¿Quién le tiene miedo al Kuco?

Por Juana de Arco*

p3El Cuco (llamado Coco en España y México, Cuco en Latinoamérica, Cuca en Brasil) es una figura popular caracterizado como asustador, con cuya presencia se amenaza principalmente a los niños o ´inocentes´. Este personaje como el hombre dela bolsa, el sacamantecas, el robachicos, etc, son los seres que se suelen utilizar para asustaren casi todo el mundo. En países angloparlantes, su equivalente es el «Bogeyman», y en euskera existe también la palabra koko, que significa “insecto”. Pasando a esto, al nombre de este personaje y su caracterización, se han sugerido muchas posibilidades, desde el latín coquus, “cocinero”, hasta el náhuatl kojko, “daño”.
Los etimólogos Corominas y Pascual afirman que coco fue primero en Europa el nombre infantil que se le daba a frutos esféricos que asemejaban tener caras, por comparación con los cuales se aplicó luego al fantasma, y a su vez, partiendo de éste, se bautizó al fruto del cocotero. Según indica Corominas, los hombres de Vasco de Gama llamaron así, en 1498, al fruto por comparación al ver la cascara peludacon sus tres agujeros semejante a una cabeza con ojos y boca, como la de un coco o fantasma infantil. Todavía hoy se llama coloquialmente coco a la cabeza, en expresiones como “comer el coco”, “tener mucho coco” o “patinarle a uno el coco”.
Una deformación de la palabra, es cucurucho que es el nombre del capirote que usaban los condenados por la inquisición, un símbolo que obviamente también asustaba a chicos y grandes por la forma grotesca de sobreexponer al que perdería su sabiola, y un modo psicólogicamente claro de exhibir a personas socialmente consideradas «malas».
Cómo sea el Coco o sea el Kuko, a servido para asustar a lo largo de la historia, pese a estar y no estar, y ser apenas un supuesto.

El mito local

Nosotros, en Chubut, hasta hace unos cuatro años teníamos en el territorio un “Kukito”. Un joven abogado portapellido atildado y candidateable, que fue escalando rápidamente en cargos públicos sin mayores esfuerzos físicos ni militantes. Pero fue a partir posiblemente de la gran e inesperada traición a su mentor, Mario Das Neves, que se convirtió tajantemente en “adulto politico”, y se convirtió terminantemente en “Kuko”, coincidentemente con los significados universals, un verdadero ´cocinero´ de rápidas contra alianzas, bicho temeroso que de tanto sigilo y amorfía ideológica, mete miedito, incluso en el exacerbado ruedo peronista.
Como el Cuco de las fábulas, el nuestro es también así, está pero no está. Fue inendente de Trelew durante dos mandatos pero quiso y quiere volver a serlo porque aparentemete no hizo todo lo que podia en ocho ralos años. Fue vicegobernador junto a Martín Buzzi, pero afirma no haber tenido nada que ver con lo hecho por ese poder Ejecutivo. La verdad es que por ahora, el de Mac Karthy se podría considerer sin lugar a dudas el mejor apodo lejos, en el mapeo de alias de la política porque no nacional, (aunque compitiendo siempre cabeza a cabeza con el emblemático Ganzo, por supuesto).

