La radicheta cae mal
Los radicales se hartaron del destrato y de la dieta del PRO “sin radichetas” que en estos dos meses de mandato viene mostrando Mauricio Macri y ya reclaman un profundo cambio de gabinete, bajo la amenaza de retirar su apoyo en el Congreso, clave para la gobernabilidad.
El primer síntoma oficial del malestar de la UCR es el pedido de una reunión con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que los recibirá el próximo 24 de febrero. (Una fecha un tanto larga que los pone en un estadio afuera del poder gobernante, como si se tratara de atender a “cualquier hijo de vecino” que pidió audiencia).
Dicen que allí los radicales le pedirán una mayor injerencia en la mesa de decisiones del Gobierno.
Es que en la práctica tienen un secretario de Estado, José Cano, y un solo ministro, Julio Martínez (Defensa), puesto que a Oscar Aguad (Comunicaciones) lo consideran parte del PRO y empleado de Clarín y a Ricardo Buryaile (Agricultura) un hombre del campo que no proviene de las filas de la militancia del partido.
Para colmo, a Martínez lo tienen sitiado entre Marcos Peña y el ministro Andrés Ibarra y no lo dejan designar más funcionarios propios. En este contexto, los radicales fueron a hacer catarsis el martes a la noche al comité de la UCR Capital.
Para colmo también sufrieron el destrato en el Senado, donde Gabriela Michetti removió a más de 2000 contratados, entre los que se encontraban empleados de los propios radicales.
“O los ubicás en el Ejecutivo o tenés un quilombo en el Senado”, le dijo el senador pampeano Carlos Marino a Ernesto Sanz, quien sigue siendo el nexo del Gobierno con la UCR. A Marino ya lo habían corrido de la carrera por la presidencia provisional del Senado, que en un principio iba a ocupar y que finalmente quedó en manos del macrista Federico Pinedo.
Unos ´mimitos´ no bastan
Ayer mismo, el gobierno se resignó a entregar la conducción del bloque de Diputados, en medio de la embestida radical. Con esto, Mauricio Macri le hizo una caricia al radicalismo y aceptó que el cordobés Mario Negri conduzca el interbloque de Cambiemos en Diputados, que hoy fue formalizado y se convirtió en la primera minoría de la Cámara baja.
Según el acta, la Unión Cívica Radical, Unión PRO, la Coalición Cívica, el Frente Cívico y Social de Catamarca y los monobloques del salteño Guillermo Durand Cornejo y el misionero Alex Ziegler formalizaron ante las autoridades de la Cámara la constitución del interbloque y a Negri como su titular.
El nuevo interbloque contará con 91 diputados, siete más de los que dice juntar el Frente para la Victoria. El PRO aporta 41 bancas, mientras que la UCR cuenta con 40 y los 3 catamarqueños que cuenta como propios. A ellos se suman los 5 de la Coalición y los dos monobloques. La nueva formación podría perder un alfil si el macrista Christian Gribaudo finalmente renuncia para asumir en el IPS, algo que reclama el Frente Renovador porque el reemplazante saldría de sus filas.
La constitución del interbloque estaba acordada desde diciembre, pero el oficialismo especuló hasta la fractura del bloque kirchnerista para convertirse en la primera minoría. En el radicalismo sospechan también que la conformación se demoró para evitar concederle la conducción, en medio de la furia y el surgimiento del plan «Sanz, la solución» para finalmente quedarse con la jefatura de gabinete.
La oficialización del interbloque se dio horas antes de un asado que Macri le ofrecía anoche al cierre de esta edición a diputados y senadores nacionales en la Quinta de Olivos, donde se analizaba la agenda parlamentaria de cara al inicio de sesiones. Los radicales, que se reunirán de manera informal antes de ir, alistaban algunos reclamos para el Presidente, como por ejemplo darle más juego y tener como interlocutores a Sergio Massa o algunos gobernadores peronistas que a sus propios aliados radicales.
En el Congreso la situación no es distinta. Los radicales braman contra las autoridades porque no les dieron “nada” y hay decenas de cargos vacantes o todavía con funcionarios de La Cámpora. Tampoco pueden designar nuevos empleados.
En Diputados, el único cargo de cierta relevancia que recibieron fue el de secretario parlamentario, que fue para Eugenio Inchausti. En el Senado, en tanto, sufrieron también algunos despidos por decisión de Gabriela Michetti. “O los ubicás en el Ejecutivo o tenés un quilombo en el Senado”, le planteó el pampeano Juan Carlos Marino a Ernesto Sanz, el único vínculo que tienen con la Rosada.
Pero la bronca radical incluso habría llegado en forma de amenaza al propio jefe de gabinete, Marcos Peña, quien escuchó de boca de un referente radical que si no cambiaba la relación en marzo se quedaba con 40 diputados menos. La formación del interbloque y la confirmación de Negri, apunta a dejar en el olvido esas advertencias.
Recalde juntó a 70
El bloque de diputados del Frente para la Victoria, presidido por Héctor Recalde, se reunió ayer por primera vez desde el alejamiento de 14 de sus integrantes hacia el Bloque Justicialista. De los 81 integrantes que quedaron en el bloque, Recalde logró reunir a 70, bastante lejos de los 91 que dice reunir el interbloque Cambiemos. De todos modos, el FPV confía en llegar a 90 si mantiene como aliados a tres monobloques y a los 6 diputados del Frente Cívico de Santiago del Estero, aunque su líder Gerardo Zamora ya empezó a tejer lazos con el macrismo y el massismo.
Entre los presentes en la reunión de ayer se destacó el sanjuanino José Luis Gioja, que sonaba para irse al Bloque Justicialista pero se quedó especulando con la elección del PJ, donde asoma como el «candidato de unidad».
Sanz, solución
Pese a las musculladas entre masticaciones de asado que afirmaban harían anoche al propio Macri y el reclamo formal y público que le harán a Frigerio, los radicales comenzaron a presionar concretamente para que el Presiente realice cambios importantes en el gabinete -a más tardar en marzo-, al que le achacan falta de manejo político.
“Sanz, la solución”, es el slogan que ya eligieron los popes del partido centenario, que impulsan al ex presidente del partido para reemplazar a Marcos Peña en la jefatura de gabinete.
Desde que Macri entró al ballotage, Sanz se ilusionó con ocupar la jefatura de gabinete, un puesto que él creyó natural como líder del partido más grande que integra la “coalición parlamentaria” con la que Elisa Carrió define a este Gobierno.
La negativa de Macri lo golpeó tanto que anunció su retiro de la política, pero ahora, tras los primeros dos meses de mandato del líder del PRO, cree que es su momento para volver.
Los radicales señalan que Peña es un especialista en campañas electorales y en comunicación que no tiene la muñeca política que debería tener un jefe de gabinete y por eso le piden a Macri que lo remueva.
El pedido no es una simple sugerencia: los radicales ya le advirtieron al propio Peña que a partir del primero de marzo el Gobierno podría tener 40 diputados menos si no oye los reclamos del partido de Alem.
Sería un golpe letal para Macri, que intentó en las últimas semanas acercar a un grupo de diputados huérfanos como Darío Giustozzi para redondear el sueño del quórum y celebró en ese sentido la ruptura del bloque K.
La falta de gobernabilidad, entonces, no se generaría por tener al peronismo, los movimientos sociales y los sindicatos del otro lado, sino que se la propinarían sus propios aliados. Habrá que ver…
Fuentes: LPO, AF, NA, propias.