancho” Meritello, a Ginés González García, pasando por Jorge Taiana, Jorge Argüello, “Pepe” Albistur, Eduardo Epszteyn, Milcíades Peña, Juan Manuel Olmos, Víctor Santa María, Julio Vitobello, el “Topo” Devoto, Patricia Vaca Narvaja y su marido el dirigente histórico Gustavo Gemelli (a quien los amigos llaman cariñosamente “La Chancha”), Carlos Montero, la actriz Julieta Ortega, el empresario Matías Patanian, Guillermo Francos y el infaltable “Oso” Charly, compinche de todas las picardías de Valdés.
Algunos de los presentes en ese cumpleaños venían de otra reunión el día anterior, en la sede del PJ porteño, a la que asistieron los congresales nacionales, que hoy mismo participarán del Congreso que convocará a elecciones de autoridades. La convocó Santa María, presidente del partido, y estuvieron entre otros Carlos Tomada, Guillermo Moreno (que no es congresal, pero es candidato a presidir el consejo nacional), Mariano Recalde, Juan Cabandié, “Keli” Olmos, Nicolás Trotta, Daniel Filmus, Donato Spaccavento, etc. Se comprometieron a llevar un documento que se parecerá mucho al que redactaron Carlos Kunkel y Héctor Recalde desde el PJ de Buenos Aires. Pedirán que haya unidad, que no haya revisionismo (es decir purga de kirchneristas) y que se trate de salvar al partido de una intervención judicial. Todos acuerdan en la figura de José Luis Gioja como nuevo presidente en una lista de unidad que negocian los gobernadores e intendentes, para que en un año llame de nuevo a elecciones indirectas de autoridades. Esto último es lo que tiene que aprobar el Congreso hoy.
Gioja, prudente, no quiso admitir nada sobre su candidatura. Rio al decir: “Pero el teléfono no deja de sonar”. Recibió el fin de semana a un grupo juvenil del partido que le acercó el ex yerno presidencial Camilo Vaca Narvaja, todo un símbolo para los códigos peronistas, porque viene de celebrar el fin de año con su ex suegra, Cristina de Kirchner, en el Calafate. Según Gioja la reunión de hoy será pacífica “aunque como dicen algunos; este partido no es un colegio de señoritas. Es duro perder una elección, y más duro para el peronismo, que es un partido de poder”. Para esa reunión el taxista Omar Viviani asegura que no habrá incidentes con los representantes del bloque disidente que armó Juan Manuel Urtubey y con el que se saca fotos José Scioli. Desde La Ñata hacen silencio y la única señal es para aclarar que el juego de “Pepe” no es hoy el de Daniel, que estuvo fuera del país, pero que irá al Congreso sin adelantar posiciones. Navega sin luces llevando adelante su estrategia de no soltar a nadie, habla con todos – hasta con Wado de Pedro y Carlos Zannini – y confía en que, en un año, cuando se empiece a hablar de candidaturas – haya unidad de todo el peronismo detrás de su postulación a la senaduría por Buenos Aires. Esa será la tarea de Gioja, que cree que con José Manuel de la Sota está todo bien porque maneja el PJ de su provincia, pero que Massa es irrecuperable para el PJ. Para él, ya está en otra cosa.
El cumpleaños de Valdés cerró con un video de reminiscencias familiares sobre sus 60 años y sobre los 30 de matrimonio, y con una selección del cancionero de “Palito”. Un veterano del partido entonó como previa al esperado Congreso, cuando todos se iban, unas líneas de Lito Nebbia, otro emblema peruca: “Creo que nadie puede dar una respuesta/ni decir qué puerta hay que tocar”. Y remató, “Eso nos pasa hoy a los peronistas”. Habrá que ver…
Fuente: Zuleta Sin Techo