La aparición

La semana que pasó, fue marcada por la aparición de “Kuko”. Fue cuando el ex vicegobernador luego de pedir obedientemente y como manda la Constitución, permiso para ausentarse de la Provincia para asistir a la reunion del PJ Nacional, dejando una vez más expuesto a su ex compañero de formula, que se fue sin avisar arrastrando aún el tostado caribeño de su anterior escapada, lanzó declaraciones públicas nada menos que para despegarse de la gestión de Buzzi y no descartó que denuncias del actual Gobierno sean ciertas.
El argumento de hasta ahora el ´rey de las agachadas´ fue que estuvo distanciado y no fue parte de la toma de decisiones. Para no llegar a la categoría de ‘cómplice´, reconoció que esa situación “le impidió contar con información acabada” y explicó que no está en condiciones de afirmar si “todas las denuncias (de Das Neves) son verdaderas o no”, aunque conocía que “algunas cosas no andaban bien”.
Para el despegue, optó por la radio de El Chubut, desde donde el líder de la agrupación Frente Peronista asustó campantemente a la ciudadanía con una cofusa aseveración: “en los últimos dos años y medio no fui parte del gobierno, no fui parte de la toma de decisiones, más allá de ser el vicegobernador de la Provincia (sic)”.
Además como buen abogado rodeo la premisa de pseudo pruebas, involucrando inclso a los medios de comunicación: “se encargaron de marcar estas diferencias que teníamoscon Martín Buzzi y que ninguno de los dos las ocultábamos”.
Bajo esta fundamentación amorfa, Mac Karthy trató de descomprimir y despegarse de las irregularidades y choreos que Das Neves viene denunciando todos los días.
Tremenda declaración sonó en la comunidad como la confesión de un “estafador”, porque la condición de pusilánime es bien poco aplicada a la política, tanto como la mendrosidad a la gestión. Reconocerse menguado por tanto tiempo habría implicado la minima dignidad de una renuncia, por respeto a la voluntad que primó en las urnas, que por cierto no fue poco disputada y hasta dudosa.
Lejos de ello, Mac Karthy no solo allanó con su ausencia ejecutiva los desmanejos, sino que se apoltronó en la comodidad legislativa y refrendó desde allí también la gestión Buzzi, operado sobre la necesaria legitimación que se requería de la cámara.
La complicidad es eso, “cuando una persona que sin ser autora de un delito coopera a su perpetración con actos anteriores o simultáneos, aunque no indispensables”, dice la Real Academia.
Salvando las distancias “delictivas” y cuantificables en “lo robado”, el apocamiento de “Kuko” trae a colación casos más dramáticos que ha producido el “no hacer”. No hace mucho hubo un gran debate sobre el rol que cumplió el ex miembro de las SS Oskar Gröning, conocido como “el contador” de Auschwitz, que terminó condenado a prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos en los campos de exterminio nazis. El tipo hacía un trabajo “burocrático” en una plataforma ferroviaria polaca. Sólo separaba pertenencias y juntaba el dinero que se les cofiscaba a los presos que diariamente veía pasar con la llegada de trenes, y lo enviaba a una sede en Berlín. No se quedó presuntamente con un mango, tampoco violentó a nadie, y nada supuestamente sabía del millón de personas que fueron asesinadas a un par de kilómetros de su oficinita. Como una planta, o un mueble, solo dejó que pasara.

Puro cuento

Si usted me pregunta a mí doña Rosa, que quiere que le diga. Yo no creo de todo esto, casi nada. De hecho basta analizar que las declaraciones de Mac Karthy se dieron un par de días después de la reunion partidaria en Buenos Aires a la que concurrió o por lo menos entró en compañía del propio Buzzi. O sea que para tomar distancia, se mantiene bastante cerca, no?.
Dicen los oledores de poder, que el verdadero “Kuko” se prepara para liderar el retorno ya que es una de las caras menos quemadas de la ex gestión, precisamente por cuidarse en “no hacer” expresamente. Ni siquiera cuando fueron relevados de sus cargos su padre en el Banco y su propia mujer en la estructura ejecutiva. En la nueva puja territorial, Mac Karthy considera que puede liderar una buena performance en la comarca Vich-Valdés que contrapese con el caudillismo que pretende hacer valer a futuro Carlos Linares desde Comodoro. Para ello, entrarle al partido y mantener roles activos en el PJ ocupado “de facto” por Eliceche sería su próximo peldaño para tartar de remontar la paliza madernista-yauharista que recibió en Trelew en octubre pasado. La estrategia de flameo de sábana de este “Kuko” parace ser otra vez facilitar con su abyecciónla permanencia de un sector agazapado, listo para recuperar la máscara del Estado, frente a un Ch.S.T. debilitado atajando tantos deficits heredados.
Es bastante esclarecedor el testimonio más antiguo que se conoce de la palabra cuco-coco, encontrado en el Cancionero de Antón de Montoro en 1445 y que dice: “Tanto me dieron de poco / que de puro miedo temo, / como los niños de cuna / que les dicen ¡acata el coco!” Quiso ser gobernador y volverá a intentarlo. No hay peor cosa en una interna que el que entra solo para abrir paso. A no equivocarse, no es temeroso, es temerario, por eso mete miedo.

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline y ceniza de tantos…

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