La Parroquia “Sagrado Corazón” avanza con la nueva estructura
En el frente de chapa que protege el espacio ahora vacío que ocupó la histórica estructura religiosa de Madryn, reza un colorido graffiti de autoría de feligreses y congregación que dice “Desde esta, mi casa, bendeciré a toda la humanidad”.
Sin embargo hacia adentro, un vacío de estructura que incluyó la remoción no sólo de ladrillos y cemento sino de historias de vida, recuerdos y actos sagrados, aún sigue pendiente de concretar esa nueva construcción que alteró todos los cimientos y genera inquietud en no poco sector de la comunidad. “Allí se casaron tres generaciones de nuestra familia”, explicó recientemente una vecina a este Diario, intercambiando su relato con otra feligresa que recordó experiencias tan fuertes como bendiciones a desaparecidos e hijos dilectos de este pueblo como fue las víctimas de la tragedia de los bomberitos u otros desgraciados episodios. El sentir de la obra fue y es contradictorio entre la necesidad impostergable de fortalecimiento que exponía el edificio y el significado que guardan estos espacios muchas veces considerados inalterables e intocables por su significado.
En este marco, el rumor de que gran parte de la recuperación de la “Casa de Dios” dependiera de los aportes provinciales que se identificaban con el Plan “Invertir Igualdad”, que la nueva gestión no está dispuesta a sostener por considerarla poco transparente y proselitista, sumó alguna incertidumbre respecto al destino y celeridad con la que el principal templo católico local fuera a volver a erigirse.
Sin embargo, esta semana el párroco de la Iglesia “Sagrado Corazón de Jesús”, padre Jesús María Henao, explicó a El Diario que la obra de ampliación del histórico edificio continúa en marcha y que parte de la misma continúa siendo utilizada regularmente por los fieles, así como también se realizan allí bautismos y casamientos. A mediados de 2015, desde la administración provincial conducida entonces por Martín Buzzi, se había anunciado una inversión cercana a los 4 millones de pesos para “triplicar la superficie de la parroquia”, aunque luego trascendió que dicho monto abarcaría tan sólo el 40 por ciento de la obra, mientras que el restante capital debería ser aportado por los ciudadanos.
“Está abierta y funcionando”
A partir de recientes reclamos de vecinos de la ciudad, que mencionaban que la obra “está parada” y que el estado edilicio de la parroquia impediría su plena utilización, el Diario dialogó con el párroco Jesús María Henao, quien desmintió dichas versiones y aseguró que “mucha gente habla por hablar, pero la realidad es que la Parroquia está abierta y hemos celebrado casamientos y bautismos, incluso el último fin de semana”. A su vez, el hombre de fe destacó el trabajo realizado en las instalaciones y aclaró que “es una obra que seguramente demore varios años”.
La caída del mural
En cuanto a los históricos murales que a fines de diciembre fueran demolidos durante la obra de ampliación, Henao sostuvo que dichas acciones fueron llevadas a cabo porque “sino se iban a derrumbar solos” lo cual podría haber puesto en peligro la seguridad de los trabajadores y asistentes. A su vez explicó que la destrucción de dichos murales, que hasta entonces eran considerados como patrimonio cultural de la Provincia, se dio en el marco de las tareas llevadas a cabo en el área y que conservarlas hubiera implicado el riesgo de un accidente.
Parada por vacaciones
Por su parte, el párroco Henao restó importancia a las versiones que circularon recientemente respecto al funcionamiento del centro católico y aseguró que “la gente continúa viniendo, como siempre”. A su vez, frente a quienes reclamaron por el “abandono de la obra” sostuvo que “la misma estuvo parada durante quince días porque los obreros se tomaron vacaciones” y mencionó que “también hay otras parroquias en Puerto Madryn, como la San Cayetano, la Sagrada Familia y Cristo Resucitado”.